Marte es un lugar cada vez más interesante e inquietante. Un estudio afirmó que el planeta rojo albergó ríos y lagos hace más de 3.500 millones de años, lo que podría ser un indicio de que hubo vida en el lugar. Para tomar pruebas del terreno, la Agencia Espacial Estadounidense está desarrollando la misión con el nuevo rover que llegaría a Marte en 2020.

En un comunicado de la NASA enviado este martes 28 de noviembre, la agencia ha dado más detalles sobre el rover basado en el robot Curiosity. El nuevo modelo cuenta con siete instrumentos nuevos, ruedas rediseñadas y más autonomía. El objetivo principal de esta misión será estudiar Marte a través de muestras recogidas en los núcleos de las rocas, mientras "un sistema de almacenamiento en caché con un brazo robótico en miniatura sellará estas muestras. Luego, se depositarán en la superficie de Marte para una posible misión en el futuro", informó la NASA.

El hardware está siendo desarrollado en el Jet Propulsion Laboratory de California y está diseñado a partir del Rover Curiosity del Mars Science Laboratory aterrizado en 2012. Aproximadamente el 85% del hardware está heredado del antiguo Rover y, según Jim Watzin, director del Programa de Exploración de Marte de la NASA, "el hecho de que gran parte del hardware ya ha sido diseñado, o ya existe, es una gran ventaja para esta misión".

Nos ahorra dinero, tiempo y, sobre todo, reduce el riesgo.

El software en proceso incluye cámaras en color, una lente con zoom y un láser que puede vaporizar rocas y la tierra del planeta rojo para analizar su composición y química.

La misión planeada para 2020 tiene como objetivo buscar vida anterior en el planeta rojo. "Si la vida alguna vez existió más allá de la Tierra es una de las grandes preguntas que los humanos buscan responder", explicó Ken Farley, uno de los científicos del proyecto.

Para tener todos los detalles posibles sobre la tierra en Marte, el rover contará se evaluará aspectos minúsculos a través de un espectrómetro de rayos X, mientras que un láser ultravioleta detectará la actividad de los átomos de carbono. Todos los rincones del Planeta Rojo serán identificados en la misión gracias a un radar que creará el mapa de todas las rocas, el agua y el hielo hasta los diez metros de profundidad.

Asimismo, la NASA explicó que se realizará una búsqueda en la que se perforarán "al menos 20 núcleos de rocas, y posiblemente hasta 30 o 40, para un posible retorno futuro a la Tierra".

EL Jet Propulsion Laboratory también está desarrollando un sistema de aterrizaje para que se guíe la nave hacia una pista segura. Con loa mapas preinstalados, el sistema comparará el paisaje para determinar cual es la mejor zona para aterrizar, y corregirá el curso del rover hasta la pista de aterrizaje.