Las compañías de contenido en streaming (véase Spotify, Apple Music, Netflix, HBO) se han embarcado de manera casi simultánea en la creación de contenido propio que aporte un plus a sus plataformas. Cuando son varias las opciones en el mercado entre las que un potencial cliente puede escoger pagar, resulta fundamental tener elementos que creen una diferencia positiva respecto a la competencia.

Invertir al respecto se ha convertido en obligatorio en una carrera donde ninguno quiere quedarse atrás. No obstante, algunos realizan sus apuestas de manera más sensata que otros, como ha demostrado el último movimiento de Spotify, mediante el cual abandona la compañía Tom Calderone, encargado del apartado de vídeo y podcasts hasta el momento. Transcurrido un año de su llegada, las acciones tomadas al respecto no parecen haber tenido los resultados esperados, dejando a la compañía la difícil decisión de determinar hacia donde virar en los meses sucesivos para dar sentido a sus vídeos.

Mientras que Apple sigue invirtiendo grandes cantidades en hacer shows propios para Apple Music, con Planet of the Apps primero y Carpool Karaoke después, Spotify parece asumir que ese terreno es demasiado fangoso para ellos. El éxito de Apple parece estar siendo moderado con esta segunda apuesta en la que los famosos se van sucediendo en un formato ya reconocido por la audiencia, pero parece quedar lejos de las posibilidades de un servicio de las características de Spotify producir algo de ese calibre.

Aún sin una línea de actuación clara, Spotify parece querer centrarse ahora en producir contenido propio que complemente a determinadas playlists o selecciones, pero siempre con la música como elemento principal. Quizá, como en muchas otras ocasiones, la opción más sencilla resulte ser la más acertada.