El tema de la ropa es motivo de debate en muchas ocasiones. Está el que prefiere centrarse en el armario básico con cinco prendas de cada tipo en colores básicos para ir a trabajar y algo "un poco diferente" para el fin de semana, la ropa de los domingos que diría una madre. Otros prefieren tener un repertorio que bien podría hacer llorar de envidia a la Barbie. Algunos simplemente pasan y, los que podían permitírselo, delegaban en un tercero para tener resuelta la papeleta de tener que elegir y comprar lo que supuestamente debe componer un armario decente.

En esto de la democratización de las cosas, de todo en general, en la que ya hemos podido ver coches de alta gama a disposición del público mayoritario, la participación en las inversiones, el sector inmobiliario o cualquier aspecto que no estuviese al alcance de lo ciudadano medio, ahora también se ha sumado el tema de la moda. El precio medio de un asesor personal oscila entre los 50 y los 100 euros, dependiendo de lo que se le pida. En términos generales, cualquier cosa que sea de carácter personal suele ser cara. Pero hay negocio, eso es un hecho.

Como viene siendo costumbre, donde hay negocio suele haber nicho de mercado para startups. Convertir algo tradicional, caro y elitista en algo basado en la tecnología y mucho más llevadero. En España supone el 3% de la producción del PIB; ya no sólo por la encomiable aportación del universo de Inditex, la industria textil en España tiene un largo recorrido en cuanto a fabricantes, diseñadores y comercios. Así como en el sector tecnológico tanto nacional como internacional. Zalando, Amazon con su versión para la moda que promete cambiar el sector, Privalia comprada el año pasado por Venta Privee, Chicisimo, Micolet, Chicfy... Las opciones tecnológicas en un sector enorme pero anticuado son tremendas. Especialmente cuando, desde el punto de vista logístico, Amancio Ortega ha demostrado que se puede mejorar mucho.

La clave está en las cajas

Birchbox lo venía haciendo con los productos de cosmética, Fashiop también cuenta con un modelo de cajas de ropa y Enclothed a nivel europeo juegan en una liga similar. El modelo de negocio era parecido a otros que existían en Estados Unidos, con la ventaja de que aún no había aterrizado en España por aquel momento.

Oier Urrutia siempre había estado interesado en el sector de las startups, y esa inclinación creció cuando cursó un MBA en la Berkley, en Estados Unidos. Después siguió trabajando en el mundo de la inversión en empresas tecnológicas. De ahí a crear su propio emprendimiento quedaba sólo un paso:

"Siempre había estado activo y buscando ideas que pudiesen tener éxito. Me gustaban los modelos de negocio de suscripción porque todos los meses, una vez tienes clientes, entra dinero. A no ser que los pierdas. Y en el mundo de la moda porque es un sector enorme y en el que cabe mucha innovación".

Tras una conversación con su pareja y viendo esos modelos de negocio estadounidenses que enviaban productos en una caja, las cosas empezaron a encajar. La conclusión siempre era la misma: "cómodo sería que no tuvieses que ir de tiendas y que te trajesen la ropa a casa". Con el estudio de mercado posterior, análisis del modelo de negocio, contratación, -José Irigoitia y María Uranda se unieron al equipo- y creación del site nació Lookiero en julio de 2015, para ver la luz ante el público en febrero de 2016.

Un modelo de negocio que se basa en la afición por la ropa de las mujeres que propone recibir ya sea de forma puntual o reiterada una caja con ropa que se ajusta a los gustos y necesidades de las clientas. Si no les gusta, sólo tendrán que devolverlo y pagar sólo por lo que se quieren quedar.

La artesanía de un algoritmo

Cuentan con un target enfocado a mujeres trabajadoras que no tienen ganas de gastar su poco tiempo libre en irse de compras y dejando a un lado a los hombres porque, como comenta Oier, "la emoción por la moda sigue siendo mayor en mujeres que en hombres".

Con un modelo de negocio que sigue la lógica de cualquier tiena multimarca. Es decir, muchos podrían pensar que la monetización se encuentra en cobrar por el servicio de asesoría. Sin embargo, Oier explica que eso simplemente es un valor añadido". Su fuente de ingresos es y seguirá siendo por la venta de ropa. Compran a precio de fábrica y venden a precio de comercio. Así de simple.

Ahora bien, ¿a quién le compran? Lo más seguro es que en este tipo de emprendimientos nunca veamos algún producto de Zara; ellos ya tienen suficiente con los suyo. El grueso de marcas ofrecidas son prácticamente desconocidas para la mayor parte de los clientes. Más de 100 marcas según el último conteo, de las que se eligen los diferentes modelos, se compran en grandes cantidades y se almacenan. Precisamente, la logística es la parte más compleja de todo el proceso:

"Nosotros almacenamos la ropa que pedimos y es algo que la gente no suele entender porque hay muchos que se piensan que vamos de compras, pero no es viable para un modelo escalable. Es mejor elegir marca, y de esas los modelos y pedirlos y almacenarlos".

La labor de compra se hace en base a las normas de las diferentes personal shopper que intentan acertar en lo que se ofrece. Y aún así es complicado. Pero, ¿cómo hacer escalable un modelo de negocio tan artesanal? Oier cuenta que hay dos puntos a tener en cuenta: el primero de ellos es que se refiere a los recursos técnicos. Es decir, junto con la inversión en sistemas e inteligencia artificial, que se tarde menos en determinar si algo puede gustar o no al cliente. Por otro lado, en la parte comercial, en la que sólo vale ir cogiendo el ritmo.

Con Ticketbis a las espaldas

Desde Lookiero afirman que la rentabilidad no es un objetivo a medio plazo. De momento, la inversión en maketing, publicidad y sistemas es lo más importante para el equipo. Asumen que en unos años habrá que lograr esos números positivos porque "las cifras importan, pero no lo son todo", explica Oier.

Por lo que en este contexto, en el que Lookiero se suma a la tendencia de las startups de no hablar de sus ingresos y resultados, cabría esperar alguna ronda de financiación a la vista. La compañía ya consiguió financiación seed en sus primeros momentos de parte de las cabezas destacadas de Ticketbis: Ander Michelena y Jon Uriarte. De momento, no tinen la intención de cerrar nuevas rondas, así que si nada cambia en Lookiero se queda con los inversores que tiene.