David Javerbaum, Chuck Lorre, este último creador de The Big Bang Theory y Two and a half men, han lanzado hace poco su serie titulada "Disjointed" (Descolocados en español) realizada como producción original de Netflix. Se trata de una comedia protagonizada por la genial Kathy Bathes, un divertido título para pasarla bien.

El formato de Disjointed no será ajeno para quienes son seguidores de The Big Bang Theory o cualquier comedia ligera. Esta serie protagonizada por Kathy Bates es de "fácil digestión", absurda y sin mayores complicaciones, sin embargo, es muy divertida y en ocasiones toca extremos experimentales que sorprenden.

La historia de Disjointed va de Ruth Whitefeather Feldman (Bates) quien es la dueña de un dispensario de marihuana en California. Su pasado, es decir, su vida en los setentas como activista que luchó por la legalización de la marihuana, la mantienen al margen de ver su establecimiento como una empresa. Ella vive en la idea romántica (y muy lucrativa) de que su dispensario es un lugar de sanación.

A lo largo de los 10 episodios, que apenas superan los 20 minutos cada uno, conoceremos a Ruth y descubriremos en ella a un personaje aún más divertido e irreverente del que pensamos. También sabremos de los motivos de cada personaje para trabajar con Ruth, para fumar marihuana y como es que hacen para enfrentar la vida.

Realmente no se trata de una comedia profunda pero sí tiene sus momentos especiales y cautivadores. Debemos llegar a Disjointed libres de peso para disfrutar su formato, sus problemáticas y sus comerciales... sí, porque en cada capítulo podemos disfrutar de cortes comerciales ficticios hilarantes y absurdos que circulan alrededor de la marihuana.

Travis, el hijo de Ruth, nos lleva por el otro camino, por el del emprendedor recién graduado en negocios que quiere mejorar la "empresa" de su madre y franquiciarla aprovechando que el tema y legalización de esta planta está en todo su esplendor. Por supuesto el conflicto de Travis irá en la vía de aprender de su madre y aprender por sí mismo que la vida no es la que explican en el colegio.

Por otro lado está Carter, el guardia de seguridad. En él recae mucho más peso de la historia del que podemos creer. Y es con este personaje que conocemos otra de las facetas de esta serie: sus animaciones. Carter fue un soldado en la guerra de Irak y a todas luces sufre síndrome post-traumático. Los creadores de la serie nos presentan sus pensamientos más abstractos y sus sentimientos más ocultos utilizando el recurso de cortos animados (preciosas y alocadas animaciones por cierto). Esto hace que muy pronto nos identifiquemos con este personaje que, después de todo, es eje en la serie.

Otros personajes más se suman a los de la tienda de Ruth: sus clientes. Como suele suceder son muy distintos y cada uno está ahí por razones diferentes aunque todos vayan a comprar marihuana. Un par de estos son los alocadísimos Dabbie y Dank, una pareja de tontos y fumadores que nos muestran uno de los muchos lados del mundo de la marihuana, pero también nos regalan varios de los momentos más divertidos de los episodios.

El resto de los personajes de Disjointed también agregan lo suyo y cada uno nos mostrará sus propias problemáticas que terminarán solucionando, o no, con ayuda de los demás, de la marihuana y de Ruth. Aunque no se trate de un título imprescindible o capital de la comedia sí es uno que se disfruta mucho y del que te llevarás dos o tres ideas importantes.

Sin duda estamos ante un título ideal para terminar el día: ligero, corto y muy divertido. Sólo con la oportunidad de disfrutar a una Kathy Bates como la que vemos en este show vale la pena Disjointed. La primera temporada cuenta con 10 episodios y se sabe que ya hay otros 10 aunque desconocemos si serán estrenados como segunda temporada hasta el año que entra o también aquí romperá esquemas esta serie original de Netflix.