El desarrollo de la inteligencia artificial es uno de los campos de acción más relevantes en el panorama tecnológico actual debido a las inmensas aplicaciones que puede tener a todos los niveles, suponiendo un salto natural en infinidad de aspectos del día a día. Sin embargo, hay un riesgo creciente en ello: el uso de esta nueva tecnología con fines bélicos, lo cual podría dar lugar a un cambio radical en la industria armamentística.

Como consecuencia del aumento del protagonismo de la inteligencia artificial de manera general y de sus posibles vertientes bélicas en particular, un grupo de 116 líderes del sector encabezado por Toby Walsh, Profesor de Inteligencia Artificial en la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney, han firmado una carta abierta para las Naciones Unidas. Entre ellos se encuentran Elon Musk o Mustafa Suleyman, fundador de DeepMind, instando entre todos a una legislación más dura y delimitada al respecto.

Las armas letales autónomas amenazan con convertirse en la tercera revolución de combate. Una vez desarrolladas, permitirán disputar conflictos armados a una escala mayor que nunca, y en unas escalas de tiempo más rápidas de lo que los humanos pueden comprender.

Estas pueden ser armas de terror, armas que déspotas y terroristas usen contra población inocente, y armas hackeadas para comportarse de maneras no deseadas. No tenemos mucho tiempo para actuar. Una vez que esta caja de Pandora se abra, será difícil de cerrar.

Si bien es cierto que aún no se ha visto el uso de la inteligencia artificial aplicada a gran escala para estos fines, las primeras muestras de nuevos productos tecnológicos usados con fines de guerra ya han comenzado a hacer acto de presencia. El autodenominado Estado Islámico, por ejemplo, lleva ya tiempo haciendo uso de drones comerciales (como los que se pueden encontrar en cualquier tienda o comprar por internet) para cargarlos con bombas que son liberadas mediante control remoto.

No debemos perder de vista el hecho de que, mientras otras manifestaciones potenciales de la inteligencia artificial aún permanecen en el terreno de la ciencia ficción, los sistemas de armas autónomas están en la cúspide del desarrollo ahora mismo y tienen un potencial muy real de causar daño a personas inocentes alrededor del globo de manera instantánea. El desarrollo de armas letales autónomas es imprudente, deshonesto y debe ser prohibido a escala internacional.

A favor del desarrollo de estas armas se encuentran los que apoyan su uso porque permitirían reducir los daños colaterales, además de causar causar menos bajas civiles. No obstante, estos sistemas también permitirían que fuese más fácil llevar a cabo campañas de guerra, haciendo que estas fueran más constantes y en mayor volumen. Quizá no estemos tan lejos de las situaciones apocalípticas que tantas veces hemos visto en el cine.