Perritos andando a dos patas, un oso que juega con unos aros o un hermoso loris que parece querer abrazarte... los vídeos de animales que pululan por Internet son capaces de hacernos soltar un awwww profundo. Sin embargo, tras muchos de ellos existe una razón de por qué no deberías pensar que son monos. Ni tan siquiera deberías compartirlos. Esta es la cruel realidad que existe detrás de estos vídeos.

El elefante pintor

Aunque no tan de moda, uno de los vídeos más famosos de la red de redes muestra a algún ignoto elefante tailandés haciendo algo increíble: pintar su propio retrato. De hecho, a veces, incluso, añade un ramo de flores u otros detalles. Si esto te parece sorprendente, deberías saber que no todo lo que reluce es oro. Existe una grandísima controversia al respecto del trato de los elefantes en áreas donde están desapareciendo poco a poco. El Elephas maximus o alguna de sus subespecies suele proceder de los bosques de Birmania. Debido a su explotación, las poblaciones de este gigante han ido decayendo y actualmente este animal está citado en la lista roja como "en peligro". Este hecho, sin embargo, es empleado por numerosos "santuarios" de elefantes para promover su recuperación. A cambio de este mantenimiento, los mahout y dueños de los parques sacan un estipendio mostrando a los paquidermos, dando paseos con ellos, tocándolos, mostrándolos como pintan...

Pero aquí va un secreto: los elefantes no hacen nada de esto por su cuenta. "Bueno, como todos los animales, habrá que entrenarlos, ¿no?". Ya. ¿Sabes lo que hace falta para entrenar a una mole de varias toneladas? Los elefantes, incluso los que están en estos falsos santuarios, son domados desde pequeños. Para ellos son alejados del núcleo familiar, algo indispensable en estos animales gregarios; son golpeados y dejados sin alimentar para conseguir su doblegación. Y después es cuando comienzan a enseñarles los trucos. La trompa de los elefantes, ahí donde se se ve, es un órgano delicado. Sin embargo, a los elefantes se les pone la brocha a la fuerza, con duras penas en el caso de que no quieran utilizarla. Y es que no existen los elefantes pintores. Por muy inteligentes que sean, los elefantes no aprecian la pintura, si es que lo hacen, de la misma manera que nosotros.

El cariñoso loris

Otro de esos vídeos de animales que pululan desde hace tiempo por internet es el de Sonya, la loris "amante de las cosquillas". Los loris perezosos, animales del género Nycticebus, son en realidad pequeños primates, primos muy lejanos del ser humano, familia de los lorísidos. Estos pequeños, si os percatáis, tienen los ojos enormes, un movimiento muy lento y levantan los brazos cuando los tocamos. Bien, esto se debe a que son de hábitos nocturnos, depredadores de insectos, principalmente (aunque pueden comer muchas otras cosas). Su visión está muy adaptada a la oscuridad. El hecho de estar expuestos a la luz fuerte (durante el día permanecen dormidos) puede dañarle los ojos de manera irreversible. Pero eso no es lo peor. Cuando vemos a un loris levantando los brazos, muchas veces es una señal de pánico. El loris suele lamerse las glándulas venenosas bajo el brazo para activar el veneno. Además, los loris tienden a morder con los dientes emponzoñados por las glándulas cuando se ven atacados. Aunque son lentos, no suelen ser especialmente sociales y son bastante irritables. Para evitar este problema, los comerciantes de estos animales suelen arrancarles los prominentes dientes de su mandíbula (normalmente sin ningún tipo de anestesia). Por si fuera poco, el comercio de loris perezosos es completamente ilegal, además de que varias de sus especies están en peligro de extinción. Tener uno, sencillamente, es tenerlo de forma ajena a la ley, sacando al animal fuera de su entorno y sometiéndolo a un estrés y unas condiciones del todo perniciosas para su salud.

El perro a dos patas

Una de las imágenes más sorprendentes de internet probablemente sea la de un perro (hay muchos) vestidos como niños, caminando a dos patas junto a una persona. Los hay de todos los tipos, varias razas, vestidos de forma distinta. Incluso con mochilas y gorros. Bien. Puede que te parezcan de los vídeos de animales más monos que has visto. Pero lo que no has contemplado es cómo se llega a eso. Los perros, como cualquier otro cánido, no están preparados para andar sobre dos patas. No es cómodo, es doloroso y termina deformando la columna vertebral del perro. Además, pone demasiado peso en los cuartos traseros del animal. Eso sin contar con lo incómodo que debe ser. Es como si nosotros andáramos a cuatro patas en todo momento. Para conseguir esto, los perros son sometidos a un cruel proceso de golpes y malnutrición en el que no se tolera que vuelvan a su posición natural. Por otro lado, llevar ropa no suele ser demasiado cómodo para los animales, que ya tienen pelaje, a pesar de que tendamos a ponerles chalequitos y otras prendas. Ni que decir tiene que un gorro tapa la mayoría de los sentidos del animal, haciéndolo sentir más incómodo y desprotegido.

El oso bailarín

A estas alturas para nadie es desconocido que el trato de los osos de circo es bastante poco ético. De todas formas, no es difícil ver en internet vídeos de osos entrenados para hacer todo tipo de peripecias: montar en bici, bailar, saludar y un sinfín más de trucos. Pero no nos confundamos. La vida de estos animales está abocada a la miseria. Tras varios años como animales en servicio, los osos que no puedan funcionar más sencillamente se sacrifican y se vende su piel. Los osos, además, son animales enormes y peligrosos. Su manejo y doma (nunca domesticación) supone una crueldad y una violencia considerables.

La rana más mona del mundo

Admítelo. El vídeo de esta ranita te ha hecho sonreír. Ese pitido tan raro procedente de su cuerpecito parece muy mono. Sin embargo, has de saber que ese sonido es en realidad una llamada de alarma. La Breviceps macrops es una rana que habita las dunas de arena, cerca de la costa, en el sur de África. En estos momentos su especie está considerada como vulnerable, con una seria pérdida de hábitat. Y en este vídeo lo que vemos en realidad es a un animal asustado por algo que se encuentra delante de él. La llamada es en realidad un grito de alerta que sirve tanto para avisar al posible atacante que tiene delante como para alertar a otros miembros cercanos. Otro detalle importante: este animal no tienen normalmente esa forma redondeada. Muchos anfibios (y muchos animales de otras clases) hinchan su cuerpo ante el caso de ataque. Esto consigue que parezcan más grandes de lo que son en realidad, amedrentando a un posible depredador. Así que lo que estamos viendo no es una bonita rana, sino a un animal aterrorizado tratando de defenderse de lo que sea que esté delante (probablemente un ser humano al que le hace gracia el sonido).

Los animales no son humanos

personas no humanas
LaggedOnUser | Flickr

Hace un tiempo os hablamos del concepto de "persona no humana", una idea necesaria para entender que todo ser vivo en este planeta tiene su derecho a vivir dignamente. La cuestión es que los seres humanos solemos entender que la única manera de vivir con dignidad es hacerlo... como humanos. Pero los animales no son de nuestra especie. No perciben el mundo como nosotros ni tienen las mismas necesidades. Tratar de humanizar a otras especies es un terrible error que puede causar daños tanto al animal como a nosotros. Debemos ser respetuosos y éticos con los animales que nos rodean. Ya que cambiamos el mundo a nuestro antojo, es también nuestra responsabilidad velar por el bienestar de todos los seres vivos para crear un mundo mejor.