Sólo en Estados Unidos, más de 30.000 personas mueren al año debido a una enfermedad llamada colitis pseudomembranosa. En la era de los antibióticos, algunos microorganismos son especialmente tozudos, peligroso y difíciles de tratar. Uno de ellos es Clostridium difficile, un primo cercano de la bacteria que causa el botulismo o de la que causa el tétanos. Este microbio, es el responsable de la colitis pseudomembranosa y los antibióticos no son efectivos en muchos pacientes a los que se les detecta la enfermedad. Sin embargo, a pesar de lo chocante de la idea, existe un tratamiento que resulta efectivo hasta en el 85% de los que lo reciben. Este tratamiento se llama trasplante fecal y, tal y como suena, implica la caca de otras personas.

Un banco de caca

La colitis pseudomembranosa se manifiesta como una inflamación del colon que puede derivar en una diarrea, fiebre y dolor abdominal. En el peor de los casos puede llegar a ser grave y en algunos casos mortal. Esta enfermedad se produce cuando Clostridium difficile se apodera del tejido del colon, generando toxinas que provocan lesiones en él. Entonces aparecen unas placas blanquecinas llamadas pseudomembranas, que es de donde proviene su nombre. Este clostridio es un organismo que a veces se presenta de manera natural en nuestro sistema digestivo. Cuando tomamos antibióticos en exceso tras un tratamiento, en ocasiones, acabamos con la "flora" intestinal que regula nuestro organismo. Esto provoca que C. difficile tenga vía libre a la hora de expandirse, provocando una infección. Esta enfermedad no ocurre siempre ya que tienen que darse varios factores, incluyendo la presencia del microorganismo.

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Sin embargo, una vez que ocurre, esta enfermedad es muy persistente ya que los antibióticos no consiguen eliminarla por completo. Así, cuando se altera de nuevo la flora intestinal, la infección puede volver. Aquí es donde llegan las heces de los demás. El trasplante de microbiota fecal, también conocido como trasplante de heces o fecal, consiste en tomar un poquito de masa fecal y hacerla llegar al intestino de la persona. Para ello, se toma una porción de esta masa (sí, un trocito de caca), y se introduce mediante colonoscopia o sonda nasogástrica. Por supuesto, esto no se hace con cualquier deposición. Se conoce como materia fecal sana a las deposiciones analizadas y que cumplen con los parámetros necesarios para poder ser usadas. Entre ellos, no contener microorganismos que podrían resultar dañinos (como el propio C. difficile).

Para conseguir este material, tan sumamente delicado, en Estados Unidos una asociación sin ánimo de lucro llamada OpenBiome ha creado un banco de deposiciones. Efectivamente, un banco de caca donde trabajan con el material fecal donado por los voluntarios. Cualquier persona puede aspirar a ser donante. De hecho, te pagan por ello. Cuarenta dólares por deposición, tres veces a la semana durante dos meses. Nada mal por entregar tus heces. En sus laboratorios se encargan de analizar las deposiciones y evaluar el contenido bacteriano. Además, esta asociación está trabajando en nuevos métodos, menos invasivos, para realizar los trasplantes fecales y ayudar a curar, así, a los pacientes con colitis pseudomembranosa, entre otros problemas intestinales. Pero su trabajo no se queda ahí.

El secreto está en el microbioma

Admitámoslo, por mucho que te paguen por tu aportación voluntaria y a pesar de saber que estás salvando vidas, pensar en un trasplante fecal es un tanto... escatológico. Ni que decir tiene del que tiene que recibirlo. Pero lo interesante del trasplante fecal no es la caca en sí, sino el microbioma. Con esta palabra se denomina al conjunto de microorganismos que viven en comunidad. El microbioma fecal es el conjunto de microorganismos que conviven, en equilibrio, en las heces. Estos microorganismos son parte de nuestra "flora" intestinal y ayudan a proteger el sistema digestivo de ataques de otros microbios oportunistas, como los clostridios. Por ello, cuando se trasplanta esta comunidad, contenida en el trozo de caca, a un intestino que se encuentra infectado por estas especies oportunistas, rápidamente retoman el control, reduciendo a la mínima expresión o acabando por completo con la infección.

Es importante que estos microorganismos lleguen en una composición y un número adecuado o no podrán recolonizar el colon. De ahí que haga falta usar el material fecal, un ecosistema perfecto desde donde comenzar la reconquista. Pero ¿y si prescindiéramos de todo lo que no necesitamos y sólo usáramos la combinación de bacterias necesaria? Esta es una de las cuestiones en las que trabajan este banco de heces y otros. No por nada, sino porque es más sencillo criar las bacterias necesarias y preparar un trozo artificial de microbioma que estar recogiendo heces y analizándolas.

Otra de las tareas, en concreto de este banco, es encontrar los métodos menos invasivos para realizar el trasplante fecal. Por ejemplo, uno de los métodos diseñados por esta entidad consiste en unas píldoras de materia fecal que sólo se deshacen en el intestino (y no en el estómago, lo que mataría a los microorganismos beneficiosos). También están trabajando en un mapa de microbioma y otros proyectos importantes que implican a estos microorganismos ya que a medida que sabemos más sobre el microbioma más características asociamos a este: la posibilidad de sufrir obesidad, la producción vitamínica, la propensión a enfermedades, la salud dental o, incluso, la posibilidad de sufrir de la enfermedad de Parkinson. OpenBiome no es el único. Existen diversas entidades encargadas de tamaña tarea tanto en Europa como en Estados Unidos. En conjunto, sus laboratorios y científicos tratan de esclarecer la utilidad, hasta ahora sorprendentemente comprobada, de la caca en nuestra salud.