"Cuando lo analizamos pensé que a lo mejor era un error y habíamos capturado de nuevo al padre", explicaba para la prensa Miguel Morgado-Santos, un investigador de la Universidad de Lisboa. Sin embargo, los estudios posteriores no dejaban lugar a dudas, eran peces distintos, pero los dos con el mismo material genético. ¿Cómo había podido un pez macho clonarse a sí mismo? Este fenómeno existe, aunque es rarísimo, y se llama androgénesis. Y por primera vez se ha encontrado en vertebrados. ¿Cambia esto lo que sabemos sobre la reproducción?

Androgénesis, o cómo se clona un pez macho

En la naturaleza existen dos tipos de reproducción, grosso modo. La primera y más conocida entre nosotros es la sexual, donde hacen falta dos miembros de distinto sexo para mezclar su material genético y reproducirse. La segunda, menos conocida pero mucho más extendida es la asexual. Esta práctica, donde no se requiere más que a un individuo, permite crear clones de este mismo. La reproducción asexual es muy típica de numerosos animales invertebrados, muchísimas plantas y otros organismos. Sin embargo, cuando hablamos de animales "superiores", vertebrados, la historia cambia mucho. Es muy difícil encontrar animales con esqueleto y que sean capaces de reproducirse de forma asexual. Hasta la fecha sólo se habían observado un par de especies capaces de hacerlo. Y se reproducen por partenogénesis, es decir, sólo las hembras. Así que, si a este hecho le añadimos la dificultad de que sea el macho quien se clone, las posibilidades se tornan casi imposibles.

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Pero justo eso es lo que se ha observado con Squalius alburnoides, o calandino, una especie que vive en los ríos de la Península Ibérica. La presencia de un clon de sí mismo hace de este fenómeno uno de los hechos más extraños y extraordinarios de la naturaleza. Y es que, efectivamente, el calandino estudiado era un clon de su propio padre. Un clon natural, no inducido en laboratorio. Pero, ¿cómo se hizo? Existen varios mecanismo y formas de que ocurra, aunque no sabemos realmente qué le pasó al calandino. Cuando vamos a reproducirnos, nuestras células sexuales sufren una serie de cambios que permiten crear gametos.

Estos se unen, como ocurre con el esperma y el óvulo, para generar un embrión nuevo mezcla de ambos materiales genéticos. En el caso descubierto por el equipo de Lisboa, sin embargo, lo que ha pasado es que el animal ha desarrollado un embrión a partir, únicamente, de su material genético. Pero para ello ha tenido que "robar" un huevo, el aporte femenino, de otro pez, ya que su clon sí que poseía el ADN mitocondrial, que no participa directamente como el resto del material genético, de la "madre". Básicamente, el pez se ha clonado a sí mismo utilizando los huevos de otro pez. Los investigadores desconocen con exactitud las causas o los mecanismos implicados, pero esto abre las puertas a nuevas consideraciones.

Los raros entre los raros de la reproducción

Como decíamos, sí que se conocen casos de reproducción asexual en vertebrados. Es lo que se denomina partenogénesis y se reproduce en ciertas especies, de forma espontánea, pero siempre en hembras. A pesar de que este fenómeno se había observado ya y, de hecho, se cree que podría ocurrir incluso en humanos, en casos extrañísimos. ¿Podría ocurrir una androgénesis en humanos, también? Los biólogos estaban convencidos de que, aunque la androgénesis se ha visto en invertebrados, esto no puede ocurrir con los machos de animales superiores. El proceso análogo a la partenogénesis es mucho más difícil debido a cuestiones puramente genéticas. Por ello, al haber descubierto por primera vez este caso en animales con esqueleto, a los investigadores se le plantean muchas cuestiones nuevas. Por ejemplo, sobre la posibilidad de que aparezcan nuevas especies, lo que se denomina especiación.

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En el caso del calandino, esta especie proviene de otra suerte de rareza genética llamada especiación por hibridación. Y manifiesta otro extraño fenómeno llamado alopoliploidía. Al contrario de lo que ocurre con nosotros (y casi todos los animales superiores), los seres alipoliploides tienen más copias genéticas de las normales (que suelen ser dos). Esto se debe a que los juego de genes provienen de dos especies distintas. En concreto, en el caso del calandino, su origen se remonta a la hibridación, la mezcla genética, de Squalius pyrenaicus y Anaecypris hispanica, un pez ahora extinto. En algún momento de la historia, estos peces llegaron a mezclarse y dar otra especie nueva, que es la susodicha Squalius alburnoides.

¿Y qué relación tiene con que el calandino pueda clonarse a sí mismo? Bueno, esa es la cuestión. Los investigadores ven la relación entre la aparición de nuevas especies por hibridación natural y la aparición de esta androgénesis. La razón se encuentra en la danza genética que ocurre en el proceso. En realidad sabemos muy poco sobre estos raros sistemas de producción debido, precisamente a lo insólitos que son. Tampoco conocemos los mecanismos exactos. Pero descubrirlos podría ayudarnos muchísimo a comprender mejor cómo funcionan nuestros propios mecanismos, desarrollar nuevas técnicas y aprender sobre enfermedades de origen genético. Eso por no hablar de hipótesis y teorías relacionadas con la evolución. Y todo a partir de un pez macho, el primero que hemos descubierto, capaz de clonarse a sí mismo.

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