Tecnología

Mala época para los tímidos

Por 31/03/17 - 14:04

El imperio Facebook domina, y ya no quiere texto, ni siquiera imágenes: quiere vídeo.

Mala época para los tímidos
Wikimedia

La reciente llegada de las nuevas historias a Facebook consolida un poquito más el avance del vídeo en las comunicaciones sociales. Este formato se suma a...

  • Instagram Stories
  • WhatsApp Status
  • Messenger Day
  • Facebook Live

Además de YouTube, que nació en 2006 pero tardó algunos más en poner de moda los vídeos personales, videoblogs, gameplays, etc., y Snapchat, que fue posiblemente el primero en llevar de forma masiva el vídeo a la mensajería instantánea primero y la difusión de contenidos sociales después.

Las posibilidades en las comunicaciones han ido en consonancia con las conexiones, sobre todo las de escritorio hasta hace unos años y las móviles desde hace menos. En la medida en que pasamos de 56 kbps a RDSI, al ADSL y a la fibra óptica pudimos consumir más contenidos en vídeo, de forma más rápida, y pasar de únicamente consumirlos a también crearlos y publicarlos. Algo similar en los móviles: de GSM a 2G, de 2G a 3G y de 3G a 4G.

La época del "sólo texto" quedó atrás. El mayor superviviente es WhatsApp / SMS / WeChat (escojan uno según su zona geográfica) gracias a que hace falta una vía de comunicación discreta, que el destinatario pueda consultar con gente alrededor sin perder su intimidad, y en silencio. Después, Twitter, que gracias a haberse consolidado como red social de la inmediatez funciona también para quien únicamente quiere compartir texto y enlaces, aunque naturalmente se ha ido disparando la inserción de imágenes y vídeos nativos. Pero Twitter, que nunca ha tenido un gran peso en cuanto a imágenes y fotografía (como sí lo tienen o tuvieron Facebook, Flickr o Instagram), ha pasado directamente al vídeo con su nueva API para emitir en directo y comentarlo en tiempo real.

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Facebook, como decíamos, ya hizo un all-in al vídeo en todas las aplicaciones y servicios que maneja. El componente efímero de esos vídeos cortos hacen que su elaboración sea más rápida (si va a desaparecer tampoco hace falta trabajárselo mucho) y por lo tanto tenga mayor cadencia. En Instagram ya hemos visto muy común pasar días y días sin publicar una foto pero usar cada día o cada dos días Stories para contar nuestro día a día sin que se vea cutre como podría pasar con las fotos tradicionales.

Entre medias apareció Periscope para popularizar la emisión de vídeo en directo, y Vine para los microvídeos en bucle. Ambas propiedad de Twitter, corrieron la suerte que tiene en general por Twitter, pero más allá de sus trayectorias individuales, cumplieron su misión en la industria.

WhatsApp no está teniendo tanto éxito con Status, aparentemente por formar parte de nuestra agenda un perfil de contactos muy distinto al de Instagram. En Instagram compartimos con amigos y seguidores, y vemos lo que comparten ellos, así como famosos a los que seguimos. En WhatsApp tenemos al fontanero, a nuestros familiares y a una red de contactos muy superior, mucho más general. Consecuencia: nadie está compartiendo nada en WhatsApp, y de hecho WhatsApp Status quizás acabe quedando como reducto para memes, chistes gráficos y frases motivacionales, una versión light y pública de lo que abunda en los grupos (en este punto recomendamos mucho leer "El asqueroso mundo de los grupos de WhatsApp de los tíos").

Hace unos años Internet pasó de ser sobre todo texto a dejar de importar la buena prosa y mejor ortografía en favor de las imágenes, las fotografías. Fue cuando debutó Flickr y la gente se animaba a compartir en él sus mejores imágenes, o definitivamente y de forma masiva, cuando Facebook impulsaba la publicación de fotos y galerías de nuestras vivencias sociales o cuando Instagram desembarcó en las tiendas de apps.

Fue una transición. El vídeo es el destino final. No es algo nuevo, no es un hallazgo, pero sí es algo que permea ahora más que nunca desde que Facebook, rey de reyes, lo impulsa más que a ningún otro formato en todas sus aplicaciones. También Twitter, en otro estilo. La pregunta es qué vendrá después, pero eso también parece estar claro. Sobre todo cuando vayan evolucionando en su formato y se hagan más invisibles y menos friccionales, especialmente en el caso de la primera: realidad virtual y realidad aumentada. Es una mala época para los usuarios de Internet más tímidos, que se ven forzados a pasar de la escritura a dar la cara.

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