La ingestión o la introducción de cuerpos extraños en el organismo es un problema clínico que se produce con cierta frecuencia. La literatura científica recoge casos que muestran el hallazgo de objetos que van desde alimentos hasta botellas, vibradores e incluso vasos, bien descubiertos en los oídos, la nariz o el recto, que han provocado múltiples bromas y chascarrillos durante años.

Lo que es menos habitual es que se encuentren cuerpos extraños en el hígado, el órgano más grande del cuerpo humano y que cumple funciones clave en la digestión de alimentos o la eliminación de toxinas. Ese fue el caso de una señora de 82 años, que acudió al hospital italiano de Messina tras sufrir durante varios días fiebre de 39º. Los médicos, extrañados por el síntoma de origen desconocido, examinaron a la paciente con el objetivo de averiguar qué le ocurría. Tras descartar que tuviera una enfermedad infecciosa, los facultativos "fotografiaron" la zona abdominal de la mujer mediante una técnica conocida como tomografía computerizada.

Cuerpos extraños que se ingieren sin querer

La imagen obtenida reveló que, por alguna razón desconocida en ese momento, una masa tumoral de ocho centímetros de diámetro había crecido en el interior del hígado de la señora. Tras realizar nuevas pruebas, los médicos confirmaron que existía una lesión hepática con un absceso, es decir, con una acumulación de pus.

Cuál sería su sorpresa al descubrir, durante la intervención quirúrgica, que el granuloma o tumor benigno que presentaba en el hígado había sido provocado por un palillo de madera. La mujer no había dicho al ingresar en el hospital que había ingerido un objeto de este tipo, que fue finalmente retirado mediante una operación conocida como laparoscopia.

La historia de la señora que se comió un palillo de madera que llegó hasta su hígado, provocándole la aparición de un tumor benigno y un absceso de pus, es recogida en un artículo publicado en la revista Clinical Case Reports.

Esta no es la primera vez que se documenta el hallazgo de cuerpos extraños en el hígado, un problema médico bastante raro que suele estar causado por la migración de estos objetos desde el tracto gastrointestinal, a través de una perforación, hacia el hígado. Por fortuna, la mujer no sufrió ninguna perforación ni complicaciones posteriores, como podría haber sido una peritonitis. Sin embargo, es muy habitual que este tipo de lesiones sean confundidos con la aparición de un tumor maligno.

cuerpos extraños
Imagen tomada por tomografía computerizada, donde se ve el palillo de madera que había alcanzado el hígado de la paciente. Crédito: Giuseppe Navarra et al. (Clinical Case Reports)

Un artículo publicado en The Ceylan Medical Journal recogió el caso de otra paciente de 58 años que ingirió una espina de pescado que terminó en su hígado, provocándole un tumor que los médicos confundieron inicialmente con un tumor maligno denominado colangiocarcinoma. Entre los cuerpos extraños hallados en el hígado, la literatura científica aborda casos clínicos de más pacientes que se habían comido sin querer espinas de pescado o historias más extrañas, como la de un niño de apenas tres años que presentaba una aguja de coser, que se había tragado pero que por fortuna fue extraída quirúrgicamente. Varios mineros también fueron intervenidos para eliminar fragmentos de roca, plomo y acero que habían alcanzado sus hígados.

La extracción de cuerpos extraños, especialmente cuando se encuentran en localizaciones que presentan un alto riesgo como sucede en el caso del hígado, es fundamental para que los pacientes no sufran mayores problemas. Conocer casos clínicos de este tipo, por infrecuentes que puedan resultar, resulta importante para conocer qué objetos pueden descubrirse y qué lesiones pueden provocar. Sobre todo si tenemos en cuenta que la ingestión de cuerpos extraños puede causar la aparición de masas tumorales, abscesos de pus o fiebres altas como la que sufría la señora italiana que, sin querer, había ingerido un palillo de madera.