Pese a los temores que se generan cada vez que hay un accidente de avión como el que ha sufrido el equipo de fútbol Chapecoense, sus técnicos y los periodistas que les acompañaban, el aéreo es no sólo el transporte más seguro año tras año, sino que sus cifras se mejoran a sí mismas cada poco tiempo. La tecnología que incorporan los fabricantes es muy importante en la consecución de estos hitos, pero también lo son los avances que se están dando en la comunicación interna y externa de la tripulación.

Gracias a las redes Wi-Fi que poco a poco se van expandiendo entre las distintas aerolíneas se obtiene la posibilidad de conocer en tiempo real el estado metereológico del trayecto elegido, así como recibir alertas sobre turbulencias. Además, este nivel de conexión permite ganar eficiencia en el manejo del combustible y avisos de mantenimiento con más frecuencia.

De cara a la torre de control, el aumento de seguridad también es notorio, ya que, pese a que la comunicación tradicionalmente ha sido costosa pero fluida cuando tenía que serlo, el sistema no estaba adaptado a los nuevos tiempos y a la recepción y envío de archivos, lo que dificultaba el mostrar de manera gráfica algún problema. Ahora puede existir comunicación total y mayor coordinación.

Gracias a los avances en redes y en seguridad móvil con aplicaciones como ProChat, la comunicación entre departamentos también mejora y hace más seguro cada vuelo con la posibilidad de recibir servicio durante vuelos con mal tiempo, emergencias o tareas de mantenimiento. Es la misma tecnología que permite que la tripulación se ponga en contacto con médicos dedicados que reciban información de calidad y detallada, para luego dar órdenes sobre cómo actuar según sea el problema de salud que haya surgido en pleno vuelo.