La presentación de Play Renfe y la conectividad WiFi en los trenes AVE ha estado centrada en la plataforma de contenidos que supone y en el despliegue tecnológico para llevarlo a cabo, más que en la propia oferta de WiFi a bordo. Y es normal: lo que ha llegado a los AVE no es el WiFi que la mayoría creíamos que llegaría, sino una conexión nada neutral, puesto que sólo ofrece 20 MB o 100 MB de descarga libre. Con "descarga libre" nos referimos a todo aquello que esté fuera de la app Play Renfe en cuestión, que viene a ser una parte de los contenidos de Movistar+ junto a otros contenidos como juegos bastante básicos, cursos online o libros entre otros.

Por el lado de Movistar, es incluso lógico y esperable este límite, sobre todo si pensamos en algunas de las posturas recientes de Telefónica: ¿por qué le iba a interesar ofrecer su conexión sin límites para que la mayoría del uso se lo llevasen YouTube o Netflix? Movistar está en plena guerra contra sus "enemigos" a la hora de distribuir contenidos. Con la llegada próxima de HBO a España, esta guerra se recrudecerá. La alternativa más lógica ya comenzó hace un año con la producción de series propias para no depender de que a Netflix, HBO y compañía les dé por aterrizar en España, como ya ha ocurrido y ocurrirá, y vacíen su plataforma de los éxitos que justifiquen el pago mensual de los clientes.

Si pensamos en Renfe, sí hay un problema: como empresa pública, era de esperar que favoreciese un acceso neutral a la red, con la que el cliente pudiese acceder a cualquier servicio o plataforma, sea Movistar+, sea RTVE a la Carta, sea Atresmedia, sea YouTube o sea Netflix.

Los 20 MB / 100 MB que se dejan de navegación al cliente que ha pagado por ella son pura cortesía. Y sus bajos precios (2 euros / 4 euros) dejan entrever que en el montante de la operación (190 millones de euros por seis años de concesión, prorrogable cuatro años más por 46 millones de euros adicionales) supone que no sólo se ha pagado a Movistar por la conexión, sino también por los contenidos, así que el gasto potencial de datos móviles que supone ver un capítulo de The Big Bang Theory, por ejemplo, estaría amortizado.

Por otro lado, ¿alguien esperaba tener 1 GB por 5 euros a bordo de una mole de 400 toneladas que se mueve a 300 kilómetros por hora? Si ni a ese precio se puede conseguir apenas 1 GB en el deflactario mercado de la telefonía móvil, no tenía sentido pensar en conseguirlo por ese precio en tales condiciones. Tampoco era lógico esperar navegación ilimitada, y menos a un precio apto para la compra compulsiva, rápida. Pagar 8 euros al mes por Netflix es una compra que puede ser compulsiva. Pagar 35 euros, por decir algo, por tener internet ilimitado en un viaje de dos horas en tren, no.

En cualquier caso, la navegación libre que dejan los planes de Renfe y Telefónica tiene como ventaja principal la estabilidad de la conexión. Su precio por MB es superior al de las tarifas móviles estándar, a cambio nos permite no estar rezando a Santa Tecla para no pasar diez minutos en modo "Buscando red..." mientras tenemos una conversación a medias. Porque el uso recomendado del WiFi en el AVE va a ser ese: mensajería, navegación básica. Lo que vaya más allá será mejor hacerlo con nuestra propia tarifa de datos, o no hacerlo.

Lo que durante los últimos años se venía rumoreando, filtrando y deslizando como "WiFi en el AVE" ha acabado siendo "Movistar+ en el AVE". Suyos son los contenidos que se pueden disfrutar. Hay aderezos, sí, pero de poca enjundia: comprar más billetes de tren, reservar hoteles en el destino, alquilar un coche o, próximamente, la posibilidad de comprar ediciones de periódicos y revistas. Todo se centra en los contenidos, Play Renfe es más protagonista que el WiFi en sí, ahí es donde Renfe y Movistar quieren hacer fuerte el servicio, y de la oferta final que llegue (el próximo 5 de diciembre en la línea Madrid-Sevilla, y a lo largo de 2017 para el resto de líneas AVE) dependerá el éxito y la aceptación de la plataforma. Sobre todo, en la tasa de repetición: muchos querrán probarlo en su primer viaje, el éxito lo determinará la cantidad de personas que vuelvan a utilizarlo en su segundo viaje.

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