Nintendo nos sorprendió a todos hace meses cuando, sin filtraciones o rumores previos, presentó en uno de sus Direct esta “nueva” consola. Por un precio muy atractivo, que no supera los 60 euros o dólares, nos llega una versión muy reducida en tamaño (cabe en la palma de una mano) de la mítica NES, incluyendo treinta juegos.

Antes de entrar en materia, y como curiosidad, la marca “Nintendo Entertainment System” viene precidada, tanto en la caja como en la comunicación de la compañía, por Nintendo Classic Mini. ¿Podemos hablar de una nueva gama de productos que nos termine trayendo versiones reducidas de las clásicas Super NES o, por qué no, Nintendo 64? Todo apunta a que estamos ante un éxito comercial que podrá tener cierta continuidad en los próximos años.

Lo primero que llama la atención, pese a haber visto fotos o vídeos, es lo sumamente pequeña que es la caja que contiene la consola, el mando y los cables HDMI y de alimentación (ojo, por USB). Con un diseño que recuerda a los embalajes ochenteros (y repleto de recuadros de información, avisos de edad y demás), hablamos de una caja muy contenida que, en su parte trasera lista los títulos incluídos, de entre los que cabe destacar obras míticas como Super Mario Bros 3, Galaga o Metroid.

Y así empiezan esos detalles que muestran el mimo tras esta revisión de una de las consolas más importantes de la historia de los videojuegos. Por ejemplo, para volver al menú de selección cuando estemos jugando tendremos que pulsar el botón Reset de la consola (aquí, evidentemente, no funciona como en la versión original), conectando con la forma de cambiar de cartucho en los los años ochenta.

Otro detalle que, imaginamos, va en la línea de no separarse demasiado del producto original pero que termina haciendo muy incómoda la experiencia es la longitud del cable del mando, imposibilitando el jugar mínimamente alejado de la consola. En mi caso, tengo la consola en el escritorio con lo que no termina suponiendo un gran inconveniente pero, sin duda, terminará siendo una gran molestia para todo aquel acostumbrado a jugar a cierta distancia de su televisor. Solo cabe esperar una revisión de los mandos con un cable de mayor longitud.

En el lado de las concesiones y la puesta al día, esta NES Mini nos presenta un atractivo menú de selección de los videojuegos (con skins y salvapantallas personalizables) en el que podremos ordenarlos bajo distintos criterios como la fecha de publicación o el número de jugadores permitidos. Asimismo, cada uno de los juegos incorpora los llamados puntos de suspensión (los savestates de cualquier emulador): cuatro slots de guardado por videojuego que mantendrán la partida justo en el momento en el que decidamos guardar. Eso sí, aquellos que introdujeran ya en su época la posibilidad de contar con varias partidas como Kirby’s Adventure y Zelda siguen manteniendo tal opción.

nintendo-classic-mini-nes-2

A nivel gráfico, también se ha buscado respetar al máximo la esencia de la treintena de videojuegos incluídos. Se incluye una opción que mantiene la resolución original, un modo 4:3 que amplia y optimiza ligeramente la imagen y un filtro que simula las scanlines de los televisores CRT para maximizar el efecto nostálgico.

Muchos lo pensaron en el momento del anuncio y siguen defendiendo que con la existencia de los emuladores o de dispositivos como la Raspberry Pi, esta NES Mini carece de sentido pero, está claro, Nintendo no se dirige a aquel usuario ducho en tales lides. Hablamos de un producto pensado para el fan de la marca, para el nostálgico, para el que prioriza la comodidad de conectar y jugar o, simplemente, para aquel que se vea atraído por lo bonito de esta versión en miniatura.

Cierto es, claro, que la consola podría haber venido con más videojuegos instalados o, al menos, dar la posibilidad de comprar y descargar más para aquel interesado pero, sea como fuere, estamos ante un producto que cumple con esa mezcla de coleccionismo y nostalgia (o, por qué no, de introducción a la historia del videojuego) y, si Nintendo soluciona los conocidos problemas de stock (en diciembre, al parecer, llegarán más a las tiendas) y termina lanzando un mando que solucione el problema del cable, puede convertirse en un regalo estrella de este Black Friday o las Navidades. Ahora, a esperar la SNES Mini.