Apple ha liberado por fin la actualización a iOS 10.1 para todos los públicos, que ya pudimos probar durante la beta. Lo más destacado de esta novedad es la esperada adición del modo Retrato para el iPhone 7 Plus, el cual Apple anunció durante su presentación dejándonos con la miel en los labios: a la espera por la comercialización del terminal (amén de los problemas de distribución dada la alta demanda) se añadiría otra prórroga para poder utilizar este modo de la cámara, toda vez que esta opción en concreto se mantiene en beta, como ocurrió con Siri en iOS 5.

Lo bueno es que es un modo totalmente automático, sencillo, y transparente, sin ajustes de ningún tipo, ni durante la foto ni después de ella. Veamos sus resultados.

Todas las fotos pueden ser vistas en resolución original pulsando sobre ellas.

Hablemos de bordes

El día ha llegado, y es momento de ver de qué es capaz. El modo Retrato tiene sentido, sobre todo, para hacer retratos, pero como no funciona en base al reconocimiento facial, es posible utilizarlo con "cualquier" tipo de objeto, y no sólo rostros. Aquí vemos un buen ejemplo con Fran, nuestro programador.

Te queremos, Fran

Lo más delicado de este tipo de efecto es cómo resuelve los bordes, cosa que terminó empañando demasiado la experiencia de anteriores terminales con propuestas muy similares, como el HTC One M8 (2014) o el Huawei P9 (2016). En la foto de Fran vemos dos aspectos llamativos:

  • Cómo gestiona el pelo. Si es un modo "Retrato", es fácil intuir que se ha desarrollado para potenciar elementos concretos: el rostro, el contorno de la cabeza, etc. Eso incluye el pelo, que por su forma muchas veces irregular, especialmente notable en cabellos largos y rizados, complica mucho el efecto de profundidad. En fotos como la de Fran (y posteriores) vemos cómo algunas áreas capilares quedan desenfocadas pese a estar a la misma profundidad que la oreja, la mejilla, o el hombro. Previsiblemente, un "truco" de Apple para disimular esos bordes tan complicados: desenfocar leve y gradualmente los bordes del pelo.
  • Los bordes en general. En la foto de Fran los resultados son perfectos, hay una separación entre desenfocado y enfocado en el lugar exacto. En otras fotos que hemos podido realizar se repite ese patrón.

Hola, Robin
En las dos fotos anteriores no hay queja alguna, el resultado es simplemente perfecto. Otras veces, en cambio, esa "línea" que separa lo enfocado de lo desenfocado simplemente está movida unos píxeles hacia fuera y se ve nítido lo que hay pegado al objeto a destacar. Como en estas: El resultado es muy bueno y llamativo, pero si nos fijamos en la manga roja, se aprecia una línea nítida del agua de fondo, y luego pasa al desenfoque acentuado. En la segunda foto, junto a alguna cabeza se aprecian también elementos enfocados.

Por qué y para qué

Estos últimos comentarios, que pueden parecer quejas, son más bien pequeños matices que hay que entender en un contexto: qué es el iPhone. El iPhone es el dispositivo con el que hacemos fotos muy rápidas, sin tener que pararnos a modificar ajustes y hacer prueba y error hasta obtener la configuración óptima. Y sobre todo, es una cámara con un destino concreto en el 99% de las ocasiones: WhatsApp, Facebook, Instagram. Poco más. Para ese uso, los matices anteriores simplemente sobran, porque para consumir las imágenes de esa forma, el resultado es más que perfecto.
Te queremos, Pixie
Claro que el modo Retrato del iPhone 7 Plus no reemplaza a una réflex. Ni lo pretende, ni deberíamos pedírselo. Lo que hace es llevar el efecto más característico de las réflex a las fotos más características del smartphone: las personas, principalmente. Y para eso, para subir fotos de nuestros allegados a las redes sociales o enviarlas por mensajería, el modo Retrato es más que suficiente, e imbatible.

Llevándolo al límite

Si nos apetece experimentar y llevar el modo Retrato más allá, otra opción es forzar las situaciones y tratar de capturar objetos en movimiento con un fondo complicado, sin demasiada distancia hasta él. Por ejemplo, en esta foto. Arriba está la que captura "normal", sin aplicar el efecto. Abajo, la que sí lo tiene aplicado. Los bordes de la cabeza, con el agua de fondo, fueron demasiado complicados de gestionar. En este otro ejemplo sí se logra un resultado perfecto, únicamente estropeado por la cabeza del pato en movimiento. La forma de aplicar el desenfoque y la resolución de los bordes, así como el efecto de desenfoque gradual, son intachables.

Desenfoque gradual

Hablemos también de ese salto gradual en cómo aplica el iPhone el desenfoque de las fotos. A mayor distancia haya hasta el fondo, más acentuado será. Creemos que el grado escogido por Apple es completamente acertado: no es excesivo, y además permite desenfocar levemente objetos todavía cercanos, y dejar el fondo mucho más borroso. Un ejemplo de esto: El más cercano, el chico de rojo, está nítido. En el centro, el segundo está algo desenfocado. El del paraguas, más alejado, sale borroso, y el fondo de los edificios y los árboles están completamente fuera de foco. El resultado, perfecto.

Enciende la luz

Cuando intentamos utilizar el modo Retrato de noche, o en muy baja luz, el iPhone nos avisa de que no será posible utilizar ese modo ya que no hay suficiente iluminación. Esto es posiblemente por la apertura de la segunda lente de 56 mm, f/2.8, sensiblemente inferior a la lente de 28 mm e insuficiente para lograr, sin luz que acompañe, los llamativos resultados. Cuando la luz está ligeramente al límite, como en el interior de una sala sin excesiva luz artificial, el efecto se consigue igualmente, pero con demasiado grano y algún problema al resolver bordes. Lo podemos ver con nuestra compañera Ara probando la PSVR.
Te queremos, Ara
O en esta foto nocturna, con bastante iluminación de farolas, neones y faros de coches, pero así y todo sin la calidad que sí hubiese ofrecido la lente primaria de 28 mm. Al final, utilizar o no el modo Retrato de noche o con muy baja luz implica escoger: no usarlo permite obtener una calidad bastante mejor en la imagen, pero no utilizarlo priva de ese efecto espectacular. Personalmente, creo que es mejor anteponer la calidad al efecto la mayoría de las veces, pero es una decisión particular de cada usuario y de cada situación. En este último ejemplo, un resultado brutal empañado por los bordes de los espejos, que no pudieron ser manejados como el resto de la imagen.

El vendeiPhones

En la industria móvil, cualquier novedad, sobre todo de hardware, es fácilmente replicable por la competencia en poco tiempo. Si no al mismo nivel de calidad, a uno muy similar. El Touch ID del iPhone 5s no tardó en llegar a terminales incluso tres veces más baratos. A Samsung tardaron dos tardes en imitarles los bordes de pantallas curvadas, pese al complejo y caro proceso de fabricación que conllevan. Esta industria funciona así. En el software se encuentra la diferencia. Seguramente esa sea uno de los grandes motivos por los que Apple, que no pasa del 20% de cuota de mercado en sus mejores momentos, acapara más del 90% de los beneficios de toda la industria. Y en este trimestre, con el KO técnico del Note 7, será aún más. Y en el software está la forma en que este modo Retrato se ha hecho posible. El resto de alternativas vistas hasta ahora han tomado decisiones que no les permiten un resultado así. Por ejemplo, como decía José Jacas en el podcast Binarios, el slider visto hasta ahora que permitía seleccionar el nivel de desenfoque. Como no se nos pueden dar cosas bonitas, siempre lo llevábamos al máximo ("¿por qué? Porque puedo"), y el resultado empeoraba mucho. La solución de Apple carece de configuración, ni durante la captura ni después, es automática, y no es perfecta, pero funciona mucho más que bien. Hay pocas funciones o novedades que justifiquen el desembolso de pasar de un terminal al de su generación posterior, más todavía si se mantiene el diseño. El modo Retrato es una de ellas: un factor de venta de iPhone, un gancho para todo aquel que lo prueba o ve sus resultados. Demasiado llamativo y sencillo. El único posible nubarrón en este día soleado que es el último trimestre del año para Apple, es la gran calidad fotográfica demostrada por los Google Pixel. Pese a ello, Apple tiene un factor a su favor: pese a que luce como un terminal espectacular, a nivel industrial lo tendrá demasiado difícil como para destacar en ventas.

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