Pittsburgh, Pensilvania, un área metropolitana mediana conocida como la “ciudad del acero” cerca de los Grandes Lagos, ha sido el escenario elegido por Uber para empezar a rodar sus taxis autónomos. Y la experiencia está siendo, de momento, muy satisfactoria.

Uber ha modificado unos Ford Fusion (Ford Mondeo en Europa) con una base superior llena de sensores, radares, cámaras y láser capaces de mantener en todo momento la atención sobre las inmediaciones del vehículo.

Durante el inicio de la prueba, y por un tiempo indefinido, un conductor irá sentado en el asiento correspondiente, aunque lo hará solo como respaldo al sistema autónomo. En caso de que algo falle, y con solo pisar el freno, acelerador, mover el volante o apretar un botón rojo especial implantado por Uber, el vehículo devolverá el coche al “modo humano” de forma automática.

Para los viajeros

Desde los asientos traseros los viajeros pueden ver lo que el coche "ve".
Desde los asientos traseros los viajeros pueden ver lo que el coche "ve".

Los viajeros podrán solicitar sus viajes de forma idéntica a cómo lo hacen hoy en día. Y no sabrán si es un modelo autónomo o no el que llegará a recogerlos hasta que lo haga.

Pueden solicitar al conductor humano que haga él el trabajo si así lo desean, pero muchos seguramente opten por grabar toda la experiencia en su smartphone para enseñárselo a sus conocidos después.

Aún parece que los sistemas de Uber tienen que mejorar en varios aspectos. Pasar de un sistema de conducción autónoma 99% operativo a uno 99,99% es extremadamente difícil. El sistema puede tardar años en ser entrenado para todos los casos extremos y minucias, pero cuantos más kilómetros recorran, más inteligente se volverá el sistema.

Este efecto de entrenamiento algorítmico permitirá a Uber expandir y abrir sus servicios de vehículos autónomos en más ciudades en el futuro. La expansión no va a parar, aunque seguramente tardemos de 3 a 5 años en que los taxis autónomos sean ubicuos por parte de Uber.

¿Y Pittsburgh qué dice?

Ayuntamiento de Pittsburgh.
Ayuntamiento de Pittsburgh.

El alcalde y algunos concejales han sido avisados con poca antelación por parte de Uber. No parece que vaya a haber una regulación inmediata, y los conductores humanos, añaden garantías de funcionamiento.

Para nosotros, obviamente la seguridad de los ciudadanos es nuestra mayor preocupación.

Admite Corey O’Connor, uno de los concejales de la ciudad del acero a Quartz. El alcalde, Bill Peduto, opta por comentar desde el big picture.

Hemos creado una agencia para startups que admite que cuando se trata de innovación, la regulación nunca va por delante.

Si bien es cierto que de momento Uber y los políticos de Pittsburgh están en el mismo barco, cualquier mínimo incidente podría inclinar a los gobernantes a prohibir el servicio en sus calles, aunque sea de forma temporal.