Una comunidad de reiki ha iniciado una campaña para enviar energía a Amatrice, una de las localidades más afectadas por el terremoto de Italia, con el fin de «elevar la vibración de todos aquellos que en estos momentos se encuentran sumidos en un profundo dolor». El anuncio, publicado por una red asociada a la web Reiki Nuevo, pide a los que no creen en esta práctica que cierren los ojos, se pongan en silencio y visualicen Amatrice «lleno de luz».

El reiki es una práctica de origen oriental que se ha puesto de moda en los últimos tiempos. A pesar de haber sido descrita como una «técnica milenaria», lo cierto es que sus postulados fueron establecidos por el monje budista Mikao Usui en 1922. El método, basado en la imposición de manos o «toque terapéutico», plantea que existe una «energía universal» que puede ser transferida a través de las palmas de las manos.

Reiki a distancia, la última moda

Una sesión clásica de reiki consiste en que el practicante coloca sus manos sobre una serie de posiciones en el cuerpo, denominadas chakras, con el fin de que la energía «fluya». La web de Reiki nuevo apunta que esta práctica puede ser aplicada para tratar la adicción a las drogas, la gripe o incluso para encontrar trabajo. Sin embargo, esta técnica no ha demostrado evidencia científica que apoye estas afirmaciones. Tampoco se ha confirmado la existencia de esta «energía universal», cuyo desequilibrio, según los seguidores del reiki, puede ocasionar problemas de salud. Pero como explica a Hipertextual el médico y divulgador Vicente Baos, «no hay ninguna evidencia de calidad». «La energía que dicen trasmitir está en su imaginación y fantasía. Las energías medibles por la física no contemplan la suya», comenta el experto, autor del blog El Supositorio.

La última moda de esta práctica es promover el reiki a distancia, como el que recomiendan a sus seguidores para «aliviar» la tragedia del terremoto de Italia. A juicio de sus defensores, es posible enviar el símbolo Hon-Sha-Ze-Sho-Nen para «sanar» a través del tiempo y el espacio. Como explican desde los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), el reiki no ha demostrado ser una técnica perjudicial para aquellos que la practican. Para el médico consultado por este medio, el reiki a distancia es lo mismo que «la telepatía, una tontería».

Este método alternativo, calificado como pseudoterapia al no haber encontrado más efectos que los proporcionados por el placebo, ha sido estudiado en el tratamiento de problemas como el estrés, la fatiga, el dolor, la ansiedad o la depresión. Incluso hay pacientes con cáncer que utilizan el reiki como método complementario, algo que los especialistas médicos no rechazan siempre y cuando no sustituya a los tratamientos avalados por la evidencia científica, como la quimioterapia o la radioterapia. Sin embargo, según Baos, «la introducción de las pseudociencias en los centros sanitarios constituye un fraude y una confusión» ya que el reiki, a tenor de la investigación es «una creencia absurda y mágica».

Nikki Zalewski – Shutterstock

Steven Novella, editor de la web Science based medicine, rechaza que se necesiten más estudios para demostrar la eficacia o efectividad del reiki, como plantean otros autores. La razón es que no se ha demostrado siquiera la existencia de la energía «mágica», en palabras de Novella, en la que se fundamenta esta práctica oriental. En ese sentido, parece bastante cuestionable afirmar que la imposición de manos o el toque energético funcionen de alguna forma. Y menos si se plantea como medida de apoyo para las víctimas del terremoto que sacudió ayer el centro de Italia.

Aunque no sea perjudicial enviar pensamientos optimistas -y bien intencionados-, o «energía y luz» como defienden los seguidores, su eficacia será similar a la que podríamos obtener rezando una oración por los damnificados. Cuestiones que entran dentro del ámbito personal e íntimo de cada persona, pero de dudosa eficacia para aliviar el dolor y la tragedia que ha supuesto el seísmo de magnitud 6,2 en el país vecino. Quizás, en lugar de promover prácticas de este tipo, fuese más razonable apoyar a aquellos que trabajan en las tareas de búsqueda y rescate de los desaparecidos o que intentan salvar a los heridos. Organizaciones como la Cruz Roja italiana, Global Giving o Save the Children han habilitado números de cuenta para aquellos que quieran apoyar de una forma más realista a los damnificados por el terremoto.

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