Muchos han despertado hoy mirando asombrados el cielo. Tras las altas temperaturas registradas en toda España durante las últimas horas, una poderosa nube de polvo se ha adueñado del horizonte. Y, en varias ciudades, los coches han aparecido cubiertos de suciedad. La lluvia de barro, conocida a veces también como lluvia de sangre por su tono rojizo, es la responsable de este fenómeno.

Según explica a Hipertextual Rubén del Campo, técnico en meteorología de la Agencia Estatal de Meteorología, este fenómeno ocurre cuando vientos del sur arrastran partículas pequeñas en suspensión procedentes de las mesetas del norte de África. "No las debemos confundir con arena del desierto del Sáhara", sostiene del Campo, pues las partículas que hay en la atmósfera presentan un tamaño microscópico y confieren un aspecto de color ópalo al cielo.

Cuando la existencia de partículas de polvo en suspensión se entremezcla con la formación de nubes que pueden dejar algunas precipitacionaes, tal y como ha sucedido hoy, se arrastra dicho polvo hasta que queda depositado sobre vehículos o plantas. "Son lluvias débiles las que provocan este efecto", comenta Del Campo a este medio, ya que si continuase lloviendo, se limpiaría el barro. "No es un fenómeno raro", añade. La calima o nube de polvo es habitual en Canarias y, con menor frecuencia, puede observarse la lluvia de barro en algún punto de la Península al menos una vez al año.

Preguntado sobre si la lluvia de barro se podría prever, Rubén del Campo afirma que sería posible. "Hay satélites que muestran polvo en suspensión y modelos meteorológicos que lo estudian. Normalmente en las predicciones no se detalla porque es un fenómeno anecdótico, además de que afinar es difícil. Tampoco es que tenga un efecto más grande que el hecho de que se te manche el coche", apunta el técnico de AEMET. Sin embargo, lo que sí logra la lluvia de barro es limpiar la atmósfera de polvo en suspensión, algo que tiene un impacto positivo sobre la salud, especialmente en el caso de las personas afectadas por dificultades respiratorias.

Lo que es menos conocido es el efecto beneficioso que puede llegar a tener la nube de polvo o calima sobre el medio ambiente. En ocasiones, las partículas cruzan el océano Atlántico y alcanzan la cuenca amazónica. Algunos trabajos han mostrado que "el suelo se enriquecería en parte con los minerales que aporta el polvo en suspensión. Es un fenómeno curioso y en parte beneficioso, que también se ve en el océano, donde los minerales pueden enriquecer el fitoplancton, la base de la cadena alimentaria allí", afirma Rubén del Campo. La lluvia de barro que hoy ha manchado multitud de vehículos, por tanto, no es un evento tan raro como puede parecer. A pesar de la sorprendente suciedad con la que han amanecido miles de coches.