La multitarea es terrible para tu cerebro. Muchos de los que trabajamos frente a un ordenador tenemos una enorme tendencia a distraernos de la tarea actual e interrumpir lo que hacemos en ese momento. Mientras más corto es el tiempo que logramos enfocarnos en una sola cosa, más nos acercamos a ser una de esas personas que creen que pueden hacer mucho a la vez, cuando en realidad tu cerebro solo puede hacer una sola.

Nos cansamos más, dormimos menos, abusamos de la comida y el café, y nos cuesta más volver a enfocarnos en lo que hacíamos. El email suele ser una de esas grandes interrupciones frecuentes que nos distraen de la tarea del momento y sobrecargan nuestro día de trabajo.

El email es malo para la salud

En un estudio realizado por la Universidad de California en conjunto con Microsoft Research y el MIT, se analizaron los patrones de uso de correo electrónico en el lugar de trabajo de 40 informáticos durante 12 días. Rastreando el uso del email de estas personas, encontraron que mientras más tiempo se pasa al día revisando el correo, menos productivo se es y más se elevan los niveles de estrés.

Mientras más veces revises tu email al día, serás menos productivo y más aumentará tu estrés

La gente que principalmente revisa sus correos a través de interrupciones auto-impuestas suele ser más productiva en comparación con aquellos que dependen de las notificaciones. Es decir, que elegir una hora del día para dedicarle a tus emails y concentrarte en ellos en lugar de echar un ojo por encima cada vez que recibes una notificación, te hace más productivo, aunque lamentablemente no se ha encontrado evidencia de que disminuya el estrés. Para eso habría que tomar en consideración el contenido de esos correos y lo mucho que puedan contribuir al estado de ánimo de una persona. Se cree que muchas personas simplemente asocian la llegada de más emails con un aumento en la carga de trabajo, y en consecuencia más nos estresamos.

Bastantes estudios ya han establecido que el uso del correo hace que la gente tienda a sentir una sobrecarga mental. Aunque hay quienes logran organizarse mejor utilizando diferentes técnicas para gestionar el email, son muchos los que caen víctima del estrés que conlleva invertir hasta un tercio de tu día de trabajo revisando correos.

El email puede ser tan abrumador que algunos estudios han medido las variaciones en el ritmo cardíaco en personas que dejan de usar su correo por una semana, y estos han terminado con niveles de estrés menores en apenas unos días.

Aprender sobre cómo se relacionan el estrés y la productividad directamente con el uso de una herramienta tan ampliamente utilizada en la mayoría de los sitios de trabajo modernos, puede ayudarnos en encontrar mejores formas de manejar el email, y a crear sistemas que beneficien el trabajo sin que esto implique una carga tan pesada en la salud de los usuarios.