Si hay un fabricante de telefonía que ha crecido de forma agresiva y casi exagerada en los últimos años es, sin duda, Huawei. Ya hablamos de este crecimiento, de su ascensión del anonimato al imperio, y de su brillante futuro. Importante recalcar que, pese a que hayan alcanzado la fama gracias al mercado de consumidores, su negocio principal y el que sustenta a la marca desde su creación es el de las infraestructuras de telecomunicaciones.

Algunos datos para contextualizar al fabricante chino: el año pasado superó los cien millones de terminales vendidos según IDC, lo cual le valió para situarse en un selecto club al que sólo tenían acceso hasta ahora Samsung, Apple y Nokia. En 2014, su presupuesto total de I+D superó al de Apple, Oracle o Facebook entre otros, y sólo quedó por debajo de Intel, Google, Microsoft y Amazon entre los gigantes tecnológicos. También de Samsung, que con sus 14.000 millones de dólares (el 7,2% de sus ingresos) se aleja del resto de los grandes.

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Además, en ese mismo año fue quien más patentes internacionales desarrolló, por encima de Qualcomm, ZTE y compañía.

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Huawei nació en Shenzen a finales de los ochenta. Justo la región china que años más tarde se consolidaría como el Silicon Valley del hardware. Poco antes era poco más que una zona rural por desarrollar. En ese contexto de crecimiento casi desmesurado está la compañía.

Hipertextual ha estado en el Huawei Innovation Day, un evento en el que el fabricante desvela sus planes a largo plazo, así como su punto de vista sobre la innovación y el desarrollo. Durante sus presentaciones y charlas hemos podido conocer mejor qué es lo próximo que veremos de esta marca, más allá de producto y terminales, más allá de concreciones para el consumidor final.

La promesa del 5G

Es la fecha clave que da título a este artículo, por plazos y por lo redonda que resulta: 2020 será el año. Los comienzos de década han sido tradicionalmente los puntos de partida de las nuevas tecnologías de telecomunicaciones. La voz analógica, que podríamos considerar como "1G", llegó en los ochenta con los primeros teléfonos móviles. La voz digital o 2G, en los noventa. El nuevo milenio trajo consigo los primeros ensayos de banda ancha móvil o 3G. Esta década, cuyo ecuador ya hemos rebasado, comenzó con las novedades del 4G. El próximo salto, el 5G, debería tener en torno a 2020 su disparo de salida oficial.

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En su papel de proveedor de antenas y torres de telecomunicaciones, mucho del negocio de Huawei en la próxima década está en el 5G. Esta generación servirá para aumentar exponencialmente la velocidad de las conexiones móviles, pero también para bajar la latencia, mejorar la estabilidad y calidad de las conexiones inalámbricas, y, en compañía de las tarjetas eSIM, comenzar a hacer una realidad el Internet de las Cosas. Para los próximos años, la hoja de ruta se ha configurado de la siguiente forma:

  • 2016 - 2017: continuación del trabajo conjunto entre proveedores y operadoras, comenzado en septiembre de 2015, para lograr crear un estándar para la red 5G.
  • 2018: en torno a junio, finalización de la primera fase de desarrollo, y fase pre-comercial de ensayos con partners.
  • 2019: finalización de la segunda fase, en torno a diciembre.
  • 2020: comienzo de la comercialización de soluciones 5G en China, Japón y Corea del Sur.

En ese plazo, Huawei se ha marcado resolver algunas cuestiones todavía pendientes sobre la próxima generación de redes móviles: cómo aglutinar la cantidad de servicios y posibilidades que ofrece el 5G en una sola red, como integrar en un pequeño smartphone la cantidad de bandas y tipos de conexión que se prevé, y sobre todo, cómo poder hacerlo de forma que el negocio siga siendo rentable.

Más I+D

Lo dicen los expertos: invertir en arte sale rentable incluso en tiempos de crisis. En tecnología es una apuesta bastante segura invertir en investigación y desarrollo de su "arte" particular: software y hardware. Huawei también ha aprovechado para hablar de sus inversiones en este área: al menos, un 10% de sus beneficios seguirán yendo a parar a I+D. En los últimos años, este porcentaje ha ido bailando, de forma ascendente casi todos los años, entre el 8 y el 15%.

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En los últimos diez años, esta cantidad ya va por 38.000 millones de dólares. Con un matiz importante: la cantidad anual se ha multiplicado por diez desde 2006 hasta 2015. La idea es que esa cantidad sobrepase la barrera de los diez mil millones de dólares, y llegue hasta cerca de los veinte mil en los próximos años.

Economía interconectada

Es otro de los conceptos con los que Huawei ha sacado pecho. Tras la llegada de la economía industrial a mediados del siglo XIX, la economía IT en los 70 del siglo XX y la economía en red de los 90, el próximo salto según Huawei será la economía interconectada... también en torno a 2020.

El próximo salto de la economía es a una (aún más) digital, justo donde empresas como Huawei pueden acaparar desarrollosPara ese año se estima que habrá unas 2.500 millones de personas en las redes sociales, parte del sentido de que todas las compañías hayan tenido que dar el salto a digital, hacia nuevos modelos de negocio que no se entienden sin este componente.

Un ejemplo rápido: Airbnb tiene una facturación inferior a Accor (compañía hotelera), pero eso no impide que su valor de mercado sea muy superior. Es el sorpasso de los modelos colaborativos, y parte de lo que Huawei entiende como el futuro.

No está claro qué pinta exactamente Huawei hablando de economía colaborativa, pero todo apunta a que lo integra en ese amplio abanico de elementos futuristas de ciudades inteligentes que a un proveedor de telecomunicaciones pueden hacerle crecer dos dígitos por año. Tráfico controlado de forma automática y con inteligencia artificial, medicina personalizada y electrónica, tecnología desembarcando de verdad en la educación, tecnología y comunicaciones aplicadas al turismo, etc. En los sensores y las antenas está la plata.