Las pruebas en el túnel de viento ya son un estándar en todos los fabricantes, un tipo de desarrollo cuyo origen se planteó en la Fórmula 1 hace muchos años para arañar décimas a los cronómetros y que ya es usado como arma comercial: «hemos presentado el coche más aerodinámico del sector». Este es un argumento de ventas muy poderoso porque como consumidores hemos aceptado que aerodinámico es tecnológico pero además ecológico porque ahorramos dinero al gastar un poco menos el coche.

Hasta ahora un túnel de viento era una instalación muy grande y compleja que no estaba en todas las sedes de trabajo de un fabricante de vehículos multinacional por lo que había que trasladar todos los coches a estas instalaciones, realizar las mediciones, aplicar mejoras, realizar de nuevo mediciones, aplicar más mejoras, etcétera. Esto implica que si una marca quiere desarrollar muchos coches a la vez pueda llegar a encontrar un cuello de botella o tener que limitar el número de pruebas. Con un túnel de viento portátil se puede solucionar esto pero sobre todo hacer muchas más pruebas incluso en vehículo de producción para probar accesorios o mejoras.

El tiempo de montaje es muy reducido, de apenas unas horas, y permite a los ingenieros hacer pruebas y desmontarlo en un día.

Ford ha sido el primer fabricante del mundo en presentar un túnel de viento portátil, aunque está pendiente de patente, y lo ha hecho en su planta de Michigan, Estados Unidos. El responsable del desarrollo, Bill Gülker, informa que el proyecto nació con un deseo de mejorar el ruido que reciben los clientes por culpa de la aerodinámica (retrovisores, paragolpes y ruedas sobre todo) y poder así ofrecer soluciones a coches ya desarrollados. Además, este túnel de viento aumenta la productividad ahorrando mucho tiempo a los ingenieros.

Este túnel de viento se *guarda* dentro de dos contenedores de unos 16 metros, cada uno está equipado con conductos internos y paletas aeroacústicas para poder proporcionar un flujo de aire suave y controlado. Los dos ventiladores, de casi 2 metros de diámetro y 16 palas son capaces de generar una ráfaga de viento de 130 km/h gracias a un motor eléctrico de 200 caballos. Esta instalación está unida a una pequeña oficina para el control del túnel de viento.

Con este tipo de túnel de viento un fabricante puede ahorrarse mucho dinero en comparación a lo que cuesta la versión a tamaño real en un laboratorio. Como es evidente muchos dispositivos no pueden ser usados en este túnel de viento portátil pero dispone de sensores de alta tecnología para poder hacer análisis de campo que sirvan para mejorar los coches. Con este túnel de viento son capaces de detectar los ruidos más sutiles e identificar un área a mejorar y todo esto hacerlo de una forma ágil y dinámica.

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