Acechando entre las estrellas, en el frío y oscuro vacío, se encuentra una inmensa nube de alcohol. Sí, alcohol etílico, el mismo que usamos para aderezar algunos momentos de nuestra vida. Hablamos de una nube cientos de veces más grande que el diámetro de nuestro propio sistema solar. Podemos imaginar que la cantidad de alcohol que encontraríamos en dicha nube es, sencillamente, inmensa. Y no es la única gran fuente de alcohol estelar. Ni siquiera es la nube más grande, no. Vamos a conocer algunos de los "bares" intergalácticos más cercanos.

"Pasando Sagitario B2, a la derecha"

Sagitario B2 y parte de la nube molecular

A unos 390 años luz del centro de la Vía Láctea se encuentra Sagitario B2, un enorme complejo, parte de una nube molecular aún mayor. Se conoce como nube molecular porque existen en ellas dihidrógeno, es decir, una alta densidad de hidrógeno "en reposo". Esto permite que podamos observar otras sustancias a su alrededor. Y el complejo Sagitario B2 es muy, muy rico en sustancias. Muy cerca a este complejo, y parte de la inmensa nube molecular, se encuentran nada menos que diez elevado a la veintisiete litros de alcohol estelar. La nube de alcohol es tan grande que mide más de 460.000 millones de kilómetros. El sistema solar mide, de punta a punta, unos 3.000 millones de kilómetros. Eso sí, el alcohol no está flotando por ahí por sí solo. El alcohol etílico de esta inmensa nube, tal y como muestran los análisis, se encuentra mezclado con alcohol metílico, muy tóxico. Pero también se ha detectado formiato de etilo que es una sustancia curiosa ya que a ella se le debe el típico al ron (o el sabor de las frambuesas). Así que podemos decir con bastante seguridad que el centro de nuestra galaxia sabe a frambuesa. En gran parte.

La nube más grande de alcohol estelar

Constelación de Aquila

Pero la nube junto a Sagitario B2 no es la más grande. No. Ese título lo ostenta una nube de alcohol estelar situada junto a la constelación Aquila. La nube mide unas 1000 veces más que el diámetro del sistema solar y, para hacernos una idea, contiene unas 400 por diez elevado a cuarenta y ocho pintas de cerveza. Eso quiere decir que para poder "bebernos" toda la nube, toda la humanidad debería unirse en una fiesta interminable en la que beber 300 pintas al día durante un billón de años. Pero, como ocurre con la nube alcohólica de Sagitario, esta tampoco está sola. Al menos otros treinta y dos compuestos han sido detectados mezclados con el alcohol. Eso sí, podemos decir que es del tipo más puro que encontraremos en nuestra galaxia. Otro pequeño problema, también, es llegar hasta él. Y es que se encuentra a unos 100 mil billones de kilómetros de aquí. Así que el puede que cuando lleguemos, la fiesta galáctica ya se haya terminado.

¿Qué hace tanto alcohol ahí fuera?

El alcohol es una molécula orgánica. Eso quiere decir que está relacionada con la vida. Y es que contiene las moléculas típicamente usadas por los seres vivos para existir. Por ejemplo, el alcohol puede ser metabolizado, usado, para convertirse en azúcares esenciales con los que conseguir energía o "construir" componentes celulares. Pero no nos confundamos. El que sean moléculas orgánicas no quiere decir que tengan un origen "orgánico". Vamos, que no han sido creadas por ninguna raza de fiesteros intergalácticos. Su origen está asociado a la evolución estelar.

El origen de este alcohol estelar está asociado a la aparición y vida de las estrellas Precisamente, los detalles de su origen son parte esencial del estudio de la vida extraterrestre. Entender como se forma el alcohol (y otras moléculas orgánicas) nos permite obtener nuevas hipótesis sobre la aparición de la vida. Y es que hubo un tiempo en el que nosotros también fuimos una nube de gas, polvo de estrellas. Y puede que no lo fuésemos de alcohol. Pero algo ocurrió para que, millones de años después, nos encontremos mirando al firmamento y pensando en esas colosales nubes de alcohol estelar.