Si tuviéramos que pasar una larga temporada en la estación espacial internacional (como el año vivido por Kelly y Korniyenko) ¿echaríamos de menos algún alimento? Probablemente, la mayoría de nosotros añoraríamos poder ir a la heladería de vez en cuando. Por cuestiones como esta, **pensando no solo en la necesidad nutricional sino en el bienestar de los astronautas**, la cantidad de recursos destinados a la alimentación espacial y su desarrollo es bastante mayor de lo que parece. Pero no siempre llega todo al espacio. Como este helado espacial, diseñado para darle una alegría a los astronautas, pero que nunca llegó a salir de nuestra atmósfera.

##Así es el «helado espacial»

Hablamos, en concreto, de un helado diseñado por Whirlpool Corporation bajo un contrato de la NASA. El helado deshidratado por congelación (liofilizado) se desarrolló para las misiones Apollo, entre los sesenta y setenta del siglo pasado. La intención era ofrecer un alivio psicológico dentro de la alimentación que por entonces avanzaba a un futuro mejor. Y es que **la alimentación espacial, pasó por un periodo «de prueba», durante el programa Mercurio**, donde todo era consumido en cubos y tubos, sin demasiado buen sabor y peor textura.

El programa Gemini, unos años después, introdujo la moda por la deshidratación. Al fin y al cabo esto permite usar mejores alimentos y una variedad significativamente mayor. Lo aprendido en Gemini abrió las puertas a la misión Apollo, donde comenzó a trabajarse muy en serio en todos los aspectos de la alimentación de los astronautas, incluyendo la satisfacción. Así, **Whirpool decidió hacerles «un regalo» a los cosmonautas con su helado espacial**. Este helado está deshidratado, es decir, no contiene agua alguna por lo que no se derrite a temperatura ambiente. Además, aunque es rígido, resulta suave al tacto y paladar, ya que se hidrata fácilmente.

El helado espacial se hace congelando y poniendo al vacío el alimento. De esta manera el agua se sublima, convirtiéndose en gas. Es una técnica muy común, tanto en la carrera espacial como en la alimentación del común de los terrestres. Pero volviendo al helado espacial, este se encuentra en muchos museos sobre el espacio, ya que no se estropea fácilmente y es desde luego, un objeto curioso. **Además, se vende por correo y todo el mundo puede adquirirlo**. En ese sentido fue todo un éxito, porque en cuestiones espaciales, no lo fue tanto.

##»No era tan popular»

«A la mayoría de la tripulación ni le gustaba»Efectivamente, el helado espacial, en realidad, nunca llegó al espacio. ¿Por qué? Si recordamos lo que comentábamos, el helado fue diseñado a petición de la NASA. Sí. Sin embargo, en 2005, Vickie Kloeris, investigador de la NASA para el desarrollo de alimentos espaciales explicaba la verdadera razón de no usar el helado liofilizado: «**a la mayoría de la tripulación ni le gustaba, así que no había razones para usarlo**». Efectivamente, el contrato sobre el helado espacial fue «tirado a la basura» porque, en realidad, no era tan popular. Y, al fin y al cabo, cada centímetro cúbico, cada recurso, en el espacio cuenta. Pero ese no es el fin del helado en el espacio, ni mucho menos.

##Gourmet en órbita

La decisión de qué alimentos se envían al espacio no es sencilla. Existen muchos factores en juego. Entre ellos están, obviamente, los económicos. Luego están los nutricionales y logísticos. Pero también los psicológicos. Los científicos de la NASA explican que no se consideran, normalmente, alimentos por «capricho» o petición especial. Pero **sí que se estudian aquellos que, por petición popular, son recomendados por la tripulación**. Desde el comienzo de la carrera espacial y el primitivo programa Gemini, la comida ha mejorado muchísimo. Con la inclusión de neveras y hornos eléctricos en el Skylab, en los 70, apareció la primera «cocina espacial». También se pudo comer, por primera vez, helado (pero de verdad) en el espacio. Este programa diseñó hasta 72 platos con los que los astronautas podían comer de forma variada (pero controlada). Este fue el primer estudio extenso sobre la alimentación en el espacio.

Astronautas comiendo en el Skylab. | NASA

Ahora, en órbita, es fácil encontrar todo tipo de alimentos. Todos guardan unas características similares que prometen su mantenimiento. Pero también se busca el mayor parecido posible con los alimentos terrestres. Al fin y al cabo, mantener la moral es imprescindible. Así, además de pequeños detalles, alimentos variados y demás, la tripulación que pasa cierto tiempo en órbita, ahora, suele recibir «regalos» por parte de la agencia de turno **en forma de comida para celebrar las fiestas especiales**. A día de hoy, no obstante, la alimentación cambia según la duración del tipo de misión y todavía existen alimentos deshidratados a bordo de nuestras naves.

Es imperativo cultivar nuestra comida si queremos hacer viajes «largos» a través del espacioPero el futuro, como estamos comprobando, está en el cultivo espacial. Lo últimos avances han permitido, incluso, controlar hasta cierto punto la floración. Es importante poder crear «granjas» a bordo de nuestras naves porque los próximos viajes espaciales, probablemente, sean de larga duración. En tal caso, **es imperativo poder cultivar nuestra comida**, lo que nos proporcionará una fuente de oxígeno, alimento fresco, un sumidero de detritus y, por supuesto, una fuente potencialmente inagotable. Ya veremos cómo se desarrolla este aspecto. Por suerte, al igual que los que diseñaron el helado espacial, siempre hay mentes ingeniandoselas para mejorar los alimentos. Aunque sean para un solo «restaurante en el espacio».

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