Lecturas de tabaquería, un oficio vivo portador de la cultura y el pensamiento
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Sabemos que hay oficios que, con el paso del tiempo, terminan siendo obsoletos generalmente por la introducción a nuevas tecnologías. Pero hay otros, como el denominado "lector de tabaquería" que sigue prevaleciendo y forma parte de otra actividad, también antigua e importante en Cuba, como son los torcedores de tabaco, quienes producen los famosos puros cubanos.

Es importante reconocer que la lectura de tabaquería no sólo es un oficio sino una tradición sui generis que conjunta el esparcimiento y el enriquecimiento intelectual de los oyentes. Básicamente, el lector de tabaquería hace eso: leer; y lo hace mientras los artesanos del tabaco fabrican los puros. Se trata de una actividad que data aproximadamente desde mediados del siglo XIX, y el oficio en sí ha cambiado muy poco, aunque ha contribuido en grande al pensamiento y filosofía de los obreros de ese gremio, siendo una especie de incubadora tanto de la Independencia Cubana, de la Revolución; así como de la organización obrera.

El oficio de lector de tabaquería data de mediadios del siglo XIX

Las tabaquerías en tiempos de la Colonia usaban la mano de obra esclava para forjar los puros, y se dice que para mitigar las largas jornadas se utilizó ese tiempo en el que las manos de los torcedores hacían lo propio acompañando esta actividad con lecturas. Al principio eran los propios trabajadores que se turnaban para leer y sus compañeros lo apoyaban con una cantidad para compensar ese tiempo en el que no estuvo realizando puros. Pero más tarde, la figura y puesto del lector de tabaquería sería instituido en diversas tabacaleras, para convertirse en un oficio respetado y casi de prestigio, después de todo se necesita buena voz y actitud para mantener a toda una planta entretenida.

En la historia de los lectores de tabaquería se dice que debido al despertar de pensamiento que logra la lectura, esta, aparente sencilla actividad, fue clave en los distintos movimientos sociales que se gestaron en los dos siglos pasados en la de la Isla. Por ahí circularon los textos que hablaban del poder del pueblo, de la necesidad de la organización obrera, y, más tarde, de los discursos y filosofía de la Revolución.

Una de las cosas más interesantes de este oficio es que ha perdurado luego de todos estos cambios sociales y se le considera un vínculo con la cultura. Incluso, en el 2012 se le catalogó como Patrimonio Cultural de la Nación Cubana (también con la intención de convertir este oficio en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad) porque, según puede leerse en la Resolución del Consejo Nacional de Cuba, la lecturas de tabaquerías:

... muestra del diálogo cultural permanente entre obreros de la industria tabacalera y la sociedad que lo circunda, reconocidas como una importante expresión del patrimonio cultural inmaterial de la nación.

Cabe decir que no solo las ideas independentistas, sindicalistas o revolucionarias estuvieron presentes en las lecturas, también clásicos de la literatura universal fueron (y son) leídos a los trabajadores de las tabaquerías. Se dice que los nombres de las vitolas (es decir, los diferentes formatos que puede adoptar un puro según su longitud, grosor y figura) se derivan de las lecturas de las novelas "El Conde de Montecristo", de Alejandro Dumas, así como "Romeo y Julieta", de William Shakespeare.

Por último, la influencia de los lectores de tabaquerías no se quedó solo en la Isla, sobre todo luego de que se instalaran tabaquerías por emigrantes cubanos en otros lugares. También, y para los no torcedores de tabaco, la podemos ver en forma de blog y podcast que tienen el mismo nombre y que, aprovechando la tecnología y los alcances de Internet, nos ofrecen lecturas interesantes para acompañar nuestras actividades, no de escribir porque para esto se requiere otra clase de acompañamiento sonoro. Sin duda una buena alternativa.

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