Jim Carrey, algo más que sobreactuación y muecas
Jim Carrey - LifeTimeTV.co.uk

Muchos actores cómicos parecen estar encantados o, como mínimo, nadie diría que les preocupa su encasillamiento en el género; o quizá piensen que no tienen por qué. Lo cierto es que no nos planteamos siquiera que un actor dramático se encasille, puede que porque consideramos al drama un género más respetable, cuando es mucho más difícil elaborar una buena comedia, no descerebrada ni demasiado grotesca o excesiva, que un buen drama; o precisamente por ello: un actor cómico lo tiene más complicado para embarcarse en un proyecto decente.En la extravagante y caricaturesca 'The Mask', Carrey está desatado y eso le sienta la mar de bien a su personaje

Sin embargo, aunque el guion de la película en que trabajen sea un despropósito, suelen ser competentes; y sólo algunos de ellos han tenido la oportunidad o la han buscado de sobrepasar los límites del género al que se encuentran habituados e involucrarse en filmes mejores de lo que acostumbran, con los que ponerse a prueba y, tal vez, sobresalir. Uno de ellos, y puede que esto les sorprenda a algunos, ha sido el canadiense Jim Carrey, a cuya carrera está dedicado este texto.

No sólo un payaso superdotado

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Jim Carrey como Truman Brubank en 'The Truman Show' - Paramount Pictures, Scott Rudin Productions

Conociendo a fondo su carrera, no deja de sorprenderme la cantidad de personas que no aguantan verle ni cinco minutos en una pantalla a las que me he encontrado. Es indiscutible que Carrey basa su comicidad en la pura sobreactuación y en su envidiable capacidad física para las humoradas pero, en primer lugar, ambas cosas le han dado buen resultado en determinados papeles y, en segundo, contemplar sus interpretaciones contenidas, que las tiene, es una experiencia agradecida después de tanta bufonada.Nos regaló la mejor interpretación de su carrera en 'Man on the Moon', una perfecta reencarnación del cómico Andy Kaufman

Proveniente del mundo de las imitaciones y de los monólogos de comedia en vivo, saltó a la televisión y a papeles irrelevantes en el cine hasta que, primero, intervino como secundario en la pequeña fantasía de Peggy Sue Got Married (Francis Ford Coppola, 1986) y, años más tarde, en la abominable película que le lanzó al estrellato: Ace Ventura, Pet Detective (Tom Shadyac, 1994), en la que pudo dar rienda suelta a todo su histrionismo. Lo cual no es un problema sino todo lo contrario en un entorno fílmico adecuado, que fue lo que se le proporcionó poco después en The Mask (Chuck Russell, 1994), una extravagante y caricaturesca película fantástica en la que Carrey está desatado y eso le sienta la mar de bien a su Stanley Ipkiss transformado en Loki.

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Jim Carrey como Andy Kaufman en 'Man on the Moon' - Universal Pictures

Entre otras necedades cinematográficas que prefiero no nombrar, generalmente comedias gamberras o de garrafón, respetables proyectos fallidos, como Batman Forever (Joel Schumacher, 1995), Lemony Snicket’s A Series Of Unfortunate Events (Brad Silberling, 2004) o The Number 23 (Schumacher, 2007), y algunas aceptables pequeñeces a cuyo reparto quiso unirse, como Simon Birch (Mark Steven Johnson, 1998), A Christmas Carol (Robert Zemeckis, 2009) o la finalmente conmovedora I Love You Phillip Morris (Glenn Ficarra y John Requa, 2009), encontramos pepitas de oro.'Eternal Sunshine of the Spotless Mind' es quizá la mejor y más insólita película en la que ha participado

La primera, la original y emocionante The Truman Show (Peter Weir, 1998), en la que Carrey le da a su Truman Burbank el punto justo de bondadosa, ingenua y, luego, desquiciada excentricidad que un personaje con su crianza requería, trabajo por el que fue distinguido, precisamente, con un Globo de Oro. Luego nos regaló la mejor interpretación de su carrera hasta el momento, quizá la de su vida, en Man on the Moon (Milos Forman, 1999), una perfecta reencarnación del cómico Andy Kaufman que le valió otro Globo de Oro, para una película que además cuenta con uno de los finales más redondos que recuerdo.

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Jim Carrey como Joel Barish en 'Eternal Sunshine of the Spotless Mind' - Focus Features

Y a su creíble Peter Appleton de la sentimental The Majestic (Frank Darabont, 2001) no se le recuerda tanto como a su inseguro y desengañado Joel Barish de la oscarizada Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004), quizá la mejor y la más insólita película en la que ha participado hasta la fecha, que nadie debería quedarse sin disfrutar.Carrey ha demostrado que es capaz de la introspección necesaria para construir personajes distintos y complejos

Por estos papeles sí merece la pena verle en pantalla, olvidándonos de manías y de prejuicios, porque con ellos demuestra que es capaz de la introspección necesaria para construir personajes distintos y complejos, mucho más allá de las muecas; y espero que, quienes le subestiman o incluso aquellos que dicen no soportarle le den una oportunidad a estas películas; quizá así se reconcilien con ese payaso superdotado, y algo más, que es Jim Carrey.

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