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¿Qué relación tienen los tóxicos ambientales con el cáncer?

Por el 25 de enero de 2016, 11:07
  • El cáncer de páncreas, un tipo de tumor poco frecuente, genera aprensión por su elevada mortalidad.
  • Una investigación española trata de discernir el papel que juegan los tóxicos ambientales en la aparición de este cáncer.
¿Qué relación tienen los tóxicos ambientales con el cáncer?
S K Chavan | Shutterstock

No es un tumor demasiado frecuente, pero su elevada mortalidad convierte el diagnóstico en el peor de los presagios. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), menos del 20% de los pacientes diagnosticados con cáncer de páncreas puede ser intervenido quirúrgicamente. Tras la operación -conocida como resección-, la supervivencia suele rondar los 10-20 meses. Estos datos explican la aprensión y el miedo hacia un tipo de tumor que presenta una incidencia de 78.000 casos anuales en Europa y 32.000 en Estados Unidos.

"Yo no diría que el cáncer de páncreas genera alarmismo", explica el Dr. Miquel Porta, catedrático de Salud Pública de la Universitat Autònoma de Barcelona. El también investigador del Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) prefiere hablar de "aprensión" o "miedo" ante este tipo de tumores. "Estas reacciones me parecen humanas y razonables, pues el cáncer de páncreas exocrino es una enfermedad muy letal", señala a Hipertextual. Además de su elevada mortalidad, Porta resalta que es el tumor "sobre cuyas causas menos sabemos".

El origen del cáncer de páncreas

Este desconocimiento ha llevado al grupo de Miquel Porta a impulsar una investigación en la que pretenden determinar el papel que juegan los plaguicidas y otros tóxicos ambientales en el desarrollo del cáncer de páncreas. "Nuestro empeño es descubrir causas de esta enfermedad sobre las que podamos intervenir para impedir su aparición", explica en declaraciones a este medio. Porta sostiene que "la inmensa mayoría de cánceres, y entre ellos el cáncer de páncreas, son enfermedades multicausales: tienen múltiples causas". Ninguna de ellas, sin embargo, es necesaria ni suficiente para desarrollar el cáncer de páncreas.El cáncer de páncreas no es solo uno de los tumores con mayor mortalidad, sino que apenas conocemos sus causas

"Es frecuente que haya personas que no presentan ninguno de los factores de riesgo conocidos", comenta el epidemiólogo. "Por ejemplo, pacientes que nunca han fumado, no están obesas o no son diabéticas. Algo ha causado su enfermedad; algún conjunto de factores la han causado. En el caso de muchos pacientes no sabemos cuáles", añade Porta. Por ello es necesario esclarecer el rol que juegan los plaguicidas y otros tóxicos ambientales en el desarrollo de este tipo de tumores. ¿Pero qué evidencias preliminares existen para sostener esta hipótesis?

Según explica Miquel Porta, "existen numerosos estudios de distintos tipos que han hallado relaciones causales entre dichas exposiciones y el riesgo de contraer un cáncer de páncreas". Solo tres investigaciones, sin embargo, han realizado estos análisis midiendo en sangre las concentraciones o niveles de tales tóxicos ambientales, también conocidos como biomarcadores de exposición. "Uno lo hicimos nosotros (con Paco Real, Nuria Malats, Alfredo Carrato y otros médicos), y los otros dos se hicieron en EEUU. Por razones que desconozco, uno de ellos nunca ha sido publicado", aclara el científico.

cáncer

Miquel Porta, investigador que quiere determinar el impacto de los plaguicidas y otros tóxicos ambientales en la aparición del cáncer de páncreas.

Pero los plaguicidas y tóxicos ambientales no son los únicos que levantan sospechas en relación al cáncer de páncreas. También la inflamación del páncreas -conocida como pancreatitis crónica- y otros factores de riesgo -como algunas exposiciones laborales y hábitos alimentarios como comer pocas frutas y verduras- podrían influir en la aparición de este tipo de tumores. A día de hoy, compuestos como el DDT o los bifenilos policlorados (PCB) "siguen contaminando las cadenas alimentarias animales y humanas, pues son muy persistentes en el medio ambiente y en los seres vivos", a pesar de que la mayoría de ellos estén prohibidos y no se comercialicen. Estas medidas no han evitado que sigan siendo detectados en alimentos, personas y otros seres mismos.Se trata del mayor estudio de investigación sobre cáncer de páncreas que ha analizado compuestos tóxicos persistentes en muestras de sangre

Las consecuencias de dicha persistencia ambiental sobre la salud es compleja. Algunos estudios ya han relacionado la exposición a determinados pesticidas con un incremento del riesgo de padecer enfermedades como la diabetes. Porta afirma que "los plaguicidas y otros compuestos químicos sintéticos o artificiales han tenido efectos beneficiosos y efectos nocivos. Aunque los beneficiosos son recordados a menudo, no hay que subestimarlos: existen, son reales". A pesar de ello, los efectos nocivos son igual de reales. A juicio del científico de la UAB y el IMIM, "es importante reconocer que podríamos ahorrarnos una parte importante de esa “factura” de efectos nocivos que pagamos si viviésemos de formas más razonables". Como ejemplos, Miquel Porta enumera medidas como mejorar los pagos a los ganaderos que críen bien a los animales, el apoyo a la fiscalidad que promueva la calidad ambiental y la salud pública o el ser menos negligentes con los residuos plásticos.

Salir de la "torre de marfil"

Hace algo más de veinticinco años, epidemiólogos como Carmen Navarro y Carlos Alberto González impulsaron el estudio EPIC (estudio prospectivo europeo sobre dieta, cáncer y salud). El objetivo no era otro que discernir qué papel juegan la dieta y otros factores en la aparición del cáncer. En relación al tumor de páncreas, Miquel Porta explica a Hipertextual que "este es el mayor estudio de investigación sobre cáncer de páncreas que ha analizado CTPs [compuestos tóxicos persistentes] en muestras de sangre". La finalidad es conocer si los pacientes afectados por la enfermedad presentan mayores niveles de tóxicos ambientales en sangre, un dato que nos podría aclarar la relación que juegan estos compuestos en el desarrollo del cáncer, aunque los resultados "todavía tardarán", en palabras de Porta.

En España, el estudio EPIC aplicado a los tumores de páncreas contará con la participación de 1.533 voluntarios. Además del grupo de investigación en epidemiología clínica y molecular del cáncer del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), varias entidades más trabajarán en este análisis. Entre otras destacan el Instituto Catalán de Oncología, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, la Universidad de Huelva o la Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia. En palabras de Porta, "la recogida de la sangre muchos años antes de la aparición de la enfermedad, su almacenamiento en congeladores y el seguimiento de más de 20 años de una cohorte extraordinariamente numerosa (más de 500.000 personas) hacen de éste un estudio excepcional". Y el impulso de la investigación española permitirá también aclarar las causas que están detrás del cáncer de páncreas.

El trabajo, financiado a través de proyectos de la administración estatal y de fondos de La Marató de TV3, está inmerso ahora en una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma Precipita. El objetivo es levantar una cantidad óptima de 24.000 euros que, según comenta, sirva como contribución complementaria a la financiación que ya tienen por otras vías. "Los investigadores a veces vivimos un poco encerrados en nuestro mundo", admite el científico barcelonés, quien también sostiene que "personalmente es emotivo y muy interesante estar más cerca de los ciudadanos" a través de iniciativas como Precipita. La utilización de esta plataforma y de las redes sociales, según Porta, les ha permitido "vivir y ser más conscientes de lo mucho que los ciudadanos aprecian la investigación y proyectos como el nuestro", además de "sentir su sorpresa y apoyo". Y quizás campañas de micromecenazgo como las que impulsa ahora su laboratorio ayudan a hacer autocrítica, como reconoce Porta, quien admite que también les ayuda a apreciar "lo lejos que a veces estamos de la ciudadanía en el mundo académico".

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