Si algo sabemos del futuro de la automoción es que el papel del conductor está en duda gracias al coche autónomo. Queda todavía bastante para que se confirme la tendencia y para ello hay que mejorarlo, Ford se ha puesto las pilas en la materia, fruto de ello es que ya está usando videojuegos para desarrollar el software que controla al coche autónomo.

El centro de Investigación e Innovación que Ford tiene en Palo Alto ha confirmado que trabaja empleando videojuegos para poder frustrar al sistema que gobierna al coche autónomo según el investigador Tory Smith. Smith forma parte de un grupo de investigadores que emplea ideas diferentes como el uso de simulaciones de humanos en videojuegos, una idea que tiene un fundamento importante: la simulación de un humano puede correr más que un humano real por lo que la IA del coche autónomo tiene que estar preparada para que, en caso de que cruce una calle, pueda detener el coche con seguridad.

coche autónomo

Objetivo: "frustar al sistema que gobierna al coche autónomo"

Este uso de entornos virtuales basados en los videojuegos aumentó dramáticamente la velocidad de aprendizaje de la IA, y para muestra un botón tal y como afirma el investigador de Ford Ashley Micks: "lo que nos lleva 10 días con este sistema empleamos 20 minutos."

El sistema es compatible con smartphones por lo que se le puede entregar a gente externa a Ford una aplicación para que jueguen a mejorar la IA. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? Muy sencillo. Ampliar el número de probadores con personal no formado en la materia y ajena al equipo de investigación supone nuevas formas para desafiar al coche eléctrico que hay que abordar. Darle la herramienta para probar el comportamiento del coche a personas con otras ideas convertirá al software en mucho más inteligente.

Este tipo de simulaciones son básicas para que el coche autónomo identifique por ejemplo las lineas de carril cuando no existen en una carretera, algo muy habitual y uno de los problemas más importantes a solucionar: la lucha contra el mantenimiento de las carreteras.

El futuro pinta de color autónomo y las fronteras entre industrias parece reducirse.