Que Apple había comprado Faceshift, empresa responsable del seguimiento facial para modelos 3D en la última de Star Wars, se venía rumoreando desde hace meses, pero sin pruebas concluyentes. TechCrunch logró tomar declaración con un representante de Apple que confirmó la adquisición echando balones fuera. Como siempre.

"Apple compra pequeñas compañías tecnológicas de vez en cuando, y no solemos declarar el propósito de estas o los planes posibles que hay detrás."

Según entienden, varios empleados de Faceshift están trabajando ahora para Apple fuera de Europa.

No está claro cómo o en qué usarán la tecnología de reconocimiento. Ni si quiera podemos asegurar que la vayan a emplear en el futuro, tal vez estaban más interesados en sus empleados. Pero si tenemos en cuenta la situación de Apple, podemos elaborar varias hipótesis donde la tecnología agregaría valor a los productos de Apple.

Lo primero es descartar el uso de Faceshift o las empresas relacionadas que ya compró en el pasado como Primesense, responsables de la tecnología dentro de Kineckt, en el desarrollo de una TV. Apple bien podría aportar un valor diferente al producto, pero hay dos grandes problemas: el bajo margen de los televisores, el largo ciclo de renovación y que dependería de fabricantes coreanos como Samsung y LG para fabricarlas. No podría aportar valor en la imagen, solo en la interfaz y en el acceso de contenidos. Algo que ya hacen con el Apple TV, donde pueden tener el control completo y llegar a mucho más clientes.

Faceshift destaca por su uso en experiencias 3D como videojuegos o películas de animación. Los jugadores pueden ver sus expresiones reflejadas en tiempo real en un personaje de fantasía. En su web usan un orco con expresiones realistas y humanas, por eso es una herramienta de gran valor para muchas producciones de cine. En el segundo 41 del vídeo se puede ver en uso la tecnología para la producción de la nueva película de Star Wars.

Curiosamente llevamos meses leyendo informaciones que indican pretensiones por Apple en producir su propio contenido como lo hace Amazon y Netflix. Algo que tendría mucho sentido a la hora de vender sus productos: aportar valor, hacerlos únicos. Apple podría usar la tecnología para dotar a sus equipos de posibilidades de animación superiores y elaborar series y películas al estilo Pixar.

Otra posibilidad en el mundo del contenido y el ocio es el uso de la tecnología en los videojuegos. Si Apple comienza a producir videojuegos para el Apple TV podría atraer a consumidores y estudios de terceros. El Apple TV tiene el potencial para ser una consola casual de éxito. También podría brindar experiencias en su game center y videojuegos más personalizadas, transformando a los personajes y avatares según nuestras expresiones faciales. Como lo hizo Nintendo con sus personajes Mii, pero a otro nivel.

El problema sería el hardware ahora mismo, ya que se necesitan dos cámaras que detecten las formas y la profundidad. Tal vez en un hipotético Apple TV futuro podríamos ver una especie de Kinect junto al mando, que ya incorpora sensores de movimiento. Algo que funcionó muy bien con la Wii, enfocada al juego en familia. Algo que por supuesto, encaja con la filosofía Apple.

Faceshift traslada tus gestos a un modelo 3D en tiempo real con gran precisión.
Faceshift traslada tus gestos a un modelo 3D en tiempo real con gran precisión.

Lo que compone Faceshift también puede ser una ayuda a muchas aplicaciones de iOS y OS X, como FaceTime o Photoboot. Los efectos te podrían convertir en un personaje virtual que replicase tus gestos, algo que disfrutarían los más pequeños. También su reconocimiento se podría usar para mejorar el sistema de etiquetado de caras de Apple Photos sin recurrir a la recolección de datos como hace Google.

Sí descartaría que se pudiese emplear como contraseña. Puede ser inexacta e insegura y, aunque Apple suele lograr buenas implementaciones no hay nada tan seguro, conveniente y preciso como la huella digital.

Apple realiza muchas compras y no podemos analizar cada una de forma aislada, hay que atender al contexto en el que se hace y pensar a largo plazo.