Lo mejor de las historias post-apocalipticas no son las hordas de zombies o monstruos infectados con el virus mortal que destruye a la humanidad, no son los grotescos cuerpos en descomposición que cobran vida, no son las matanzas en masa, las ciudades caídas, y las explosiones de caos. Tampoco es sentarse a mirar como un puñado de gente intenta digerir que su mundo se fue al demonio, y que sus vidas acaban de cambiar por completo. No, lo mejor de este tipo de historias es la combinación de estos dos elementos de la manera más armónica posible.

A The Walking Dead le costó casi cuatro temporadas conseguir el balance perfecto entre la carga emocional de sus personajes, todo lo que deben enfrentar para sobrevivir, y las bondades del terror de un género que ha sido explotado hasta el cansancio desde que George A. Romero enviará a los muertos vivientes al estrellato. Fear The Walking Dead termina su primera temporada encontrando el punto dulce que tanto luchó por conseguir, sin éxito, en los primeros cinco episodios.

Adiós civilización

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Este ha sido sin dudas el mejor capítulo de toda la temporada, algo que no le viene nada mal a una serie que comenzó rompiendo récords de audiencia gracias la gigantesca publicidad que te da ser un spin-off de The Walking Dead, pero que con cada episodio perdía y perdía millones de espectadores semanalmente. Fear The Walking Dead es lenta, hay que tenerle paciencia, no puedes esperar gran cosa de cada capítulo, porque lo bueno y emocionante se diluye bastante intentando construir personajes que siguen sin tener casi nada de carisma.

El inicio de este final de temporada nos muestra una ciudad completamente en ruinas, un vestigio en llamas de lo que fue la civilización. El mundo se acabó. Y en estos 50 minutos vamos a ver a nuestros protagonistas dejar una estela de destrucción en su camino y salir casi completamente ilesos. Supongo que cualquiera en su lugar habría hecho lo mismo ¿no? Esta gente libera una horda de 2000 zombies fanáticos del béisbol en un hospital sin que les quede el más mínimo remordimiento, nadie se cuestionó siquiera un poco la moral del acto a cometer y de sus consecuencias, pero tuvieron un falso dilema sobre si torturar al soldado era correcto. Al diablo la lógica.

Los buenos son los primeros en morir

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Madison y Travis son claramente dos de las figuras más importantes, pero ninguno de los dos tiene muy claro si quiere seguir siendo "el bueno" o está dispuesto a ser "el malo". Están en un matiz de gris algo irritante, porque sus morales parecen ser excesivamente débiles como para que te importe suficiente cuando llegue el momento de ser despiadado para sobrevivir. Quiero decir, que el cambio de actitud y "la transformación" no causa un verdadero impacto, porque apenas y ves expresiones en las caras de estas personas cada vez que tienen que tomar decisiones increíblemente difíciles. Aunque Travis tiene un momento que parece extremo al darse cuenta de lo que causó dejando ir a su rehén, el choque es menos fuerte de lo que pudo ser, y sin embargo, lo compro, porque necesitaba ver a este hombre expresar alguna emoción.

La escena final es otro ejemplo de esto, aunque completamente predecible (me mordieron en otra escena y estoy condenado, ha sido explotado hasta el cansancio), no es difícil para el espectador sentir empatía por la situación, pero no se si es la forma en como estuvo dirigida o las malas actuaciones, las que me dejaron con un sabor agridulce, no me sentí tan mal, apenas sentí algo. La música ayuda bastante, esta serie tiene un gran soundtrack, y, pues era obvio que no iban a terminar con el contador de muertos en cero.

Liza fue la primera en subirse a un vehículo de forma desinteresada para ayudar a otros, podemos decir que era "la más buena" de todos los personajes. Fue la primera en morir, razón tenía el señor Salazar.

¿Lo mejor está por venir?

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Aunque esto cuenta como final de temporada, la realidad es que es más media temporada que otra cosa. Es el estilo de AMC, dividir en dos partes la historia, y ya tenemos confirmados seis episodios más para el próximo año. Al principio no me encontraba muy motivada a seguir viendo esta serie, pero este último episodio demuestra que aún tiene mucho potencial y que es bastante probable que tengamos una segunda temporada mucho mejor.

Strand se ha convertido en mi nuevo personaje favorito, aunque críptico en exceso, al menos tiene algo de misterio detrás que te causa cierta ansiedad por conocer. ¿A dónde llevará este interesante hombre a nuestros personajes en la siguiente parte de Fear The Walking Dead?, es algo que estoy más que dispuesta a ver.