Pasea por la calle, junto a un par de amigos de la infancia. Mientras mantiene una conversación muy amena con ellos, siente vibrar su teléfono móvil. En ese momento, abandona parcialmente la conversación para atender la notificación — vaya a ser un mensaje de su madre y se preocupe porque tarde más de 30 segundos en responder. Toma su móvil, enciende la pantalla y ¡sorpresa! Ninguna notificación le espera. ¿Qué ocurre aquí? **¿Se ha vuelto loco su teléfono móvil vibrando?** O peor aun, ¿se está volviendo loco usted mismo y siente señales inexistentes? Tranquilo, afortunadamente no está solo.

Esta misma situación **la vive con frecuencia el 80% de la población**, por lo que no necesita acudir urgentemente a un psicólogo — al menos no por esto. De hecho, esta reacción se puede considerar un buen síntoma a nivel neurológico, según Tom Stafford, profesor de Psicología y Ciencias Cognitivas de la Universidad de Sheffield (Inglaterra).

## ¿Por qué ocurre el síndrome de la vibración fantasma?

La razón se esconde detrás de la **Teoría de la detección de señal**, la cual estudia la detección y reacción del cuerpo humano a los estímulos externos. En otras palabras: estudia qué ocurre cuando nos vibra el móvil en el bolsillo y cómo reacciona nuestro cerebro ante tal estímulo.

Según esta teoría, la razón que justifica la existencia del síndrome de la vibración fantasma no es otra que **la anticipación del cerebro humano.** Ante un estímulo potencial, nuestro cerebro responde de cuatro formas diferentes: hay estímulo y decide que lo hay; hay estímulo y decide que no lo hay; no hay estímulo y decide que no lo hay; y no hay estímulo pero decide que sí lo hay. Cuando se produce este último caso es cuando se produce la vibración fantasma.

Para prevenir «despistes», nuestro cerebro tiende a emular estímulosNuestro cerebro, por decirlo de alguna forma, odia que perdamos una notificación o una llamada importante. Por ello, en el caso del teléfono móvil, **tiende a interpretar la situación de forma errónea**, haciéndonos creer que hemos sentido una vibración cuando, en realidad, no ha sido así.

Esta reacción obviamente **está influenciada por el entorno y la situación sentimental en la que nos encontramos.** Así, si estamos esperando un mensaje o una llamada importante, aumentan las probabilidades de sentir una vibración fantasma; de la misma forma que si estamos de acampada en un bosque, seremos más perceptivos con los ruidos procedentes del exterior — especialmente aquellos que puedan asociarse a amenazas como serpientes.

En otras palabras: **nuestro cerebro presta una gran atención a ese tipo de estímulos**, llegando en algunos casos a emularlos de forma involuntaria. Su caso opuesto (no notarlo cuando sí está vibrando) no es de agrado para nuestro cerebro, de ahí que tienda con más frecuencia a la generación de “alucinaciones”.

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