La contaminación del aire, junto con la lumínica, se ha convertido en un grave problema medioambiental que perjudica especialmente a las grandes ciudades. La conocida "boina" que podemos observar en capitales como Madrid o Barcelona cuenta con efectos muy dañinos sobre nuestro organismo. La propia Organización Mundial de la Salud declaró que el estado contaminante del aire debía ser incluido como agente cancerígeno del grupo 1.

La composición del aire contaminado, en la que se incluyen compuestos tan peligrosos como el dióxido de nitrógeno (NO2), el dióxido de azufre (SO2), el ozono (O3) o partículas en suspensión, junto con la falta de lluvia y viento y la inversión térmica que observamos en estas ciudades, agrava un problema que daña directamente nuestra salud.

Investigar, concienciar, divulgar

La Organización Mundial de la Salud declaró que la contaminación del aire era cancerígenaA pesar de que la contaminación del aire sea visible a simple vista, al contrario que la contaminación lumínica que se observa mejor desde el espacio, lo cierto es que es necesario cuantificar este problema medioambiental y sanitario. Con ese objetivo, un equipo de investigadores ha lanzado la iniciativa iSPEX de ciencia ciudadana, que pretende medir la contaminación del aire con la ayuda de los smartphones de personas que vivan en nueve ciudades europeas.

Estas capitales, entre las que se encuentran Atenas, Barcelona, Belgrado, Berlín, Copenhague, Londres, Manchester, Milán y Roma, seguirán el camino emprendido por el proyecto iSPEX en Holanda en 2013. En aquel año, los científicos lograron realizar mapas muy precisos de la contaminación del aire en esta región, con una resolución espacial de 2 kilómetros, mucho mejor que la obtenida desde los satélites espaciales.

Los primeros resultados de la iniciativa de ciencia ciudadana en Holanda fueron publicados en la revista Geophysical Research Letters.Los mapas obtenidos en Holanda por iSPEX tenían mejor resolución que los de los satélites

Sus conclusiones fueron obtenidas gracias a la utilización de un dispositivo que, acoplado en los smartphones de los voluntarios del estudio, era capaz de determinar el espectro y la polarización lineal de la luz solar. De este modo se podía conocer el estado contaminante del cielo fotografiado por los participantes en la investigación.

Gracias a las imágenes tomadas por los más de mil voluntarios que "prestaron" sus smartphones en este estudio, se pudieron obtener mapas muy precisos de contaminación del aire en esta región. Los datos fueron también comparados con los obtenidos por los satélites espaciales, de forma que los científicos holandeses llegaron a la conclusión de que su metodología podía ser utilizada en otras zonas del continente europeo.

Barcelona participará en la iniciativa gracias al ICFO y al CREALCon este objetivo, y aprovechando la celebración del Año Internacional de la Luz, iSPEX se traslada a nueve ciudades europeas para conocer el estado de su aire. Del 1 de septiembre al 15 de octubre, los participantes de estas capitales recibirán el dispositivo -un espectropolarímetro-, que acoplado a su smartphone servirá para determinar la contaminación del aire. En Barcelona, el proyecto será coordinado por científicos del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y el Centro de Investigación de Epidemiología Ambiental (CREAL).

Las fotografías combinadas de los miles de ciudadanos que participarán en la iniciativa, según han informado fuentes del proyecto iSPEX, ayudarán a cuantificar el nivel de polución. Los científicos responsables también esperan que este proyecto sirva para mejorar la divulgación del estudio de la atmósfera y la toma de conciencia sobre este problema.