Panasonic presenta su apuesta para renovar la gama media de cámaras sin espejo incorporando a la Lumix G7 el sensor y procesador de su dispositivo más puntero, la GH4. Aunque sobre el papel las características de la G7 le convierten en una cámara capaz de competir incluso con aquellas de alta gama, en la práctica quizá pueda ser diferente. Veámoslo. Sin ninguna duda, la Panasonic GH4 se ha alzado como un referente dentro de las cámaras sin espejo. Tanto para la fotografía como para el vídeo, el dispositivo insignia de la marca japonesa ha enamorado a un gran número de aficionados a la fotografía y no solo ha dejado claro que las mirrorless están al nivel de las réflex, sino también que un sensor Micro Cuatro Tercios puede competir con otros que poseen un tamaño mayor.

El problema es que la Panasonic GH4 es una cámara destinada a los usuarios más profesionales, algo que también se refleja en su precio (1.300€ solo el cuerpo). Sin embargo, la Lumix G7 exporta muchas de las características que posee su hermana mayor a una gama que económicamente resulta más accesible.

La Panasonic Lumix G7 es la cámara destinada a sustituir la G6 presentada hace dos años. Las primeras sensaciones fueron las de encontrarnos ante una versión económica de la GH4, ya que incorpora el mismo sensor Live MOS y procesador Venus Engine. Sin embargo, aunque sobre el papel dos dispositivos tengan las mismas características, la experiencia de uso puede ser diferente entre ambos.

Tanto en el vídeo como en la fotografía, esta Lumix G7 ha sufrido cambios que le intentan alzar como una de las mejores opciones dentro de su gama e incluso convertirla en un dispositivo capaz de satisfacer a otros fotógrafos más exigentes. ¿Estamos ante una cámara “matagigantes”? lo comprobaremos a lo largo del análisis.

Cuerpo

La primera impresión que se tiene al sostener la Lumix G7 es de estar ante una cámara mucho más ligera de lo que puede parecer a simple vista. El peso que debemos soportar es solo de 410 gramos (con batería y tarjeta), al que tenemos que sumar el de la lente incorporada.

Aunque sus dimensiones son más reducidas que las de los dispositivos con espejo, la ergonomía intenta simular lo que sería tener una cámara réflex en nuestras manos. Asimismo, se han abandonado las líneas onduladas que definían a su antecesora, ahora tenemos un diseño con unos trazos más rectos que sirven para dar la sensación de encontrarnos ante un dispositivo mucho más profesional.

Por otro lado, también tiene dos diales con los que podremos cambiar rápidamente la exposición necesaria para una fotografía. Además, la rueda trasera tiene un botón en el centro que podemos presionar para otros ajustes relacionados con, por ejemplo, la sensibilidad ISO. El otro dial se sitúa cerca de la empuñadura, rodeando al disparador. Cambiar entre los distintos valores es muy sencillo, y en muy poco tiempo podemos tener preparado el disparo con los ajustes requeridos para la instantánea que deseamos. Un punto positivo de su diseño es el de la empuñadura, suficientemente pronunciada para permitirnos sostener la Lumix G7 de una forma cómoda y que no moleste al ser transportada.

Sin embargo, como punto negativo debemos señalar los materiales con los que se encuentra construido el cuerpo. Aunque es cierto que los diales de disparo y de modo otorgan una buena sensación de robustez, esto no ocurre en el resto de zonas de la cámara. Si bien tiene un recubrimiento que imita la textura de piel, es inevitable no tener la impresión de encontrarnos ante un bloque de plástico que puede dañarse gravemente en caso de caída, algo que no ocurriría si estuviese construida con aleación de magnesio. Es obvio que, como hemos comentado anteriormente, eso afecta positivamente al peso, pero puede que de forma negativa a la conservación de la cámara.

Visores y pantalla

Como era de esperar, su visor OLED pasa de tener 1.440K a 2.360K, una resolución estándar dentro de las cámaras de alta gama como puede ser la Sony A7 II. Su gran definición provoca que incluso los más puristas lleguen a olvidar la necesidad de tener el tan alabado visor réflex. No obstante, el electrónico sigue teniendo unos colores más fríos que los obtenidos cuando realizamos una foto o vemos la imagen a través de su pantalla trasera.

Del mismo modo, la Lumix G7 también cumple con lo esperado de su pantalla trasera, siendo un panel TFT LCD de 3’’ con 1040K, giratorio y táctil. El monitor es capaz de responder adecuadamente incluso en situaciones de sol directo, aunque si tenemos demasiados problemas siempre podemos recurrir al visor OLED.

Por lo tanto, tanto el visor como la pantalla se encuentran a un gran nivel y son dignos de competir contra los incorporados en cámaras de gamas superiores. Parece que, cada vez más, empieza a quedar claro que el futuro de la fotografía es el de poseer visores electrónicos que nos ofrezcan información al mismo tiempo que capturamos una instantánea.

Fotos

Con un sensor Live MOS (17.3 x 13.0mm) de 16 megapíxeles y un procesador Venus Engine capaz de ofrecer una ráfaga de hasta 8 fps (AFS), sobre el papel la Lumix G7 tiene mucho de los ingredientes necesarios para situarse a la altura de cámaras como la GH4. Aunque al ampliar y hacer recortes se pierde gran parte de su nivel de detalle, no debemos olvidar que nos encontramos ante un sensor Micro Cuatro Tercios, más pequeño que incluso un APS – C. Por lo tanto, es obvio que no podremos cortar una foto sin perder calidad del mismo modo que podríamos hacerlo con la anteriormente mencionada Sony A7 II, la cual es full-frame.

Por otro lado, su enfoque por contraste ofrece hasta 49 áreas que podemos seleccionar manualmente desde su panel táctil. En situaciones nocturnas o de escasa luz, el sistema parece responder de forma adecuada, algo que quizá sea debido a mecanismos incorporados como AF Low Light. Asimismo, también dispone de lo que han llamado AF Pinpoint, el cuál amplía una zona de la imagen cuando estamos utilizando el enfoque manual. Todo ello, unido al Focus Peaking, que resalta los contornos del objeto que está enfocado, permite que realicemos un enfoque lo más preciso posible.

Frame extraído con la función 4KPhoto

Durante la presentación de la Lumix G7 se hizo especial hincapié en una función que han bautizado como 4K Photo, la cual ya hemos analizado. A grandes rasgos, lo que permite es extraer un frame de un vídeo grabado en 4K, lo cual puede ser interesante para algunos, pero para la gran mayoría creo que es una función únicamente para momentos muy concretos. No obstante, parece que en el momento de seleccionar el frame a extraer existe algo de lag en el propio menú de la cámara, que quizá no funcione de forma tan fluida como deseemos.

Rango dinámico

f/5.6. VO 1/100. ISO 100

Aunque la imagen superior representa una situación extrema, con mucho contraste entre el punto más oscuro y el más blanco, parece que la cámara puede obtener texturas suficientes para solucionar esta instantánea en la edición. Está claro, todo tiene un límite y se llegan a quemar algunas zonas excesivamente iluminadas, pero las partes oscuras continúan mostrándose adecuadamente. Solo se trata de encontrar un punto intermedio entre la exposición, algo que no parece ser difícil con la Lumix G7.

Sensibilidad

La sensibilidad ISO que podemos utilizar, sin llegar a ser una maravilla, es muy similar a la que podríamos emplear con otros dispositivos como de la misma marca, como la LX100 o GH4. Aunque si forzamos podemos llegar a los 25.600, este suele ser un valor únicamente reservado para las situaciones más adversas, aquellas en las que no tenemos otra opción. Por lo tanto, el límite suele situarse entre 3.200 y 6.400 de ISO, donde los desperfectos ya empiezan a ser más que evidentes.

No es un apartado donde la Lumix G7 destaque, ya que las dimensiones de su sensor suponen ser un gran hándicap. Tampoco podemos hablar de malos resultados, ya que 6.400 de ISO suele ser suficiente en una gran mayoría de escenarios, pero no en aquellos más oscuros.

Procesado

El procesado de imágenes JPEG suele ser algo muy importante para aquellas personas que no están interesadas en editar su imagen en profundidad, sino en tener un archivo de poco peso y fácil de compartir. En este caso, la Lumix G7 parece no mostrar los mejores resultados posibles. Es cierto que en el menú de ajuste podemos modificar algunos valores como el nivel de reducción de ruido, pero por defecto no parecen actuar adecuadamente.

Debemos recordar que para reducir el granulado de una imagen no queda otra opción que aplicar un filtro de desenfoque que ayude a disimular el ruido por luminancia o por contraste. El problema es que si ese filtro se aplica de forma excesiva, el resultado será el de una instantánea falta de detalle y textura. La Lumix G7 parece pecar de ello, ya que se pierde mucha de la nitidez que obtendríamos con el fichero en RAW.

Los colores parecen ser fieles a la realidad, aunque dependiendo del objeto fotografiado el procesado suele tender a aumentar la intensidad y el contraste o a reducirlos. Tampoco es un gran cambio con respecto al RAW, pero sí que se modifican levemente aspectos como el balance de blancos.

Vídeo

Recientemente, Panasonic ha anunciado los modelos GX8 y FZ300, que junto a la LX100, CM1 y GH4 y la que analizamos, se unen al catálogo de cámaras capaces de ofrecer la grabación de vídeo en 4K. Sin embargo, una gran resolución no implica una mayor calidad de imagen, eso sería tan absurdo como valorar una cámara por su número de megapíxeles. No obstante, parece que con la Panasonic G7 se han intentado trasladar muchas de las cualidades que la GH4 tenía para el vídeo. Y lo cierto es que se ha cumplido.

El vídeo que vemos está grabado directamente en 3840 x 2160p / 30 fps (100 Mbps), es decir: en 4K. La lente usada fue el objetivo 14-42 mm que se incluye en el kit, algo que no impide obtener unos buenos resultados. Además, la cámara incluye varios modos de grabación entre el que podemos destacar el “vídeo como cine”, que supuestamente nos otorga un aspecto similar al que tendría una película aumentando el contraste y utilizando un balance de blancos algo distinto. La sensibilidad se puede elevar hasta 6400 (con un granulado muy aceptable), algo que suele ser suficiente para grabar en escenas escasas de luz.

Conclusión

Es difícil valorar un producto con una nota, ya que en ocasiones depende mucho del tipo de utilidad que le busquemos, y en este caso existe una gran diferencia entre el vídeo y la fotografía. A pesar de ello, la Panasonic Lumix G7 es una cámara de gama media con algunas características propias de líneas superiores. La empresa nipona ha intentado poner en este dispositivo todo su empeño para crear un discípulo de la GH4, y si especialmente tenemos en cuenta su rendimiento en vídeo, podemos decir que lo han conseguido. Los resultados de la Lumix G7 en fotografías pueden ser algo más discutibles, ya que quizá encontremos mejores opciones en otros productos como la Fujifilm X-T10, la que puede ser su máximo rival.

¿Es la Panasonic Lumix G7 una cámara “matagigantes”? Parece que no, puesto que parecen haberse suprimido algunos detalles que provocan esa sensación de estar ante un producto “premium”. Quizá, el más destacable sea el material con el que se encuentra construida la cámara, aunque el resultado de las imágenes procesadas en JPEG también puede ser perjudicial para nuestras exigencias.

Tampoco se debe perder la perspectiva, ya que dentro de su precio (799€ + el objetivo del kit) es una de las mejores opciones a tener en cuenta. Así, si valoramos el vídeo como una de nuestras prioridades, la Panasonic G7 puede ser el producto indicado para nosotros.

Pros

  • Vídeo: las bondades del 4K que vimos en la GH4 también se presentan en esta cámara.
  • Diseño: al margen del material del que se encuentra construida, la G7 tiene un diseño muy ergonómico, con una cómoda una empuñadura que permite sostenerla sin problemas.
  • Precio: por 799€ con un 14
  • 42 mm se convierte en una opción muy jugosa si deseamos iniciarnos en el mundo de las mirrorless.

Contras

  • Material: después de acostumbrarnos a la aleación de magnesio con la LX100 y GX7, el plástico de esta G7 termina devaluando la calidad del producto.
  • Procesado: como se aprecia en los ejemplos superiores, procesado del JPEG de la cámara puede arruinar la calidad de una instantánea.

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