hannibal

NBC, Gaumont

Para muchos de nosotros supuso una gran alegría, allá por 2012, el anuncio de que la NBC pretendía adaptar en una serie de televisión El Dragón Rojo, la primera novela de Thomas Harris sobre su personaje más célebre, el inigualable Hannibal Lecter, psiquiatra y asesor del FBI y asesino antropófago en sus ratos libres. Pero ahora han decidido cancelarla a causa de sus bajas audiencias cuando concluya la emisión de los trece episodios que tendrá su tercera temporada, provocando una cascada de reacciones en sus seguidores que aúnan la tristeza y la indignación. Incluso Mitch Pileggi, el actor que encarna a Walter Skinner en nuestra añorada y rediviva The X-Files, ha mostrado su desconcierto, enfado y pesadumbre por que Hannibal sea cancelada.

El doctor Lecter es un personaje que produce una malsana fascinación: se trata de un asesino en serie con una poderosa inteligencia, culto, educado y de trato exquisito, como exquisito es su paladar de caníbal. Hasta el Hasta el estreno de esta serie, no había más remedio que ponerle a Lecter la cara de Anthony Hopkins; ahora la comparte con Mads Mikkelsenestreno y el desarrollo de esta serie de televisión, uno no tenía más remedio que ponerle la cara del gran Anthony Hopkins, pues le ha interpretado memorablemente en tres ocasiones: en El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991), Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El Dragón Rojo (Brett Ratner, 2002). Aunque fue el competente Brian Cox el que antes le dio vida en Manhunter (Michael Mann, 1986), primera adaptación de la misma novela en que se basa tanto la serie de televisión como la película de Ratner; y luego Gaspar Ulliel, la joven versión de Lecter en Hannibal Rising (Peter Webber, 2007).

Pero esto cambió cuando vimos al doctor que ha construido el danés Mads Mikkelsen, mucho más contenido que el de Hopkins, igual de frío y de siniestro pero no tan inquietante, y en el que encuentro una diferencia fundamental con el del británico por lo que ocasiona en el ánimo del espectador: al Hannibal de Hopkins, a pesar de ser abominable, se le aprecia en cierto sentido, y uno está de su parte aunque no en contra de quienes desean mantenerle confinado en el hospital psiquiátrico para criminales dementes de Baltimore; en cambio, resulta difícil apreciar sinceramente al Hannibal de Mikkelsen, no como personaje elaborado, que sigue siendo brillante, sino por la animadversión irresistible que despierta como tal: es un villano crudelísimo sin ambigüedad en los términos. Y ahora recordaremos al doctor Lecter de Mikkelsen tanto como al de Hopkins.

NBC, Gaumont

Pero no podríamos recordarle sin el refinado trabajo que realiza el resto del equipo de la serie, con Bryan Fuller a la cabeza y, como es costumbre, con la producción de la familia De Laurentiis. He de confesar que, junto con la alegría por la nueva adaptación, sentí el temor de que no supieran captar el profundo horror y la hondura psicológica que esta narración requería, muy en especial porque el tono ligero de otras creaciones de Fuller, como Dead Like Me o Pushing Daisies, distaba mucho de ser el correcto para una serie centrada en Hannibal Lecter.

Por fortuna, mi miedo era infundado: no sólo han comprendido muy bien las necesidades especiales de esta adaptación, sino que además han logrado una serie absolutamente perturbadora, en la que se dan cita tenebrosas filosofías de vida de espíritus talentosos y atormentados y la más incómoda de las locuras violentas, con un estilo La serie tiene un estilo barroco y tan suculento que sería del gusto del propio Lecterbarroco y tan suculento que seguramente sería del gusto del propio Lecter, unas osadas vueltas de tuerca al material original, incluyendo aspectos de las novelas posteriores a El Dragón Rojo, momentos de una brutalidad inaudita y un impacto visual que permanece en la memoria.

Por todo ello, Hannibal no merece ser cancelada. Nunca había conseguido grandes audiencias, pero las buenas críticas y la fidelidad de sus seguidores la habían mantenido en antena. Además, el coste por episodio para Gaumont ha pasado de 750.000 dólares, que ya era una ganga, a sólo 185.000.

De todos maneras, con la información disponible, uno intuye que el personaje de Will Graham, interpretado perspicazmente por Hugh Dancy, podría cumplir su ciclo de vida narrativo en esta tercera temporada, lo que habría dado posibilidad de ampliar el universo de la serie con las jugosas tramas de las otras novelas que Thomas Harris le ha dedicado a Lecter, si bien, como digo, ya lo han hecho en cierto modo. Y me pregunto si la NBC revocaría la cancelación en caso de que las audiencias acabaran remontando en los siguientes episodios de esta temporada tras su anuncio de no continuar. Aunque Fuller ya ha dicho que están sopesando todas las opciones para seguir ofreciéndonos su macabro menú; quizá lo degustemos en otro canal o plataforma. Pero lo que muchos tenemos claro es que queremos más de este exquisito canibalismo en televisión.