El próximo 23 de mayo se celebrará en Viena la gala final de Eurovision 2015, que conmemora su 60 aniversario como el festival de música europea por excelencia y uno de los espectáculos audiovisuales más impactantes del año. Sin entrar a debatir sobre la geopolítica, la calidad de las canciones, cuál es nuestro representante favorito o si son suficientes o demasiados los 35 millones de euros presupuestados para la edición de este año, hemos querido hacer un viaje a las entrañas del evento para conocer la tecnología que hace posible que más de 180 millones de personas disfruten del show en riguroso directo.

Las cámaras

Más de 26 cámaras se encargarán de grabar todo lo que suceda en el Wiener Stadthalle. Aparte de las steady cams, que abrieron la boca a muchos gracias a una actuación en 2009, se utilizará por primera vez en la historia de Eurovisión una cámara que pende del techo del recinto, por lo que todo apunta a que presenciaremos planos aéreos impactantes. Por supuesto, también habrá spidercams, famoso sistema que se utiliza, por ejemplo, en partidos de tenis. Son cámaras muy flexibles y que aportan una visión 360º, con la ventaja de que puede acercarse, alejarse o desplazarse para cualquier lado en el que haya instalado un cable sobre el que pueda 'escalar' la araña.

Spidercam en la actuación de las simpáticas ancianas rusas, en 2012
Spidercam en la actuación de las simpáticas ancianas rusas, en 2012

Las luces

Quizá lo más sorprendente de este año sea el sistema de luces que montará el escenario. La tecnología en la que se basa lleva por nombre Kinect Sculpture y se encargará de instalarla la empresa danesa Wahlberg. Consta de 650 bolas motorizadas que cuelgan sobre el techo de la arena. Como se puede jugar con la movilidad de cada bola, la cantidad efectos de luz y 3D que se pueden lograr es enorme. No perdáis detalle de este vídeo de muestra:

Tened en cuenta que este clip tiene ya cuatro años. Recomiendo que le echéis un vistazo a este otro más reciente (y que no permite embeberse fuera de YouTube).

El encargado de darle vida a esta tecnología será el diseñador Al Gurdon, que tiene una larga experiencia en eventos grandes como el Superbowl, MTV Awards, los Juegos Olímpicos de Sochi y la propia Eurovisión. Además, ha trabajado en numerosas ocasiones junto a Florian Wieder, diseñador del escenario. Ambos serán los responsables de gran parte del espectáculo de las 40 actuaciones que presenciaremos en la gala final.

El escenario

Escenario de Eurovisión 2015 en Viena.
Escenario de la gran final de Eurovisión 2015 en Viena, por Roman Zach-Kiesling de ORF.

El escenario de este año ha sido diseñado por Florian Wieder, un habitual en este tipo de eventos. Su currículum incluye la producción y diseño de reality shows como The X Factor, America's Got Talent o los MTV Video Awards, así como los escenarios de artistas como Beyoncé o U2. Además, se encargó de los escenarios de Eurovisión 2011 (Dusseldorf, Alemania) y 2012 (Baku, Azerbaiyán).

Para este año, el escenario tendrá 43 metros de ancho, 14,3 metros de alto y 22 metros de profundidad. En la parte posterior se colocará un panel LED de 30 metros de ancho y 9 metros de alto que podrá separarse por la mitad (para que aparezcan los artistas). El suelo contará con una imponente pantalla LED de 14 metros y lo más característico tal vez sean las casi 1300 barras led repartidas alrededor del montaje central, que le dan esa apariencia futurista. A pesar de las dimensiones, no es el mayor escenario de las últimas ediciones (el de Baku era mayor, por ejemplo).

El público (unas 10.600 personas) se situará rodeando por delante al escenario. Habrá 58 cabinas para los periodistas que retransmitan desde allí la gala para su país.

Recreación 3D del escenario de Eurovisión 2015 en Viena
Recreación 3D del escenario de la gran final de Eurovisión 2015 en Viena

En vivo y en directo

La European Broadcasters Union (EBU) es un ente público de la Unión Europea y es la encargada de la retransmisión del festival cada año. Combina la fibra óptica con la retransmisión por satélite para hacer llegar las imágenes del evento a todo el mundo. Realmente, la parte complicada no es la retransmisión en sí misma, porque al fin y al cabo es una señal enviada por satélite y que cada país puede utilizar como mejor convenga (puede emitirla en directo, en directo con comentarios propios o en diferido), sino que realmente el reto está en hacer todo el proceso en vivo y en directo.

Se trata de un proceso que, en palabras de Graham Warren, director de redes de Eurovisión, requiere de una gran coordinación porque hay demasiados elementos que hay que tener presentes, tanto desde el punto de vista de realización (sólo con la cantidad de cámaras que hay, podéis imaginar el número de planos que hay que gestionar por segundo) como técnico. A este respecto, la instalación de transmisión de datos tiene una potentísima base de fibra óptica que funciona a velocidades superiores a 10Gbps.

La latencia es un dolor de cabeza en las conexiones en vivoTantos gigas por segundo deberían ser suficientes, ¿no? Sí, siempre y cuando sea una retransmisión unidireccional. El quebradero de cabeza viene cuando debe haber algún tipo de interacción, que es justo lo que sucede cuando se conecta en directo con cada país para que ofrezca los resultados de las votaciones. Ahí siempre se produce algún tipo de saludo y mínima conversación entre la sede de Eurovisión y la persona del país que está emitiendo sus votos. Es aquí cuando se hace necesaria la retransmisión por satélite que, por defecto, siempre introduce un retraso que puede llegar a varios segundos. Esencialmente, lo que se hace para evitar esa latencia es comprimir la señal original para que ocupe menos y tarde menos en ser enviada.

Por último, este año Microsoft actuará como partner tecnológico del evento. Así, por ejemplo, la transmisión de vídeo se basará en Microsoft Azure y los más de 1.000 empleados que trabajarán en el festival se coordinarán a través de Yammer.

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