Mad Men, la serie creada por Matthew Weiner ha tocado el cielo como un drama que se ha prolongado hasta la séptima temporada que en estos momento se transmite. La mítica atmósfera de los años cincuenta y sesentas invadió la televisión (y demás servicios) en 2007 para solo ir ganando audiencia y fans alrededor del mundo.

Mad Men ha ganado quince premios Emmy y cuatro Globos de Oro

Las agencias de publicidad actuales 'elevaron' (aún más) su sofisticación con el paso en la pantalla de tremendas campañas de publicidad realizadas por un antihéroe de pantalones fáciles y un puñado de jóvenes ambiciosos, todo, en medio de una época que ama el cine y la televisión, además de un montón de dramas personales, tecnologías obsoletas, radicalizaciones políticas y sociales, así como el retrato de una contraparte, casi ingenua, que intentaba sacudirse las fauces del consumismo, que ya mismo sabemos que perdió.

Muchas lecturas se pueden dar a esta serie multipremiada, de guapos protagonistas y diseño fantástico. Detrás de toda esta oleada de éxitos, nuevas estéticas masculinas, grandes premios y audiencias, está una historia que me resultó muy interesante, la de Matthew Weiner que solo su amor por escribir y su tremenda resiliencia lo mantuvieron a flote durante un largo camino que recorrió en el anonimato.

'It was a dark time'

Matthew Weiner explica en un artículo, que él se prometió a sí mismo, que de conseguir el éxito con sus historias, contaría su camino, sus primeros pasos y cómo llegó tan alto. Eso lo pensaba mucho antes de siquiera contemplar la posibilidad de encontrarse con el éxito de Mad Men. Weiner estudió en la Wesleyan University en el College of Letters, pero desde antes de sus estudios universitarios se inclinó por la escritura. Durante su estancia en Wesleyan tuvo experiencias difíciles ya que varios maestros lo rechazaban de sus clases de escritura, incluso uno, que lo invitó a su casa para que leyera su tesis en voz alta, 'despedazó' sus poemas y aseguró que Matthew no tenía futuro como escritor.

mad-men-opening

No fue el primer rechazo, y para su dolor, ni el último. Puertas y puertas se fueron cerrando. Weiner asegura que pasó al menos tres años en los que estuvo en casa trabajando en sus guiones, buscando una oportunidad o a quien vendérselos, sin conseguirlo. Su esposa Linda, que es arquitecta, se encargaba de las cuentas, de los gastos. Entonces, como pasa cuando es necesario tocar fondo, las cosas se pusieron peor, permanecía frente al televisor, haciendo diligencias hogareñas y familiares, explica que se sentía 'la persona más inútil del mundo'.

Clerks, la inspiración está en todos lados

En el post sobre los consejos de Stephen King para escribir se destacó que la inspiración proviene de cualquier lugar y circunstancia. En el caso de Weiner fue la película Clerks, una comedia de 1994 ópera prima de Kevin Smith, este director también es guionista y actor secundario de su cinta. Entonces la inspiración: Weiner quiso realizar su propio filme. Cuenta que echó mano de todo lo que pudo: su esposa, su departamento, su auto, y aunque tuvo problemas para distribuirla, presentarla en festivales y venderla, por fin se había propuesto algo y lo había realizado.

"I'll show you!"

El camino aún fue complicado pero comenzó a trabajar en el medio. Un amigo lo invitó a trabajar en la sitcom de Fox, Party Girl, como parte de los guionistas. Asegura que se dio cuenta que él era muy bueno en eso, se divertía y funcionaba en el equipo. Esto le fue abriendo las puertas en otras producciones. Durante este periodo, dedicó parte de su tiempo para escribir el guión de Mad Men, incluso contrató asistentes y otros escritores para terminarlo.

Weiner aún tenía por delante muchísimos rechazos. Declara que iba a todos lados con el guión en su portafolios y lo mostraba a todo aquel que se dejara. Recibió rechazos de HBO, Showtime, Lionsgate, Sony, FX. También lo mostró al creador de una de las series más queridas y entrañables desde ese entonces, The Sopranos, David Chase, quien lo contrató para colaborar en su serie porque le encantó el guión de Mad Men. Weiner estaría presente en The Sopranos como productor desde la quinta temporada en 2004. Su carrera se fue afianzando ya que para el final había ganado nominaciones y premios por los capítulos elogiados de la serie. Chase le prometió al contratarlo que lo apoyaría a que su serie fuera una realidad.

La AMC de entonces

Christina Hendricks y Matt Weiner
Christina Hendricks y Matt Weiner

Para esos años AMC aún no se levantaba como la productora que hoy conocemos. En tiempos actuales nos remite a The Walking Dead, Breaking Bad... Mad Men. Pero para cuando Matthew Weiner tuvo luz verde para su guión, la noticia fue agridulce, por un lado podría realizar su sueño, por otro se trataba de una productora 'menor', que incluso le daba un tanto de 'lástima' que su guión fuera a producirse ahí.

Claro que, las grandes oportunidades de vida son engañosas, el momento de AMC fue el ideal para Weiner, ya que la productora le dio carta abierta creativa. Pocas veces esto sucede, de hecho es el factor que divide producciones enteras, se da mucho más en televisoras gigantes con enormes presupuestos. Así que lo que pareció agridulce fue haciéndose muy dulce para este comprometido escritor, para la productora, para los actores, que hoy son archiconocidos, para el público que finalmente disfrutamos todos estos años al lado de Don Draper y compañía.