Parece el cuento de nunca acabar. Cada vez que un fabricante presenta un teléfono, hay ciertos factores que son mirados con lupa, y a menudo criticados. Miramos y juzgamos a menudo, erróneamente, valores como los núcleos de un procesador, su frecuencia de reloj, los megapíxeles de la cámara, y recientemente, para criticar duramente, la resolución. Al igual que en los puntos anteriores, hay discrepancias respecto a la necesidad del 2K, y es uno de los puntos donde se le está criticando duramente a la pantalla del Galaxy S6 y al terminal como conjunto.

Si más es mejor, ¿dónde está el problema?

Un poco de historia

retina-display

Con el lanzamiento del iPhone 4, por primera vez Apple centró su producto no sólo en la calidad de la pantalla, sino en la densidad de píxeles, que es el factor principal para acercarse a la resolución de la tinta impresa, es decir, lo que propicia que la nitidez se incremente. Steve Jobs vendió que para que el ojo humano dejase de percibir píxeles, era necesario pasar de 300 píxeles por pulgada (ppp), cantidad que el iPhone 4 sobrepasaba en 26 por pulgada, obteniendo 326.

Desde ese momento, comenzó una guerra de densidad. Todos los Androids de gama alta desde el Xperia S empezaron a superar la cifra de Apple, cosa que en su momento pareció ridículo, pero que a la larga vimos que añadía incluso más nitidez. En mi opinión el sweet spot se alcanzó con la resolución 1080p en pantallas de 5.5" o menos. Cuando vi el HTC One (M7) y su pantalla, supe que no necesitaba nada más en cuanto a densidad, aunque no ocurriese lo mismo con el Galaxy S4 (también 1080p), y luego explicaré por qué.

HTC One
La pantalla del HTC One de 2013 es el paradigma de la densidad máxima necesaria en LCD IPS.

El caso es que desde el iPhone 4, cada año o año y medio vivíamos un incremento. 2012 fue el 720, 2013 el 1080p, y claro, en 2014, tenía que llegar el 2K. Y lo hizo con LG. Y ahí comenzó todo lo negativo de la guerra de los números. Porque ya no ganábamos nitidez, ya sólo ganábamos un número para el marketing. ¿Se veía nítido? Claro, pasar de 500 ppp da para mucho, pero a la distancia a la que miramos los móviles, para mí los 401 ppp de mi OnePlus o del iPhone 6 Plus se ven exactamente igual a los 534 ppp del LG G3.

El problema es que más píxeles requieren más transistores y más trabajo de la GPU. Se podría concluir entonces que 2K en cualquier teléfono es innecesario, porque consume más batería y hace trabajar más al equipo. Pero no, no siempre es así. De hecho, hay ciertos casos muy marcados donde una pantalla incluso 4K vendría bien en un teléfono. Y el Samsung Galaxy S6 y su pantalla son uno de ellos.

La necesidad del 2K del en la pantalla del Galaxy S6

Gear VR

gear vr

Recientemente se ha lanzado al mercado el Gear VR, la particular apuesta portátil de Samsung para la realidad virtual que Oculus llevaba tiempo proponiendo. El problema hasta ahora, era que los dos kits de desarrollo de Oculus, el DK1 y el DK2 sólo ofrecían resolución HD y Full HD, y siendo algo que miramos con tanta fijación y desde tan cerca, eran cifras que se antojaban pequeñas. Hasta que llegó Samsung y propuso usar la pantalla de su Galaxy Note 4, con resolución 2540 x 1440p (2K). Gracias a esa resolución se ha mejorado mucho la experiencia de la realidad virtual y de la inmersión que produce. Ese sería el primer punto interesante de esa resolución.

No, no hay mayor consumo de batería obligatoriamente

Aunque no es muy conocido, en 2014, Samsung lanzó dos (muchas más dependiendo de mercados) variantes del Galaxy S5. Primero, en el MWC de 2014, el Galaxy S5 internacional, con una pantalla 1080p (432ppp) y un procesador Snapdragon 801. Más tarde, en mercados como Corea, lanzó una variante conocida como Galaxy S5 LTE-A, que además de traer soporte para LTE Advanced, incluía un panel 2K o 1440p (577 ppp), que al tener el mismo tamaño que la pantalla del Galaxy S6, tenía una pantalla exactamente igual de densa que la que hemos visto hoy.

La tecnología, bien aplicada, y en el momento adecuado, no tiene por qué traer consecuencias negativas, sino todo lo contrario.

"No tiene sentido, reducirá el consumo de batería". Con el mismo procesador y mismo panel hubiera ocurrido, sí, pero el S805 era más eficiente que el S801, y la pantalla del Galaxy S5 LTE-A era más moderna y también más moderada en consumos que la del S5. Lo mismo ocurre con la pantalla del Galaxy S6. Como vemos en el cuadro inferior, en el caso del S5 LTE-A no se produjo ni reducción de rendimiento, ni reducción significativa (de minutos) de autonomía. Según DisplayMate, del Note 2 al Note 3 se produjo un incremento de un 26% de eficiencia energética en el panel AMOLED, y del Note 3 al Note 4, un 14%. Nos vale el ejemplo para S4, S5, S5 LTE-A y S6, son generaciones de pantallas similares.

Autonomía S5 vs S5 LTE-A. Datos de Anandtech.
Autonomía S5 vs S5 LTE-A. Datos de Anandtech.

Rendimiento en benchmarks del S5 vs S5 LTE-A. Datos de Anandtech.
Rendimiento en benchmarks del S5 vs S5 LTE-A. Datos de Anandtech.

En el caso del Galaxy S6, además de una pantalla que seguramente sea más eficiente, encontramos un procesador, el Exynos 7420, que, sobre el papel, reducirá drásticamente el consumo, gracias a su fabricación en 14 nanómetros, y a sus 4 núcleos de bajo consumo ARM A53. Todo ello, permitiría a Samsung incrementar la resolución del panel, reducir 200 mAh la batería y aún así, según ellos, mejorar el consumo.

Pese a reducir el tamaño de batería y aumentar la resolución, Samsung promete una hora más de batería respecto al Galaxy S5

Con el S5 prometieron 11 horas de navegación en Wi-fi, mientras que con el S6 aumentan esa cifra una hora, alcanzando 12 horas. De hecho, ahora el Galaxy S6 iguala en LTE la cifra del S5 en Wi-Fi. Tendremos que comprobarlo en el análisis, pero las marcas no suelen engañar con sus pruebas (que no es lo mismo que usar ciertas metodologías), pero en cualquier caso, suele servir para comparar entre modelos como hemos hecho ahora.

El punto clave: cantidad efectiva de subpíxeles de una pantalla con matriz PenTile

Desde el Galaxy S4, se utuliza una matriz Pentile Diamante.
Desde el Galaxy S4, se utuliza una matriz Pentile Diamante.

En pantallas LCD IPS como las que he mencionado antes (HTC One, OnePlus One, iPhone 6 Plus), encontramos que, detrás de cada píxel, existen tres subpíxeles, uno rojo, uno verde y uno azul. Es lo que llamamos RGB. Las pantallas de matriz Pentile en disposición de diamante de Samsung, por el contrario, cuentan con dos subpíxeles, por lo que a igualdad de resolución, muestran una imagen menos nítida y más granulada.

Si consideramos que un panel PenTile de Samsung tiene 2/3 de los subpíxeles de un RGB, es fácil hallar la cuenta para comparar una nitidez más cercana a la realidad.

  • Un HTC One M9 tiene 441 ppp.
  • Un Galaxy S6 tiene sobre el papel 577ppp, pero igualando subpíxeles al 66% (2/3) obtenemos que la densidad real es de 384 ppp. Es decir, que por primera vez Samsung ha superado los 300 ppp que Jobs propuso como ideales e imperceptibles. Modelos anteriores como el S5 arrojaban valores como 285 ppp, y otros como el S3, 201ppp. Con el Galaxy S6, ganamos muchísima nitidez respecto al S5.

Probando el S5 LTE-A y su pantalla 2K me di cuenta de que, por primera vez con un Samsung, ya no distinguía los píxeles, por lo que los coreanos habían alcanzado el punto que necesitaban sus pantallas. Con el S6 siguen perfeccionando eso. Para hacernos una idea: para que el S6 superase la información mostrada por la pantalla del LG G3, necesitaría un panel 4K que le proporcionaría 569ppp reales y 863 sobre el papel. Y estoy seguro de que los acabaremos viendo aplicados por Oculus y en futuros Gear VR. En pantallas LCD, seguirá siendo, desde mi punto de vista, totalmente innecesario pasar de 400ppp.

Bravo, Samsung. Menos es más, pero en tu caso, no siempre.