¿Os imagináis que la era del vehículo eléctrico (o la del coche a hidrógeno) no llegase a comenzar? El motivo de pasarnos a una tecnología como la eléctrica es porque **las reservas de combustible son limitadas**, muy limitadas, pero ha llegado la hora de que hablemos de los combustibles sintéticos o cómo ya se ha conseguido desarrollar diésel sintético usando agua, CO2 y electricidad.

Audi lleva varios años trabajando en la obtención de combustibles sintéticos, primero con lo que denominó e-gas, cuyo objetivo es producir combustible para alimentar sus vehículos GNC con **un resultado 0,0 en materia de emisiones**. Es decir, se trata de generar combustible a partir de fuentes de energía renovables, en este caso se partía de usar la energía solar para producir gas sintético.

Desconocemos cuánta energía hace falta para producir cada litro de este combustible, pero ahora mismo es más importante el hito que la viabilidad económica.

Este era el primer paso, ahora toca hablar de diésel sintético. ¿Fantasía? No para el grupo de investigadores que ha conseguido esta proeza. El proceso parte del agua, de la cual extraen el hidrógeno gracias a la electrólisis, un proceso que se realiza en paralelo a la obtención del dióxido de carbono proveniente del medio ambiente. De esta manera tenemos **CO2, hidrógeno y oxígeno**. El siguiente paso consiste en hacer reaccionar el dióxido de carbono con el hidrógeno en dos etapas, de las que solo sabemos que la temperatura es de 220 grados y la presión de 25 bares, para obtener el preciado líquido. La energía que se consume en todo este proceso, que presumiblemente será bastante, proviene de un conjunto de placas solares repartidas por la fábrica.

El resultado se denomina **Blue Crude** y es la materia que luego emplea el fabricante para la obtención del petróleo sintético. Por el momento el proceso aún no es ni rentable ni técnicamente viable a gran escala, pero es un gran paso en materia de tecnología e innovación, dos aspectos en los que todos los fabricantes están invirtiendo una gran parte de sus beneficios y que los usuarios veremos durante los próximos años. Desde la marca avisan que **la eficiencia del proceso es de hasta el 70%** pero la factoría, ubicada en Alemania, todavía no puede producir más de 128 litros de diésel sintético al día. Una cantidad muy pequeña, pero significativa por el increíble avance que supone para el sector.

Audi lleva trabajando unos dos años en este tipo de proyectos, pero ahora vuelven a cobrar protagonismo porque **la movilidad eléctrica no parece ser la alternativa perfecta** al vehículo tradicional y por ello resurgen con fuerza viejas alternativas, el hidrógeno y la fabricación de combustibles sintéticos.

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