Suena el despertador. Al principio es un sonido muy lejano, pero poco a poco nos va situando en la realidad: hay que levantarse y atender las responsabilidades de cada uno. Se acabó el lamentarse sobre la pereza que da salir de la cama o el "qué pena que no sea sábado". Arriba de una vez. Somos muchos los que lo primero que necesitamos para volver al mundo de los vivos es ese aroma tan entrañable y vigorizante que emana del café. Nos envuelve y nos traslada a las puertas de un despertar tan necesario para muchos...

Se han escrito ríos de tinta en torno a esta bebida adorada en Occidente, y una búsqueda en la red te puede devolver resultados de todo tipo y color: que si es malo para la salud, que si es un milagro... Como suele suceder en muchos otros productos que nos rodean no hay conclusiones determinantes sobre su impacto negativo en la salud, eso sí, consumido en dosis razonables. Ahora bien... ¿y cual es su efecto sobre el trabajo? Muchos la han calificado como 'la droga milagro' y al menos desde este lado del teclado te podemos confirmar que lo es.

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¿Una revolución productiva en Occidente?

La mejor manera de atisbar el impacto que tiene esta joya negra sobre nuestro día a día es acercarse a algún bar o café a primera hora de la mañana: sorbos en silencio mientras se lanza una mirada furtiva al televisor o se persigue el periódico para echar un ojo. Los clientes disfrutan con paciencia esos breves minutos en los que su organismo recibe el preciado combustible que actúa como un turbo para despertar las neuronas y subir la moral de las almas más adormecidas. El efecto del café es rápido y reconforta sentir en nuestro organismo el empuje de la cafeína a primera hora de la mañana.

Aunque son bastantes los estudios que han sugerido que la cafeína, sobre todo en dosis elevadas, puede ser perjudicial para la salud, lo cierto es que los efectos beneficiosos derivados de un consumo responsable hacen olvidar rápidamente los primeros. No hay estudios concluyentes, dada la magnitud del consumo, pero ¿se imagina alguien cómo sería el mundo laboral sin café? Esta reflexión la ha puesto sobre la mesa NPR que no ha dudado en afirma que esta droga ha logrado edificar una sociedad más productiva.

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La dosis perfecta

Y bien, lo que parece fuera de toda duda es que este elixir de la productividad nos da el empujón que necesitamos en el momento preciso. Todos conocemos la sensación de ir deambulando en el trabajo tras una noche de excesos o bien tras haber dormido poco, y cómo el aromático café nos devuelve al mundo de los vivos de una manera prácticamente instantánea. Esta popular bebida elimina la fatiga, activa nuestro cerebro y nos sube la moral con muy pocos efectos adversos si la consumimos razonablemente. Ahora bien ¿cuál es la dosis perfecta? Si te has pasado con el café preparando algún examen, conocerás el lado más amargo de la bebida: temblores, ansiedad y una posterior fatiga... Pues bien, hay una dosis ideal que equilibra a la perfección los beneficios y efectos adversos.

Los estudios han demostrado que, por término general y de manera orientativa, la dosis perfecta de café es dos tazas diarias. Ahora bien, podrás afirmar con buen criterio que a ti dos tazas te aceleran mucho o por el contrario ni notas su efecto: son medidas medias y entendibles en términos generales. En cualquier caso, que sepas que aunque no notes el impulso de la cafeína en tus venas, las dosis bajas de esta bebida-milagro también son beneficiosas para la salud, tal y como sugieren los expertos.