Desde hace tres años, el cinco de octubre es una fecha señalada en los calendarios. Justo ese día, Steve Jobs tomó su último soplo de aire y nos dejó para siempre. Pero solo nos dejó físicamente; su legado seguirá entre nosotros eternamente, de la misma forma que su espíritu será apreciable en cada centímetro de Cupertino.

Pero de eso hace ya tres años. Tres años en los que Apple, su retoño más preciado, ha navegado por los mares sin su padre –a pesar de que muchos creían firmemente que la compañía fracasaría tras la muerte de uno de sus fundadores–. Pero nada más lejos de la realidad, Apple ha sobrevivido. Y no solo ha sobrevivido, sino que ha continuado siendo una de las referentes del sector con la gran mayoría de sus productos.

El valor de la acción de Apple ha crecido un 90% en tres añosEl signo que mejor demuestra esto es el valor de la acción de Apple. Si comparamos el valor de la acción de Apple en octubre de 2011 con el valor de la acción a día de hoy (5 de octubre de 2014), este ha crecido un 90%, lo que convierte a la compañía de Cupertino en una de las más valiosas del mundo junto a otras grandes como Google. Si en Apple hubieran hecho un mal trabajo en los últimos años, créanme que el valor de la acción no habría crecido un 90% en un periodo de tres años.

Parte de este gran beneficio económico también es gracias a la dirección de Tim Cook –el tan cuestionado CEO de Apple– y Luca Maestri (CFO Apple) en el aspecto financiero. Decisiones como la división de acciones que anunciaron el pasado mes de abril o grandes compras como las de Beats Audio tienen un gran impacto en la evolución del valor de la acción de la compañía y, sobre todo, en el capital de la misma; no solo la venta de dispositivos y la creación de los mismos influye en el capital. Apple, también lo ha hecho realmente bien en este aspecto tras la muerte de Jobs –de hecho, muchos afirman que, en el aspecto financiero, Apple ha funcionado mejor tras la muerte de Jobs que con este como CEO–.

Los productos lanzados después de la muerte de Steve Jobs son, probablemente, el mayor centro de críticas. Apple, bajo la dirección de Tim Cook, ha tomado decisiones importantes como los rediseños de iOS 7 y Yosemite; de la misma forma que ha tomado decisiones que, para muchos, parecían imposibles en Apple, como el lanzamiento de un iPad Mini o un iPhone de 5.5 pulgadas. Tras todas y cada una de ellas, siempre alguien decía “esto con Jobs no pasaba”, en un tono crítico-sarcástico. Y quizá tenían razón; quizá con Steve Jobs Apple nunca habría lanzado iOS 7 ni un iPhone de 5.5 pulgadas, pero no por ello son errores. Steve Jobs tenía una personalidad muy definida, la cual siempre ha quedado impresa en cada producto de Apple; pero cuando el mercado demanda algo de forma tan intensa, no queda otra que ceder si no quieres morir. Y eso no es una mala noticia siempre y cuando se haga de la mejor forma posible y se mantengan los principios más elementales de la compañía. De hecho, basta ver cómo las ventas de los últimos iPhone (iPhone 6 y 6 Plus) han superado considerablemente a las de todos los modelos anteriores –y eso que, según muchos “críticos de Twitter”, “esto con Jobs no pasaba” (nótese la ironía de ”críticos de Twitter”)–.

Apple sigue siendo un referente. Incluso sin Steve JobsY es que los productos de Apple han continuado siendo líderes en todo momento. No son perfectos, obviamente, pero siempre se han mantenido como referentes, y basta ver cualquier análisis objetivo de un producto de Apple para comprobarlo. El MacBook Pro Retina de 15” o el más reciente Mac Pro son, para mi, los dos mejores ejemplos de ello: pocos dispositivos ofrecen una experiencia tan pulida como estos dos. Y lo mismo podemos decir del iPad Air y del iPad Mini con Pantalla Retina.

Insisto: los lanzamientos de Apple en estos últimos años no han sido perfectos –me gustaría que los iPhone tuvieran algo más de RAM, que la GPU de los MacBooks más básicos fuera más potente, que no se produjesen fallos como el de iOS 8.0.1…–, pero, a pesar de ello, la experiencia en general del producto sigue siendo una de las más próximas a la excelencia. Y por ello, Apple sigue siendo un referente en este sector tecnológico.

La magia, la gran perjudicada

Me atrevería a decir que Steve Jobs estaría orgulloso de la Apple de hoy en día; de la misma forma que afirmaría que la compañía no echa de menos a Steve Jobs en ningún momento. Pero no es así. Hay un aspecto –insisto, solo uno– donde creo que Apple lo tendrá muy difícil para suplir a Steve Jobs: la magia.

Sí, Apple sigue levantando enormes colas para comprar sus productos el primer día. Sí, Apple sigue generando unos niveles de expectación que ninguna otra compañía tecnológica logra. Y sí, las keynotes de Apple son, probablemente, las más seguidas de todo el año. Pero la magia y la carisma que Steve Jobs transmitía cada vez que subía al escenario o en los días previos a un anuncio importante, no está presente. De la misma forma que esa ilusión tras el one more thing… de Jobs ya no es tan grande con Tim Cook.

Y es que Jobs tenía una característica que le diferenciaba de la gran cantidad de CEOs: era un excelente comunicador. Era capaz de transmitir esa pasión y esa magia que él mismo sentía a todo un teatro de 5.000 personas. La forma en la que presentaba Jobs todos los productos era única y, probablemente, inigualable. Hemos visto intentos como los de Craig en la WWDC 2014, pero, aunque mejoran considerablemente a Tim Cook y su sereno y monótono tono –aunque debemos reconocer que ha mejorado con el paso del tiempo–, no alcanzan a Steve Jobs.

Así pues, Apple, tres años más tarde, no ha cambiado tanto respecto a la era de Steve Jobs. Es una compañía más valiosa, más fuerte y más sólida; ha tomado decisiones importantes en estos tres últimos años para poder satisfacer la demanda del mercado; pero la esencia y los principios más elementales siguen presentes en todos y cada uno de los productos de Cupertino. Tanto para bien, como para mal.