El caso de Uber en Europa es un perfecto ejemplo de cuando la regulación gubernamental choca de frente con la innovación. Todo empezó con la llegada de Uber o AlloCab a Paris que molestó al sector taxista de la ciudad el cual logró que se implante, a inicios de 2014, una espera obligatoria de 15 minutos a aquellos que piden transporte a una de estas compañías (lejos de los 5 minutos que Uber promete entre que haces el pedido y el coche llega). Cuando AlloCab logró que echaran para atrás la medida, los taxistas de la ciudad se lanzaron a las calles a protestar.

Uber respondió con UberPop, un servicio que permite que cualquier persona pueda convertirse en transportista y ganar dinero llevando a clientes de Uber de un lado al otro de Paris. Solo necesitan tener un permiso de conducir por más de tres años. Entre la comodidad y precios menores a los servicios premium de Uber (UberX y BERLINE), han sido un éxito.

El 24 de febrero Uber anuncia que introducen UberPop en Bruselas, ofreciendo transporte cómodo dentro de la ciudad por precios mucho más baratos a los taxis tradicionales que siempre han sido bastante caros en Bélgica. La reacción no se hizo esperar y una demanda por parte del sector taxista acabó en la Corte Comercial de Bruselas que determinó que Uber es ilegal, debe dejar de dar servicios en la ciudad inmediatamente e impuso una multa de 10 mil euros cada vez que den servicio.

Uber respondió con un comunicado oficial:

Si alguien debería estar haciendo demandas legales deberían ser los consumidores y los conductores de taxis a todas aquellas personas que siguen intentando controlar el mercado de los taxis para sus propios intereses en Bruselas y continuan bloqueando cualquier opción nueva de competencia.

Uber se fundó con la idea de que tanto clientes como conductores deberían tener acceso a servicios eficientes e innovadores de transporte. Bajo este principio, continuaremos luchando para ofrecer soluciones accesibles, eficientes, seguras y convenientes.

Aún así y aún con la determinación judicial, Uber sigue operando, como se puede ver en esta captura de pantalla de la app enviada por Ramón Suarez desde Bruselas:

Uber Bruselas

Una de las personas que se han opuesto de forma pública y determinante ha sido Neelie Kroes, Vicepresidenta de la Comisión Europea liderando la Agenda Digital, quien [publicó un comunicado el cual ha sido borrado pero aún disponible en Google Cache haciendo un llamado a la cordura y no limitar la innovación para que unos pocos se beneficien, mantengan el control y eviten la entrada de competencia.

Uber en España: entre protestas y ser técnicamente ilegal

El caso de España es particularmente curioso porque Uber (y cualquier servicio similar) ya es ilegal en España aún antes de llegar. La normativa actual impide que una persona cobre por transportar a otro a menos que se trate de compartir gastos. Hace más de un año el gobierno español intentó cambiar la normativa con una multitudinaria protesta por parte de los taxistas lo cual acabó con el Ministerio de Fomento cediendo ante las presiones del gremio taxista y desistiendo de cambiar la ley.

Aún asi Uber inició operaciones en Barcelona a inicios de abril con UberPop. El servicio ya ha generado las primeras protestas en la ciudad documentadas por David Alonso (CTO de Grupiest):

Lo más curioso: otra compañía que hace un servicio similar llamada Cabify y que opera hace un par de años no ha tenido problemas aunque apunta al mercado premium con precios mayores y coches de gama alta. Tocará esperar a la popularización de un servicio más barato como UberPop y ver la reacción del gremio.

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