La Braña-1: así bautizaron a los restos de un hombre europeo de hace 7000 años, descubiertos en una pequeña cueva de Valdelugueros, municipio leonés situado en plena Cordillera Cantábrica. Este individuo, perteneciente al Mesolítico, podría darnos pistas sobre el pasado de la civilización europea a través de su ADN.

Eso fue lo que pensó el equipo de Carles Lalueza Fox, uno de los mayores expertos en el estudio y análisis de genomas ancestrales. Buscar posibles restos conservados del ADN de este europeo de hace 7000 años no era fácil, ya que la molécula biológica que porta nuestra información genética puede degradarse.

El ADN pudo conservarse gracias a las frías temperaturas de la cueva, situada a 1.500 metros de alturaSin embargo, las condiciones de conservación de La Braña-1 eran muy buenas, debido a las bajas temperaturas de la cueva donde permanecieron estos restos durante 7000 años. Del Mesolítico a la actualidad ha habido un cambio enorme en los rasgos de los individuos pertenecientes a la civilización europea. ¿Podrían ser como nosotros o eran mucho más diferentes?

En 2008, cuando se descubrió por primera vez el rincón funerario de Valdelugueros, se vieron los primeros adornos al lado de los dos hombres, la Braña-1 y la Braña-2, que se encontraban en aquella cueva leonesa: se trataba de 24 caninos atróficos de ciervo perforados.

europeo de hace 7000 años

Pero no eran los dientes de los animales lo que sorprendería a los investigadores expertos en paleogenómica. Hace solo un par de años, los científicos lograron secuenciar el 1% del genoma del europeo de hace 7000 años. Pero pronto habría más sorpresas. Estudiando la mandíbula de uno de los individuos, el conocido como la Braña-1, se dieron cuenta de que los restos de ADN conservados eran mucho mejores en esta zona del cuerpo.

La secuenciación del genoma humano del europeo de hace 7000 años ha sido publicada en la prestigiosa revista Nature. No es para menos, pues aquel hombre de Valdelugueros nos traslada al Mesolítico, la etapa de la Historia intermedia entre el Paleolítico y el Neolítico, una fase crucial pues coincidió con el comienzo de la vida sedentaria de estas civilizaciones.Los rasgos físicos de este individuo eran muy diferentes a los de los europeos actuales

El análisis del ADN del europeo de hace 7000 años encontrado en León ha permitido identificar algunos de sus rasgos físicos. Y no se parece mucho a los seres humanos que hoy pueblan el continente europeo, pues presentaba tez morena y ojos azules. La sorpresa no es casual, ya que "los europeos presentan variantes genéticas diferentes a las de otras poblaciones".

La fisonomía del hombre de Valdelugueros, obtenida gracias al ADN conservado de su mandíbula, es bastante diferente a la que presentamos actualmente los individuos que vivimos en el viejo continente. En realidad, los cambios genéticos ocurridos durante estos miles de años son en buena parte consecuencias de las modificaciones en nuestro estilo de vida: la llegada de la agricultura (y con ella la vida sedentaria) y las variaciones en la dieta, el metabolismo y nuestras defensas.

Sin duda alguna, este trabajo de investigación permite reconstruir en buena parte el pasado de la civilización europea. El estudio, en el que se analiza por primera vez el genoma completo de un individuo anterior al Neolítico, es una ran muestra de cómo la secuenciación del ADN puede ayudarnos a saber quiénes somos y fuimos algún día.