cerebro

El mejor procesador del mundo no es fabricado por Intel o AMD. Lo tienes sobre tus hombros. Nuestro cerebro es, sin duda, la máquina computacional más impresionante del mundo. Más de un siglo después de que el neurocientífico Ramón y Cajal desvelara algunos de sus secretos, este complejo órgano sigue aún siendo un misterio para la ciencia.

Tanto es así que algunos de los proyectos de investigación más importantes de la próxima década girarán en torno al cerebro humano. Los mil millones de euros con los que la Comisión Europea financió al conocido Human Brain Project son solo una buena muestra del interés que sigue despertando el cerebro.

Estudiar este órgano no solo consiste en entender qué estructuras están implicadas en las diferentes actividades humanas: el desarrollo de la visión, los pensamientos, la conciencia o la imaginación. En los últimos años se ha desarrollado un concepto muy importante, bautizado como conectoma, en el que se trata de identificar el mapa de las conexiones neuronales necesarias para que la actividad del cerebro sea óptima.

J.G. Marcelino (Flickr)

La capacidad de procesamiento que tiene el supercomputador que tenemos por cerebro no es solo impresionante. También su increíble rapidez asombra a los investigadores. Una de las formas que puede ayudarnos a medir esta velocidad se basa en estudiar la identificación de imágenes. ¿En cuánto tiempo podemos reconocer una determinada fotografía?

Esa pregunta fue la que se plantearon científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT). En su caso, se plantearon cómo respondería el cerebro humano al observar una docena de imágenes en una sola fracción de segundo. ¿Sería capaz de aumentar su velocidad de procesamiento e identificar algunas? Por increíble que parezca, nuestro supercomputador es más rápido de lo que parecía hasta el momento.

Nuestro cerebro siempre vive en el pasado

Estudios anteriores habían cifrado en 100 milisegundos el tiempo que tardaba el cerebro en identificar una fotografía. Podríamos afirmar que, en cierto modo, nuestro cerebro siempre vive en el pasado. La conocida regla de los 80 milisegundos servía para relacionar el tiempo de procesamiento cerebral con actividades de nuestra vida diaria: ver la televisión, escuchar un determinado sonido o ser conscientes de algún suceso.Antes se pensaba que el tiempo mínimo para identificar una imagen era de 100 milisegundos

Nuestro cerebro, en realidad, siempre llega tarde. Pero parece que puede acelerar su ritmo de procesamiento. Y es que el estudio de los científicos del MIT, publicado en la revista Attention, Perception, and Psychophysics, ha determinado un nuevo récord Guinness: el cerebro puede identificar imágenes en tan solo 13 milisegundos.

Estimar este pequeñísimo período de tiempo sirve también para reafirmar qué hace nuestro superordenador: encontrar y hallar conceptos. La extrema rapidez con la que funciona, mucho más veloz que el propio Usain Bolt, ayuda a que nuestro cerebro entienda qué miramos exactamente. Al fin y al cabo, la visión nos sirve para entender el mundo y desenvolvernos en nuestra particular realidad, como explica la investigadora Mary Potter:

La función de nuestros ojos no es solo conseguir información para nuestro cerebro, sino también permitirle pensar lo suficientemente rápido como para saber hacia dónde mirar después. El cerebro es capaz de calibrar nuestros propios ojos para que se desplacen tan frecuentemente que podamos entender que estamos viendo a través de ellos

El método utilizado para determinar este tiempo mínimo de identificación de imágenes fue la conocida como presentación visual serial rápida. Esta técnica consiste en mostrar fragmentos de información de manera secuencial, de forma que podamos entender buena parte del comportamiento humano al procesar determinados tipos de datos.

La detección de imágenes, según los resultados publicados, mejoraba sustancialmente cuando se aumentaba el tiempo de observación. Además, la identificación visual también se incrementaba si previamente se proporcionaba a los participantes un "nombre" característico de la fotografía.

Los resultados del MIT vuelven a demostrar la increíble capacidad computacional que presenta nuestro cerebro. Sin duda, se trata de nuestro órgano más complejo e intrigante, que funciona como una especie de máquina perfecta. Sin él, los seres humanos no seríamos capaces de ser quienes somos ni de haber alcanzado el grado de evolución cultural y tecnológica al que hemos llegado.

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