El océano profundo es uno de los territorios más desconocidos para la ciencia. Habitualmente descritos como regiones donde nos podríamos encontrar con las criaturas marinas más extrañas, su estudio (en comparación con otras zonas del planeta) ha sido menor, debido a las altas presiones que deberíamos soportar. Una iniciativa australiana e india pretende indagar sobre sus secretos más escondidos, mediante el lanzamiento de los bio-robots Argo.

Tradicionalmente, empezamos a hablar de océano profundo cuando superamos los 200 metros, ya que en ese punto comienza a observarse un profundo incremento de la pendiente del fondo marino. En criterios de profundidad, el tercero de los océanos es el Índico, con 3.900 metros de media, solo superado por el Atlántico y el Pacífico.El océano profundo es un territorio casi desconocido

Las características del océano Índico son realmente interesantes, ya que se trata de una extraordinaria fuente de recursos minerales y peces. Sus profundidades, sin embargo, siguen siendo bastante desconocidas, a pesar de que ejerce una influencia directa sobre el clima de regiones próximas, como India o Australia.

Desconocemos qué hay bajo sus aguas

Hace aproximadamente una década, científicos australianos del CSIRO desarrollaron 3.600 robots Argo, que contenían unos minúsculos sensores para determinar características físicas del océano. El trabajo de estos miles de dispositivos robóticos ha servido para conocer la temperatura o salinidad de las profundidades del Índico.Los primeros robots exploraron las condiciones físicas del océano

Una década después, sin embargo, la biodiversidad marina que se encuentra más allá de los 200 metros de profundidad es casi desconocida.

Por ello, investigadores del CSIRO de Australia, junto con un equipo de científicos de la India, decidieron poner en marcha la segunda generación Argo: los conocidos como bio-robots se encargarían de la química y la biología de las profundidades del Índico.

CSIRO

A diferencia de los robots Argo antiguos, los nuevos 'bio-robots' permanecerán largos períodos de tiempo bajo 200 metros de agua, estudiando preferentemente especies de plancton que viven en esas profundidas. Posteriormente, podrán soportar presiones bajo los 1000 y 2000 metros de agua, enviando toda la información recopilada a satélites.Los bio-robots quieren conocer cómo son los fondos marinos del Índico

Algunas de las misiones de los nuevos Argo se centrarán en explorar la biodiversidad marina, con una importancia económica crucial, pues el Índice producido 7 millones de toneladas de pescado al año. Además, estos 'bio-robots' ayudarán a conocer las corrientes marinas cálidas, responsables de la pérdida de los arrecifes de coral que sacudieron a Australia en 2011.

Las mejoras en robótica, con el desarrollo de estos innovadores Argo, que ya pueden construirse en su versión Lego, generarán grandes avances en nuestro conocimiento sobre las profundidades del océano. Este territorio tan desconocido dejará de serlo a través de los potentes sensores que llevan acoplados los 'bio-robots' de Australia e India.

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