Uno de los trastornos más intrigantes en el campo de la salud mental es, sin lugar a dudas, el autismo. Las personas que manifiestan esta condición pueden sufrir alteraciones en algunas de las capacidades humanas más básicas, directamente asociadas con las relaciones sociales.

No solo puede estar afectado el habla, sino que en algunos casos de espectro autista, los niños evitan el contacto visual. Dos factores que aún son un verdadero misterio para los científicos que estudian el autismo. Su origen y causas todavía no están claros. ¿Es culpa de la genética? ¿Influyen factores ambientales en el desarrollo de este espectro?

Autismo: la ciencia aún no tiene una respuesta

La ciencia todavía no tiene una respuesta clara sobre el autismo, es cierto. Pero es que no puede existir una única pregunta. Una de las características más claras de este síndrome es su extensa heterogeneidad. Tan amplia es, que el propio Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) ha cambiado sus definiciones del espectro autista a lo largo de las diferentes ediciones.

El autismo se caracteriza por su amplia heterogeneidadHace algo más de sesenta años, por ejemplo, el autismo no se consideraba como trastorno aislado, sino que estaba caracterizado dentro de los síntomas de la esquizofrenia. Pero los tiempos han cambiado. La última edición del DSM, en particular, ya no estudia a una persona con autismo o con trastorno de Asperger. Ahora los psiquiatras engloban ambas en el trastorno del espectro autista.

La nueva categoría pretende abarcar y englobar, desde un punto de vista clínico, más particularidades sobre las personas afectadas. A pesar de ello, como comentábamos antes, el origen del autismo no está claro. Algunas hipótesis se han lanzado a apoyar ideas relacionadas con la psicoanalítica y también se han desarrollado teorías cognitivas para tratar de explicar su aparición.

Los avances en biología molecular de los últimos años, sin embargo, permiten abrir nuevas esperanzas a los pacientes y sus familias. Las hipótesis sobre el origen biológico del autismo toman cada día más fuerza. Y es que los genes y la epigenética podrían jugar un papel importante. ¿Explicarían también algunas de las manifestaciones clínicas, como la del contacto visual?

¿Por qué existe un menor contacto visual?

Entre las causas que podrían explicar el autismo, como decíamos, cobran cada vez más fuerza las hipótesis biológicas. Factores biológicos y cognitivos podrían explicar el autismoPosibles mutaciones genéticas o variaciones en la epigenética de los pacientes estarían detrás del desarrollo de este trastorno, como explicamos hace tiempo en ALT1040.

Sin embargo, la extrema complejidad y heterogeneidad del autismo hace que no podamos aferrarnos a una única causa.

Sobre todo porque el espectro autista tampoco es una "condición de sí o no", sino que va apareciendo en mayor o menor grado en algunas familias. Una manifestación rara, sin duda, que trae de cabeza a los especialistas desde hace muchos años.

En otras palabras, tal vez sea una mezcla de factores de origen diverso los que estén detrás del autismo. ¿Pero qué condiciona los problemas de contacto visual? ¿Cuáles son las razones que explican que los niños autistas eviten mirarnos?El contacto visual podría ser percibido como una amenaza

Aunque la ciencia aún no cuenta con una razón clara, una investigación publicada en 2005 por la Universidad de Wisconsin-Madison sugería que el cerebro de un individuo autista interpretaba el contacto visual como algo "amenazante". Los estudios de estos neurocientíficos apuntaban a que incluso un rostro familiar era percibido como algo "no confortable".

Esta relación se extraía tras comparar la actividad cerebral con el movimiento de los ojos de individuos afectados por autismo. Pero no solo eso. Al parecer una zona del cerebro de estos pacientes, conocida como giro fusiforme, podría estar menos activa. La explicación es lógica, ya que una de las posibles funciones biológicas de esta región cerebral es, precisamente, el reconocimiento facial mediante el contacto visual.

Una investigación más reciente, publicada en la revista Frontiers in Human Neuroscience, utilizó la resonancia magnética para comparar el cerebro de pacientes autistas con personas no afectadas por este trastorno. La novedad de este estudio se centra en analizar a tiempo real el contacto visual entre dos personas, y así tratar de entender qué mecanismos subyacen en su cerebro.La complejidad del espectro autista augura aún años de investigación básica

Sus conclusiones sugieren que el deterioro de la atención en personas con autismo podría estar relacionado con una menor calidad en el procesamiento visual temprano de estos pacientes.

Este hecho, junto con los problemas de interacción derivados del peor contacto visual, se relacionan con una mala interacción entre las regiones corticales de su cerebro, y con posibles problemas en otra zona, conocida como giro frontal inferior derecho.

Como vemos, es imposible determinar una causa única del autismo, cuando una de sus manifestaciones más simbólicas puede estar provocada por varios factores simultáneos. ¿La conclusión? Aún quedan muchos años de investigación básica por delante para entender el espectro autista en toda su heterogeneidad y complejidad. Pero al menos estamos en el buen camino.