El espionaje sistemático de la NSA a través de programas como PRISM alcanzó a Enrique Peña Nieto y a Dilma Rousseff, según información publicada por la televisión brasileña Globo. En el caso del presidente de México, el espionaje comenzó cuando todavía era candidato y continuó una vez que accedió a la presidencia, aunque no se sabe si el programa sigue activo.

Globo obtuvo esta información de los documentos filtrados por Edward Snowden y la revelación ya ha tenido consecuencias en Brasil, que calificó el espionaje de "gravísimo" a través de su ministro de Justicia, Eduardo Cardozo, pues supondría una violación de la soberanía del país. Dilma ya ha convocado una reunión de urgencia con varios de sus ministros para tratar el espionaje de la NSA y ha convocado al embajador estadounidense para que dé explicaciones.

Por su parte, el Gobierno de México todavía no ha anunciado medidas, a pesar de que las acciones de la agencia de seguridad estadounidense afectaron directamente al presidente. De hecho, gracias a este programa pudieron conocer el nombre de algunos ministros antes de que fueran anunciados oficialmente. En el caso del espionaje a Dilma Rousseff, se interceptaron correos electrónicos y llamadas telefónicas, aunque no se sabe si Enrique Peña Nieto fue espiado de la misma forma. A pesar de que todavía no ha habido una reacción, conviene recordar que Peña Nieto ya se opuso al espionaje estadounidense y lo calificó de "totalmente inaceptable".

El documento en el que se detalla el espionaje proviene de una presentación de junio de 2012 de la NSA que sólo era accesible para cinco países: Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido. En ella se explica cómo funciona el espionaje y se celebra el éxito del programa.

Además, Globo desveló que en otro documento Estados Unidos se pregunta si México y Brasil serán un problema en el futuro, a pesar de ser "amigos" actualmente. Arabia Saudí, Egipto, India, Irán, Somalia, Sudán, Turquía y Yemen también forman parte de esta lista.