Atari

Ethan Hein (Flickr)

[**Atari**](http://alt1040.com/tag/atari) es una de las empresas más reconocidas y con tradición en el mundo de los videojuegos. Su consola de sobremesa, **Atari 2600**, fue uno de los primeros grandes pasos para que los videojuegos llegarán al salón de nuestros hogares como los conocemos hoy en día. Sin embargo, ser pionero con una apuesta tan arriesgada a inicios de la década de los 80, no significaba éxito inmediato. De hecho, Atari pasaba por uno de sus peores momentos para el año 1983, donde la venta de algunos de sus títulos fue tan mala que tuvieron que destruirlos y enterrarlos en un desierto.

E.T. The Extra-Terrestrial es uno de los juegos enterrados en el desierto Al menos, eso es lo que cuenta "la leyenda". Un día como hoy hace 30 años fueron **enterrados casi 10 millones de copias** de juegos de Atari 2600, además de algunas consolas. Esta es una de las [**leyendas urbanas**](http://alt1040.com/2013/06/leyendas-urbanas-tecnologicas) de tecnología más conocidas en el mundo, y que se ha convertido en mito con el paso de los años, pero que la prensa hace treinta años se tomó muy en serio, en especial cuando hubo uno que otro representante de Atari que lo confirmó.

Todo comenzó cuando la Atari 2600 era la consola del momento. La empresa, confiada en que su máquina para el salón tendría mucho éxito dado al buen recibimiento que tenían los ports de juegos Arcade para la 2600, quiso ir más allá y tratar de explotar el potencial de la exitosa película de **E.T. The Extra-Terrestrial** en el mundo de los videojuegos. El resultado fue, cuando menos espantoso.

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El juego de E.T. para Atari 2600 es considerado **uno de los peores videojuegos de la historia**, y no es para menos. Su principal problema fue la ambición y empeño de Atari de tener listo el juego antes de navidades de 1982, por lo que **los desarrolladores solo tuvieron 5 semanas** para dar vida al juego, por lo que el resultado fue catastrófico.

Unas 10 millones de copias de videojuegos fueron enterradas en Nuevo MéxicoPor otro lado, el port del videojuego de **Pac-Man** para Atari 2600 sí fue muy exitoso, sin embargo, la ambición de la compañía también los dejó mal parados. Atari ordenó la producción de 12 millones de copias de Pac-Man, incluso cuando solo habían vendido unas 10 millones de consolas, por lo que quedaron **más de 5 millones** en stock que, sencillamente, nadie compró.

Así, la leyenda cuenta que de 5 millones de copias producidas de E.T., 4 millones fueron trituradas y enterradas, junto con las unidades de Pac-Man y algunas consolas. Hace 30 años en el vertedero de **Alamagordo, Nuevo México** Atari enterró bajo concreto todos estos videojuegos (algunos dicen que triturados, otros dicen que en perfecto estado) y hoy por hoy sigue la leyenda.

Actualmente un estudio canadiense con permiso del estado de Nuevo México se encuentra produciendo [un documental](http://abcnews.go.com/blogs/technology/2013/06/new-mexico-city-hopes-to-unravel-atari-et-burial-legend/) con el que pretenden revelar la verdad de esta misteriosa leyenda urbana. Lo que da más veracidad a esta historia es que la prensa de Nuevo México para la época reportó como un hecho que 18 camiones de desechos se vieron vertiendo videojuegos que luego serían triturados y enterrados. Además del documental, los gobernantes planean descubrir la verdad sobre el asunto dado que, de ser cierto, les preocupa no conocer a ciencia cierta donde han enterrado tantos desechos de componentes electrónicos.

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UrbanHonking

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8 Comentarios

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    1. Ni tú ni nadie, porque nunca conseguías encontrar el lugar de llamada, nunca podías dar dos pasos sin caer en los agujeros, nunca llegabas a tiempo para que te recogieran y nada de lo que aparecía en pantalla parecía real porque el juego hacía lo que le salía de los cojones.

      Yo también jugué. El juego, por suerte, era de un amigo, y recuerdo que nos lo prestamos, yo le presté el Phoenix y él me prestó ET. Al día siguiente se lo llevé y no se lo estampé en la cara de rabia de milagro. El cabrón de él se partía la caja conmigo, ya sabía que el juego «era raro» y no se podía terminar de ninguna manera. Por contra, mi Phoenix, era una caña.