Breaking Bad, la mejor serie de los últimos años, comienza su recta final este domingo, cuando se emitirá el primer capítulo de la segunda parte de su quinta temporada. Serán ocho capítulos que, sin duda, dejarán momentos inolvidables y cerrarán una historia sólida y sorprendente. Para abrir boca, nada mejor que recordar algunas de las mejores escenas de Breaking Bad. Si no llevas la serie al día no sigas leyendo, porque habrá spoilers.

Obviamente, no ha sido posible incluir todos los momentos, porque es una serie brillante y sería una lista interminable. Todos las que forman parte de la lista lo merecen; los que no están, también. Cada escena es una obra de arte y un ejemplo de cómo hacer televisión de calidad. Y como es imposible decantarse por una de ellas, están en orden cronológico.

La explosión

La transformación de Walter White en Heisenberg se desarrolla a lo largo de varias temporadas. Al principio de la serie el protagonista todavía es Walt, el padre de familia tímido, orgulloso y con miedos, pero de vez en cuando aparece el alter ego. La irrupción en el cuartel general de Tuco Salamanca con un cristal de fulminato de mercurio es una de las primeras veces que vemos al otro químico. Por lo tanto, no sólo es una de las mejores escenas de Breaking Bad por lo inesperado, sino también por lo que supone: Walter White comienza a volverse malo.

Saul

Todo lo que rodea a Saul Goodman es una oda al detalle. Su forma de vestir, su despacho, su diploma de la Universidad de la Samoa Americana, su página web o su forma de piropear a Skyler. Si Breaking Bad ha conseguido convertirse en una de las mejores series de la historia ha sido en parte gracias a personajes como el abogado. Cualquier escena en la que aparece es una maravilla y el momento en el que conoce a la mujer de Walter no es una excepción.

Mike

Decíamos antes que lo que hace que ésta sea una gran serie es la profundidad de sus personajes; pues Mike Ehrmantraut es otro ejemplo. Comienza como un tipo duro y poco tiempo después descubrimos que es un tipo muy duro. Pero también es algo más. No le gusta Walt, pero le da uno de los consejos más importantes para su carrera criminal: no hay que dejar las cosas a medias. La relación entre ambos personajes deja otras de las mejores escenas de Breaking Bad; especialmente cuando se enfrentan por última vez. Gana Walt, pero Mike tiene la última palabra.

Corre

La consecuencia de la charla entre Walt y Mike es uno de esos momentos que te impiden cerrar la boca durante unos instantes. El golpe final en el siguiente capítulo fue mayor, pero ver a Walter acabar con dos traficantes para salvar a Jesse es algo que nadie esperaba. La frialdad con la que lo hace y le dice que corra es otro punto de inflexión en su transformación en Heisenberg, que iría un paso más allá en el final de la tercera temporada, Full Measure, cuando ordena a Pinkman que mate a Gale. A partir de ese momento ya no hay medias tintas.

The one who knocks

Walter White ya no es un simple profesor de química y, aunque todavía no tiene todo bajo control, trata de convencer a su mujer de que ahora es él a quien a que temer. Él es quien llama a la puerta. O eso cree. En su transformación hay malentendidos que le causan problemas —y que nos mantienen pegados a la pantalla— y creer que está fuera de peligro es uno de ellos. La conversación con Skyler es una de las mejores escenas de Breaking Bad y uno de los muchos motivos por los que Bryan Cranston acumula premios por su interpretación. Además, marca uno de los momentos clave en su cada vez más deteriorada relación.

La risa

No es un momento; es el momento. Todo Breaking Bad llevaba a esta escena. Walter, abatido, descubre que no tenía el control y que su plan de huida no puede realizarse. Está muerto y la toma lo muestra, riendo en un espacio angosto; casi un ataúd. Pero de la desesperación también surge el ingenio. Quien ríe no es Walter, sino Heisenberg, que sabe que va a tomar las riendas. El profesor, el padre, la persona con principios ha demostrado que no puede solucionar la situación en la que se ha metido. Heisenberg, sí.

La comedia

Breaking Bad está muy lejos de ser una comedia y, a pesar de ello, tiene algunos de los momentos más cómicos de la televisión actual. Comedia negra, sutil y dura, como toda la serie. Las miradas de incredulidad de Cranston (porque el actor ya es el personaje) ante las estupideces de Jesse, las intervenciones de Badger, Skinny Pete o Saul o la relación entre Hank y Marie son algunos ejemplos. La escena con Huell, Kuby y Ted Beneke es oro puro. O, al menos, razonablemente puro.

I won

Primero, la tranquilidad. Gus ha muerto y todo parece arreglado gracias a Walt. Podría haber sido el final de la serie, pero tras la calma se nos da un pequeño detalle. En realidad, nunca nos lo habían ocultado. Teníamos la solución delante todo el tiempo. Walt tenía la solución delante todo el tiempo, pero no podía envenenar al hijo de la novia de Jesse. Desde este momento, Walt es Heisenberg. Y Heisenberg ganó.

Jesse

Ya hemos hablado mucho de la evolución de Walter, pero no de la de Jesse; la otra cara de la moneda. Pinkman es un niño que juega a un juego de adultos. Mike lo ve y por eso le protege, Gus lo ve y por eso no confía en él y Walt lo ve y eso marca toda su relación. Pero Jesse Pinkman también es un personaje profundo, complejo, completo y sorprendente. Y es imposible imaginar cómo sería si no fuese por Aaron Paul. Como con todos los protagonistas de la serie, el personaje es parte del actor y el actor es parte del personaje. El plan para destrozar los ordenadores de la sala de pruebas funciona gracias Jesse; la escena, gracias a Aaron.

Say my name

Es imposible añadir algo, así que no lo voy a intentar. Gracias, Bryan.

W. W.

Dos letras que indican que el final de temporada será espectacular. Hank Schrader es el protagonista de dos de las mejores escenas de Breaking Bad y ambas están relacionadas. La tensión del final del séptimo capítulo de la tercera temporada, One Minute es insuperable; televisión a la altura del mejor Tarantino. Su consecuencia más o menos directa es la última escena que hemos podido ver hasta el momento. "Me atrapaste". Walter no mentía.