Con motivo de la celebración del 20º aniversario de The X Files, la mítica serie creada por Chris Carter, se reunían en San Diego los principales artífices de una serie que se extendió a lo largo de nueve temporadas, en el que ha sido uno de los eventos más celebrados del primer día de Comic-Con. Entre ellos estaban su creador y algunos de los guionistas que dieron forma a su serie, como Glen Morgan, David Amann, James Wong, John Shiban, Darin Morgan, Howard Gordon y Vince Gilligan —de sobra conocido actualmente por ser el creador de Breaking Bad. Pero tal encuentro no habría sido completo de no haber estado también los dos protagonistas principales de la serie: David Duchovny y Gillian Anderson.

Dieciséis premios Emmy, en diferentes categorías, y tres Globos de Oro a la mejor serie dramática, entre muchos otros premios y reconocimientos, avalan la trayectoria de una serie que comenzó a emitirse en 1993 y se canceló en 2002. Dirigida por Rob Bowman, uno de los directores habituales de la serie, se estrenaría en 1998 un primera largometraje, The X Files, que servía de enlace entre dos temporadas. Una década después llegaría un segundo largometraje, The X Files: I Want to Believe, que sería dirigido esta vez por el propio Chris Carter y que sigue siendo, hasta la fecha, la última pieza en la que hemos podido ver a Mulder y Scully.

Curiosidades del (re)encuentro

I Want to Believe

La presentación de los guionistas estuvo precedida por una selección de carteles de la serie y seguida con la cabecera que abría cada episodio. Si en este punto todo el público asistente ya estaba completamente entregado, todos saltaron en júbilo cuando Anderson y Duchovny irrumpían en el escenario emulando a sus personajes portando unas linternas. Entre las curiosidades que comentaron está la percepción que sobre la serie tiene la propia Gillian Anderson, que al principio no encontraba al personaje de Fox Mulder tan interesante, aunque se confiesa enganchada a la serie como espectadora desde la primera pieza de promoción.

Vince Gilligan confesaba que sin The X Files quizás no tendríamos Breaking Bad, no sólo porque le sirvió de escuela, al igual que a otros muchos guionistas y productores, sino porque en uno de los episodios de la sexta temporada, tuvo la oportunidad de conocer a Bryan Cranston, que posteriormente encarnaría a Walter White en su extraordinaria serie. Curiosamente, el propio David Duchovny ya venía de otra serie que algunos encontramos como precursora de The X Files, porque ya interpretara a un peculiar agente del FBI, que vestía falda y peluca, en Twin Peaks.

Una de las revelaciones más impredecibles fue descubrir que John Shiban, otro de los guionistas de la serie, le había dado a su hijo la oportunidad de aparecer en la serie siendo todavía un bebé, y es que no era otro que el hijo de Scully. Ahora algo más crecido, el joven actor se encontraba detrás del escenario y provocó el jolgorio del público cuando salió a saludar. Una encantada Anderson bromeaba, señalando que se parecía a ella y se dirigía a Duchovny para decirle que era el hijo de ambos. Sentido del humor está claro que no les falta a ninguno.

El efecto Scully

Chris Cater en el 20 aniversario de The X Files

Otro de los momentos más entrañables lo protagonizó Chris Carter, cuando le preguntaron por el momento exacto en que se habían enamorado Mulder y Scully, puntualizando que había sido en el preciso instante en que Scully había entrado en el despacho del sótano de Mulder. Asimismo, aprovechó para explicar los motivos por los que había introducido el elemento religioso en el personaje de Scully, que siendo un científico habría sido un personaje limitado, con una única dimensión, estando abierto a otras posibilidades al ser creyente.

Ciertos aspectos de la personalidad de Scully, su fuerza personal y las cosas que defendió, tuvieron un impacto considerable en la gente. Pero también era un ser humano decente. La gente le escuchaba y se convertía en una líder para ellos. (…) Scully era una especie de mi fantasía sobre una mujer. era un amurre fuerte e inteligente, tenaz, obstinada e ingeniosa. Todas las cosas que me gustan.

De la misma manera, Carter consideraba la relación entre Mulder y Scully como su ideal de pareja, basada en el encuentro de dos mentes privilegiadas, que no en otras cuestiones. La propia Gillian Anderson comentaba que su personaje había inspirado a otras mujeres para involucrarse en la ciencia. Es lo que denomina el efecto Scully, una teoría explicada en un libro sobre el notable incremento de mujeres que se han convertido en científico debido a la positiva influencia de su personaje.

¿Un posible encuentro futuro?

El show tenía cualquier posibilidad. Era tan flexible que podría abarcar cualquier idea. Podríamos hacerlo siempre.

Declaraciones de Duchovny que seguro entusiasman a más de uno, incluido un servidor. De hecho, le preguntaron sobre la posibilidad de un futuro proyecto de Expediente X —como se le denomina en España (Código X en Argentina o Los expedientes secretos X en otros países de Latinoamérica, como Perú, México o Venezuela)—, el actor confiesa que siempre había pensado que podrían volver cuando quisieran, mostrándose muy favorable al respecto. Sin embargo, Gillian Anderson no está igual de predispuesta, respondiendo a la misma pregunta con un rotundo "no", pero dejando una puerta abierta a una tercera película en la que sí estaría dispuesta a participar. Y debo decir que estoy completamente de acuerdo con ella, porque alargar por deporte acaba por cansar, pero si encuentran una línea argumental que permita que los personajes o crezcan en un sentido o en otro, bienvenida sea una tercera película. ¿O a quien no le gustaría saber lo que fue de Mulder y Scully una década después? Un lustro si tenemos en cuenta la última película.

Session 10 y el 20 aniversario de The X Files

Necesitas una razón que te entusiasme para volver y hacerlo de nuevo, porque es duro, un trabajo duro, pero muy emocionante.

Por el momento, la única continuación se produce en una novela gráfica, titulada directamente Seasson 10, que sin traicionar el carácter de los personajes originales, sí tiene su propia mitología. Desde el punto de vista de Chris Carter, la serie había comenzado en una época posterior a la Guerra Fría, por lo que las teorías de conspiraciones todavía tenían mucho sentido, algo que vuelve a tener mucha fuerza hoy en día. Sin embargo, después de los atentados del 9/11, en 2001, el público necesitaba creer en el gobierno, por lo que The X Files habría sido irrelevante en aquel período. Si de hecho, la serie se hubiera estrenado en 2013, en lugar de en 1993, no habría sido muy diferente. Y no le falta razón, por eso precisamente, además de por su extraordinaria calidad, debe haber triunfado con tanta fuerza una serie como Homeland.

El programa es muy oscuro, según está diseñado y no creo que hubiera sido muy diferente. (…) La tecnología ha cambiado… y afectaría algunos aspectos. Pero lo que hicimos es lo que haríamos ahora.