Las Administraciones Públicas manejan grandes volúmenes de datos que, en una buena parte, son resultado de estudios en los que se ha utilizado financiación procedente de las arcas públicas. Con el objetivo de reutilizar la información existente y ponerla a disposición de los ciudadanos, nace el movimiento Open Data que insta a los poderes públicos a compartir (en formatos que permitan su tratamiento) la información de carácter público (recopilada, por cierto, con dinero público) para evitar duplicidades, fomentar la transparencia y permitir que terceros, por ejemplo, puedan desarrollar aplicaciones que reutilicen estos datos. A pesar de lo bello de la iniciativa no siempre los poderes públicos quieren caminar por esta senda (o lo hacen para salvar las apariencias) pero, afortunadamente, los hay que sí apuestan por esta medida y la secundan dentro de sus objetivos estratégicos. En la Unión Europea, donde Reino Unido ha puesto el listón muy alto, parece que al fin comienza a materializarse el Open Data dentro de la Agenda Digital y, en estos días, la Comisión Europea ha puesto en marcha la beta de su portal de datos.

Open Data Union Europea

Aunque no se le ha dado mucha publicidad a este estreno, la Comisión Europea ha puesto en marcha una beta de su portal Open Data; un lugar en el que la Unión Europea quiere centralizar toda la información de carácter público que se generan en las instituciones europeas y que, fuera de éstas, no se pueden aprovechar. Con ese objetivo, y de paso fomentar la transparencia en la gestión, nace lo que se conoce como RISP (Reutilización de la Información del Sector Público), es decir, poner a disposición de otras administraciones públicas, los ciudadanos y las empresas toda esta información y promover el crecimiento de un ecosistema de aplicaciones y servicios que beban de estos datos y ofrezcan a a los ciudadanos servicios de valor (aplicaciones relacionadas con el transporte público, histogramas climatológicos, censos de empresas, etc).

En el caso de Europa, el portal de Open Data de la Comisión Europea arranca con algo más de 5.700 datasets que, en su mayoría, son datos estadísticos (de Eurostat) en los que podemos explorar un buen número de datos estadísticos de todos los países miembros de la Unión Europea; una información que se puede descargar, procesar y reutilizar en cualquier aplicación que nos pueda ocurrir. También podemos encontrar datos sobre el grado de avance de la Agenda Digital Europea, información sobre el Séptimo Programa Marco, el uso de los Fondos Sociales Europeos, datos de investigaciones, información sobre los kilómetros de vías férreas que existen en el territorio, etc.

La idea de la Comisión es que, durante varias semanas, el portal esté en fase beta y se vaya usando sin demasiada publicidad con el objetivo de recoger el feedback de los visitantes y que, una vez entrado el mes de enero, tras esta fase de pruebas, se anuncie debidamente y se torne como definitivo.

Particularmente, creo que las iniciativas Open Data son muy necesarias puesto que acercan las instituciones a los ciudadanos, cerrando esa brecha que cada vez parece más acentuada, puesto que pone a disposición de la ciudadanía información con la que se rinde cuentas de la gestión realizada y posibilita la creación de nuevas líneas de negocio o mejora de productos existentes. Aunque pueda parecer que esta información no se pueda aprovechar, tan solo en España, existen alrededor de 5.000 personas que trabajan en aplicaciones y proyectos vinculados al RISP generando un volumen de negocio de alrededor de 1.600 millones de euros al año.

Para que el proyecto no se quede en un simple gesto es importante que la UE siga revertiendo información en este portal y, claro está, impulse iniciativas similares en los países de la Unión Europea que aún no hayan apostado por este modelo y, por ejemplo, centralice bajo su portal la información del resto de Estados miembros y crear un gran repositorio de datos abiertos.

Aún queda mucho camino por recorrer pero, la verdad, es que vamos por buen camino. Gobiernos como los de Reino Unido, Bélgica, Francia o España hacen tiempo que han puesto en marcha iniciativas de Open Data y, de hecho, no es algo exclusivo de Europa puesto que en Estados Unidos también se desarrollan proyectos similares al igual que en Chile, Colombia, Perú. De hecho, proyectos tan importantes como OpenStreetMap se nutren de datos cartográficos como los que comparte la ciudad de Montevideo en Uruguay.