Hace algo menos de dos meses un ex-analista del Pentágono acusaba abiertamente a los fabricantes ZTE y Huawei de incluir, dentro de los equipos de comunicaciones que venden a los operadores de todo el mundo, puertas traseras para interceptar el 80% de las comunicaciones del planeta y facilitar a China sus labores de espionaje. La acusación, bastante grave por cierto, venía al hilo de una investigación abierta en el Congreso de Estados Unidos para evaluar la cercanía de estos fabricantes con el gobierno chino y la posibilidad de que ambos pudieran "esconder" alguna que otra sorpresa en sus equipos que, prácticamente, son utilizados por la mayoría de operadores del mundo. Ahora es Huawei es la que quiere quitarse de encima todos estos recelos y ha decidido responder a las acusaciones con un informe relativo a la seguridad de sus sistemas que, además, ha sido redactado por el antiguo responsable de los sistemas del gobierno británico.

huawei

Aunque visto así podríamos pensar que se trata de un experto independiente, John Suffolk, el antiguo responsable de los sistemas de información del gobierno de Reino Unido, actualmente trabaja para Huawei como responsable de seguridad de la compañía y, quizás pensando en su doble papel, el fabricante chino ha decido que sea esta la persona encargada de disipar unas dudas que, por ejemplo, han hecho que Australia prohíba el uso de sus equipos dentro de la infraestructura de su red de banda ancha (que es de titularidad pública).

En un informe de 25 páginas, Suffolk expone que Huawei en ningún momento ha realizado labores de espionaje para China y, por tanto, sus equipos son perfectamente seguros para ser utilizados en cualquier tipo de situación, concretamente:

Nos tomamos la seguridad de la información como algo muy serio y hemos invertido un buen número de recursos para promocionar y mejorar las capacidades de nuestra compañía, nuestros socios y otros miembros de la cadena de valor para ofrecer las mejores garantías de seguridad y contribuir a un mundo con redes mucho más seguras.

Por nuestra propia supervivencia como compañía, nunca hemos causado el menor daño a ninguna nación ni tampoco hemos intentado sustraer datos de inteligencia, secretos empresariales o vulnerar la privacidad de los usuarios y nunca contribuiremos a este tipo de prácticas ni tampoco las toleraremos. Nunca apoyaremos a ninguna entidad o país que nos pida acometer este tipo de actividades.

Las declaraciones, como es lógico, entran dentro de lo que uno podría esperar en un informe de este tipo que tiene como objetivo despejar cualquier tipo de duda sobre las intenciones del fabricante (máxime cuando estas acusaciones les están cerrando mercado) y, con la idea de lavar su imagen, instan a gobiernos y empresas a realizar auditorías de sus equipos para que se convenzan de que no tienen nada que ocultar.

De todas formas, en Estados Unidos se mantiene abierta la investigación del Congreso para analizar el grado de relación que tienen los fabricantes chinos (con cada vez mayor presencia en las operaciones del sector tecnológico en Estados Unidos) con el gobierno y evaluar si las sospechas (y las acusaciones que se vierten) están más o menos fundadas (el gobierno Chino, por ejemplo, subvenciona a estos fabricantes). La idea de la auditoría, desde luego, no es una mala idea y, quizás, podría ser una política a instaurar a la hora de realizar cualquier adquisición de equipos de comunicación (aunque seguramente ralentizaría cualquier proceso de compra) independientemente del fabricante o exigir ciertas certificaciones de seguridad; en cualquier caso, es seguro que este asunto continúe abierto durante algún tiempo.

Imagen: IT ProPortal