Uno de los aspectos que más preocupan a las agencias espaciales y a las compañías que operan satélites es la basura espacial, es decir, objetos sin uso (restos de cohetes, viejos satélites, restos de explosiones, polvo o, incluso, restos de pintura) que orbitan alrededor de la Tierra y, a veces, colisionan contra naves espaciales o satélites (poniéndolas en peligro o, incluso, provocando alguna que otra avería). Para intentar minimizar el impacto de la basura espacial, algunos centros de investigación están formulando ideas para aprovechar todos estos componentes sin uso (es la línea que sigue DARPA) o retirarlos de la misma forma que un camión recolector de basura va por las calles de una ciudad (aproximación de Suiza). La Agencia Espacial Europea ha anunciado también una iniciativa relacionada con la basura espacial aunque, en vez de trabajar en su limpieza, van a trabajar en su detección (de manera proactiva) usando un radar.

La ESA ha anunciado que invertirá 4 millones de euros en el diseño y construcción de una estación de radar de demostración con la que poder demostrar que, mediante un radar, es posible controlar la basura espacial que circunda nuestro planeta y, así, detectar cualquier tipo de conflicto o impacto que se pudiera producir. El proyecto está liderado por ONERA, el laboratorio aeronáutico de Francia, y la entidad contará con la colaboración de 5 socios más del sector privado (procedentes de Francia, España y Suiza) que serán los encargados de la construcción de la estación que se emplazará en Francia y cuya construcción comenzará de manera inmediata.

¿Y para qué servirá este demostrador? La idea es probar, de manera real, distintas técnicas para localizar la basura espacial y el riesgo que conllevan cada uno de los objetos frente a las misiones en curso, creándose así una especie de red de alertas y alarmas. Con esa idea se establecerá un centro de emisión en Crucey-Villages (al oeste de París) y una estación de recepción en Palaiseau (una localidad al sur de París) aunque, para simplificar el modelo, la ESA trabaja con uno de los contratistas en el desarrollo de un radar donde transmisor y receptor puedan unificarse en un mismo emplazamiento.

Con el tiempo, la ESA espera poder desplegar una red de estaciones que, combinadas con la red de radiotelescopios y los centros de observación, permitan establecer un sistema de seguimiento, control y alertas de toda la basura espacial con la idea de tenerla monitorizada y actuar de manera proactiva ante cualquier tipo de problema o alerta colisión.

Un proyecto bastante interesante que, además, va a generar bastante actividad dentro del sector aeroespacial europeo.

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